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jueves, 21 de marzo de 2013

Sub-campeón

¿Que perdieron? Si. ¿Que República Dominicana le ganó tres veces? También. ¿Que se quedó corto Puerto Rico de nuevo? Quizás. O quizás no. En mi humilde opinión, la actuación del equipo de Puerto Rico en el Clásico Mundial de Béisbol sobrepasó las expectativas de todos. Y nos trajo cosas muy buenas. Porque, aún con la derrota, hay razones para sonreir.

Primero, nos dio esperanza. Nos dio la oportunidad de soñar, de ver más allá. Y en una sociedad que adolece de buenas noticias, este equipo fue un farol brillante entre mucha oscuridad. Los imaginamos levantando el trofeo y, con ellos, todos nosotros. Nos vimos al fin celebrando. Los complejos desaparecieron. Y fue Puerto Rico, PUERTO RICO, quien le dio vida a un Clásico que hubiese pasado desapercibido aún con la gran actuación de Dominicana. Aún perdiendo, el público, el deporte, el país ganó.

También, aprendimos que el papel aguanta todo lo que le escriban. Descartaron al equipo porque no se veían los apellidos Alomar, González, Williams, Martínez, Baerga, y demás. Estábamos destinados a coger pela tras pela tras pela. Dos semanas después, Venezuela, USA, Japón, entre otros, miraban el Clásico desde sus casas mientras Puerto Rico jugaba la final contra Dominicana. Porque más importante que los nombres, son los hombres.

Nos montamos todos, TODOS, en la ola. Hasta los que hoy se burlan del equipo llamándolo Sub-campeón (como si fuese malo ser el SEGUNDO mejor equipo del planeta). ¿Alguno de nosotros es el segundo mejor del mundo en algo? Ah, eso pensé.

Pueden decir que hicimos el ridículo, que barrieron con nosotros, que jugamos como nunca y perdimos como siempre. Pero este juego por el campeonato del mundo fue una victoria para todos los puertorriqueños. Y me llena de alegría y la sonrisa en mi cara no se va. Me siento parte de una tierra de ganadores, de luchadores, de fajones.

#SoySubcampeón y con orgullo. La República Dominicana tiene mejor equipo... Pero el mío es Puerto Rico ayer, hoy y siempre.




lunes, 24 de diciembre de 2012

Sin crisis no hay Navidad...

Yo me imagino cómo fueron esos días. José con su María, embarazada a punto de parir, de camino a Belén. Y digo "me imagino" porque llevarla sobre un burro -no importa qué linda sea la canción- debió hacer el camino mucho más largo. Sumémosle los dolores característicos de las últimas etapas del embarazo y no estaba fácil.

Y para completar, tras de que tenías que zumbarte al cuerpo ese maratón para un dichoso censo, no consiguieron posada para pasar la noche. Ni siquiera por estar María casi pariéndose. Y pensar que aquí lo cogen de excusa para colarse en las filas de Krispy Kreme o del Viernes Negro...

Estar en los zapatos de José esa noche estaba cañón. No solamente era su amada esposa: ese niño no era cualquiera. Era el Hijo de Dios. Claro, como Dios SIEMPRE provee, alguien les prestó un pesebre para pasar esa noche. No era por supuesto el sitio más limpio, estaba lleno de animales, pero ya había sitio para que Jesús naciera. Y quienes fueron a adorarle fueron testigos de cómo Dios se manifiesta aún en la más crítica de las situaciones.

Este año ha sido eso mismo: una constante crisis, que probablemente dure más de estos 366 días. En el seno familiar, en las escuelas, en el trabajo, en la calle, en todos los ámbitos de la sociedad... La crisis es más que unos bonos degradados: es el no haber aprendido a convivir, el no aceptar nuestra responsabilidad en esta desintegración social que vivimos, el haber olvidado los valores que nos fueron inculcados y no transmitirlos. Si, valores. Nunca dejan de hacer falta.

Este camino "a Belén" ha estado lleno de violencia, de odio, de divisiones, de codicia, de materialismo... Y se ha hecho demasiado largo. Ya es hora de pasar de la crisis a la Navidad. Es hora que Jesús nazca y esté con nosotros. Es hora de permitir que se aloje en nuestros corazones, en nuestros hogares, en nuestro pueblo, y compartir con Él esta aventura llamada vida. Y que la recorramos con Él. Porque eso es la Navidad: una nueva vida, una nueva esperanza. Y aunque sin crisis no hay Navidad, el verdadero camino comienza cuando Jesús nace en nuestro Belén.

Feliz Navidad.

(Imagen: fondospantallagratis.es )

viernes, 21 de diciembre de 2012

Nuestros niños y niñas merecen VIVIR

Hemos levantado el puño de la ira contra los más débiles. Los hemos torturado de las maneras más despiadadas. Los hemos masacrado a fuerza de plomo, los hemos descartado como basura, como objetos...

Ya los niños y niñas no son el futuro. Son las víctimas de un presente sin horizonte. Son el chivo expiatorio para todas nuestras carencias, problemas, vicios... Los hemos traido al mundo como bultos donde descargamos la violencia intrínseca de una sociedad que raya en lo anárquica y suicida. Una sociedad donde los adultos nos olvidamos que, alguna vez, fuimos niños.

Y, si ahora hemos llegado a esta edad, es porque recibimos un mundo donde las condiciones -lejos de ser perfectas- fueron suficientemente buenas para crecer. Ese derecho básico, ¿no lo merecen nuestros pequeños y pequeñas? ¿Donde puedan ir a la escuela, al cine, o acompañarnos a cualquier sitio sin temer por sus vidas? ¿Sin tener que ir armados a clase? ¿Donde no sean un pedazo de carne puesto en el congelador?...

Por años, nos hemos preocupado y hasta preparado para el inminente "fin del mundo." Y, de la mano, le hemos ido terminando el mundo a nuestra niñez. Egoístamente. Sin escrúpulos. Y aún así, ¿qué es lo único que recibimos de ellos? Amor sincero. Besos. Abrazos. Alegría verdadera. Sinceridad. Energía positiva.
Ellos y ellas son nuestro mayor tesoro, la semilla que dará fruto abundante. De ellos aprendemos la mejor forma de vivir: con corazón puro.

Nuestros niños y niñas merecen un mundo que les dé la oportunidad de construir y recorrer su propio camino. Un mundo que les permita crecer sin prisa. Un mundo que no los agreda, sino que los reciba como parte de él y los deje libres para vivir una vida plena. Si, nuestros niños merecen VIVIR. Entendámoslo de una buena vez.




(Imagen: edupni.com)

lunes, 10 de diciembre de 2012

¿Ser joven es un pecado?

En donde trabajo, una agencia de gobierno que fiscaliza ciertas actividades económicas, tengo una particular oportunidad de conocer y aprender de la gente. Del esfuerzo para salir adelante y de los truquitos para burlar al todopoderoso sistema. Veo gente joven en el perpetuo acto de fe que conlleva abrir un negocio en esta bella isla tropical. Y veo también gente no tan joven que ya han bailado más de una vez con el aparato gubernamental que intercambiamos cada cuatro años (con los mismos resultados).

Y en una agencia de servicio directo, esa mezcla de juventud y veteranía es natural y muy necesaria. Un pase de batón generacional saludable -en un mundo tan dinámico- fortalece la agencia y capacita a los empleados más noveles para tomar las riendas de la misma cuando llegue el momento del retiro a los más curtidos.

La semana pasada, estaba atendiendo a unos caballeros ya maduritos a los cuales les había llamado por teléfono porque unos documentos de su solicitud de licencia debían ser cambiados. Días antes, se les llamó advirtiéndoles de la situación. El problema era que, al parecer, olvidaron la llamada y quisieron hacer ver como si yo cambié los requisitos caprichosamente. Y todo porque un compañero los atendió semanas antes y les dijo que los papeles estaban bien.

Yo puedo entender la molestía de esas personas. A mí también me ha hecho falta algún servicio del gobierno y quince personas me han dicho quince cosas diferentes y me han hecho perder mi tiempo. Sinceramente, en esos casos se me cae la cara de vergüenza porque muchas veces descuidamos el servicio por "evitarnos la fatiga." Pero esa es harina de otro costal.

Sólo hubo algo que realmente me incomodó: que cuestionaran mi capacidad -y la de mis compañeros- simplemente por ser jóvenes, y no tener experiencia. Como esa persona "había trabajado ya en esto y sabía lo que había," entonces yo no sé. Como yo empecé "los otros días," no sé hacer mi trabajo. Yéndose, le decía al otro caballero: "Esta gente joven que pusieron ahora no sabe hacer las cosas." Les acepto que no soy el más que sabe, que me falta un mundo por aprender y que no va a ser de la noche a la mañana. Pero no me tire a mondongo tan rápido ni trate de menospreciarme por mi inexperiencia (y digo "trate" porque nadie determina quién yo soy). Yo estoy progresando paso a paso, cada día con más seguridad. Y estoy dispuesto a aprender lo más que pueda, de todo un poco, para no encasillarme en un solo lugar. Mi juventud es mi motor para seguir creciendo. Ay de aquellos que creen saberlo todo y no procuran seguir aprendiendo...

Porque, si los de afuera nos tratan así, los mismos compañeros (una minoría, gracias a Dios, pero a veces tan impertinente que parecen más) nos tratan peor. No te toman en cuenta y, si te ven con deseos de superarte, te ponen el pie para que no les quites el puesto. Te dejan el trabajo más pesado a ti, porque para eso si eres bueno, para resolverles. No te quieren enseñar, con el pretexto que a ellos "nadie les enseñó." ¿Qué culpa tengo yo de tus traumas laborables? ¿Tengo culpa de que tus compañeros fuesen mediocres e inseguros? Caballo, comparte esos conocimientos sin miedo, que yo si voy a progresar lo voy a hacer, estés tú o no estés. Me acuerdo una tarde en que salimos un grupo a hacer trabajo de campo con nuestro supervisor, que tiene más de 20 años de experiencia. Terminamos en un negocio y estuvo un rato diciéndonos todo lo malo que habíamos hecho en nuestra intervención. Todas esas críticas son bienvenidas. Esas en particular no, porque dijo luego que por eso no le gusta salir con los nuevos, porque no saben trabajar en la calle. Pues entonces vete y trabaja solo, dale. Yo me sentí bien incómodo y se lo dije, al frente de todo el mundo: "Aquí los que llevan 20 años, alguna vez fueron empleados nuevos, fueron jóvenes, y no sabían nada de la calle. Si ahora eres supervisor, es porque con los años has adquirido conocimiento y destrezas. No naciste sabiendo. Y segundo, ahora mismo con quienes cuentas para hacer el trabajo somos nosotros, los novatos. Brega con eso." O algo así. Se quedó sosito. Bueno que le pase.

Esta sociedad necesita un balance entre juventud y experiencia para poder enfrentar los retos que vienen. La gente joven necesita oportunidades para aportar y los más veteranos tienen que transmitir lo que saben a los que no. Es lo mismo en la escuela, en la iglesia, en los trabajos... No quiere decir que los mayores se tienen que ir ni que no haya espacio para los que empiezan a vivir. Este camino lo estamos caminando juntos, viejos y jóvenes, y nos necesitamos mutuamente. La experiencia y la juventud son compatibles en la medida en que respetemos el transfondo del otro, las diferencias de épocas, ideas y creencias. Unos van de salida y otros tomarán su lugar. es un proceso natural y necesario para una sociedad funcional y saludable.

Le doy gracias a Dios porque -en la gran mayoría de los casos- el apoyo, los consejos, el entrenamiento, el ejemplo de mis compañeros de trabajo siempre ha estado presente. Y, aún cuando me corrigen, lo hacen para que yo me pula y sea mejor cada día. Gracias, muchas gracias.

Y a ti, joven: valoremos la experiencia de los más viejos y aprendamos de ellos. Pero no tengas vergüenza de tu edad, ni tus ideas, ni de tus sueños. Hoy tienes un mundo por aportar, junto a un mundo de conocimiento por adquirir. No permitas jamás que nada ni nadie mate tus sueños ni te humille por la sencilla razón de ser joven. Tu espacio, tu lugar nadie, NADIE, JAMÁS, lo va a llenar. En este cuadrilátero llamado vida, nuestro lugar lo tenemos que defender con el mismo ímpetu que el más importante campeonato.  

Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabras, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. 1Timoteo 4:12


miércoles, 24 de octubre de 2012

El canto de las balas

No sé cuántos fueron. Muchos. Demasiados. Y se escucharon como si hubiesen ocurrido en el patio de mi casa. Alguien disparó... y yo fui el único que lo oí. Nadie más.

Como si el mensaje oculto de tal suceso fuese exclusivamente para mí. Como un alerta... Un recordatorio de que las balas no deben ser algo cotidiano. Algo normal, esperado. Algo a lo que tengo que acostumbrarme.

¿Quién invitó a la horrible cara, la tenebrosa voz, de la violencia, de la muerte a destiempo, a las noches de mi tierra, regida por el colorido cantar del coquí? ¿Con qué derecho nos creemos propietarios de la paz y la tranquilidad del prójimo? ¿De su vida?

La paz se ha convertido en un privilegio que muy pocos disfrutan. Un privilegio que cada vez nos sale más caro: desde las alarmas, las rejas, las armas, hasta el renunciar a nuestra vida social. Lo escuchamos todos los días, de boca nuestra o de nuestra gente. No se limita a las "altas horas de la noche"... Ni en nuestro "hogar, dulce hogar" estamos a salvo. Ni en la calle, el mall, el cine. Esos espacios se han convertido, lamentablemente, en campos de guerra. En el patio donde el demonio juega a policías y ladrones.

Uno se siente impotente ante este cuadro, este "diagnóstico" informal que uno hace de la situación. Sabiendo muy bien que, por uno mismo, es imposible hacer algo físicamente para detener estos incidentes. No obstante, nuestro campo de acción, la tierra buena en la que debemos sembrar buena semilla, está en nuestras casas. Los más jóvenes deben convertirse en ese huerto que da frutos alimentado por los valores que les inculcamos. Son esos frutos los que sostendrán a esta sociedad falta de esperanza.

Dos personas murieron muy cerca de mí. No sé sus nombres, probablemente no los conocía. Pero temo que era gente joven. Como la que me encuentro a cada momento a mi alrededor. Gente joven que no debería tener nada que ver ni buscar con la violencia ni la muerte.

Esa alarma sigue sonando, al oído, y me despierta a la realidad de una lucha que tenemos que seguir dando los que nos quedamos. Las balas suenan muy cerca, y el coquí se escucha cada vez más lejano...

Que descansen en paz.

martes, 9 de octubre de 2012

¡Hoy descubro!

¡Hoy descubro mi valor! Lo destapo, y libero cuán especial soy, manifestando mis talentos al servicio de mi prójimo...

¡Hoy descubro mi lugar en este mundo! Hoy hallo el camino que tengo que recorrer para alcanzar mis más grandes metas... ¡Llego porque llego!

¡Hoy descubro mi misión! Hoy conoceré la razón por la que vivo, mi función en el rompecabezas de mi gente, de mi pueblo, de la sociedad en que crezco. No pasaré desapercibido, y me comprometo a tomar responsabilidad...

¡Hoy descubro el dolor y la angustia de mis hermanos! Hoy alcanzo a ver a mi gente luchando con sus circunstancias, y me pongo en sus zapatos. Y antes de aconsejar, de apuntar... escucho, escucho... y acompaño.

¡Hoy descubro mi rostro! Me quito la máscara y le muestro al mundo el rostro del amor, de la amistad, de la compasión, del respeto. El rostro del Padre que espera al hijo que se fue y necesita regresar.

¡Hoy, y es precisamente hoy! ¡Hoy descubro mi ser ante el mundo! Hoy seré reconocido, no por ser alguien famoso ni célebre, sino porque decido mostrarle a todos de qué estoy hecho...



lunes, 24 de septiembre de 2012

Hoy, seamos "como el arcoiris"

Lo vemos cada vez que deja de llover, cuando más brilla el Sol. Hablo del arcoiris, ese fenómeno multi-color que adorna nuestro cielo. En él toman protagonismo todos los colores, acompañándose perfectamente.

Aquí, en nuestra tierra, Puerto Rico, todo lo dividimos en colores. Muchos dicen que nuestro deporte nacional es la política. Lo dudo mucho porque ni a eso jugamos bien. Nos tiramos "a la yugular" por un montón de candidatos a los que, probablemente, ni siquiera conocemos ni conoceremos durante el cuatrienio. Que nos prometen el cielo aunque luego nos hagan pasar un infierno.

En la familia, en el trabajo, en todos sitios, nos dividimos en tribus de diferentes colores. Y los otros son los malos, los pillos, los brutos... Y los míos por ser de mi partido, de mi tribu, son buenos. Mientras todos, no importa el color de mi camisa hoy lunes, sufrimos como nuestra tierra sufre a causa del egoísmo, la avaricia, el crimen, la división, la violencia.

Nunca veremos el arcoiris de un solo color, opacando a los demás. Siempre vemos todos los colores brillando por igual. Hoy, debemos ponernos la camisa del color unidad, del color empatía, del color compasión, del color esperanza, del color amistad, del color amor... Hoy es un buen día para dejar de mirar de qué color es el otro y dejar brillar el arcoiris de gente buena y valiosa que es Puerto Rico.


lunes, 3 de septiembre de 2012

Las lágrimas de nuestros (Idol)os

En cualquier variante de estos concursos "Idol", los productores van a echar mano del morbo para ganar ratings. Al parecer, a la gente se le olvida eso. Cualquier conflicto, cualquier lágrima derramada, cualquier defecto de algún participante va a ser explotado exponencialmente para mover a las masas a identificarse con los participantes y votar por ellos y/o ir a las galas y conciertos que hagan. Pero el pueblo se indignó en la última eliminatoria de "Idol Kids Puerto Rico" porque las niñas estuvieron expuestas a un ambiente hostil y de mucha presión. Ok, de nuevo, estás en el programa de más audiencia en Puerto Rico, sola en un escenario frente a gente con una vida de experiencia en la música y que te están juzgando. ¿Quién no siente presión?

Ni los padres, ni la producción del programa, protegieron a estas niñas de ese mal rato. Hasta las que clasificaron quedaron destruidas con toda la tensión. Y aquí no se trata de que todas tenían que ganar. Es que, a veces, queremos vivir la vida a través de nuestros hijos. Lograr lo que no pudimos por medio de ellos. Y ellos y ellas pagan por nuestras frustraciones. Vemos tantos casos de niños artistas que pierden sus vidas en el camino por tratar de vivir demasiado rápido, por tratar de acaparar demasiado. La responsabilidad primordial de un niño -estudiar- ya no es prioridad. Se le quita la niñez a estas personas y tienen que crecer muy rápido. Y no he hablado de las canciones que cantaron estas niñas.

Es que ya en la televisión no hay originalidad. Lo único que falta es "Perro Idol", o "Gallina de Palo Idol". Esta sociedad tiene una dichosa obsesión con meterse en la vida de los demás. Y los canales de televisión se reparten con la cuchara grande exponiendo al ser humano en su punto más bajo. Nada es ya lo suficientemente íntimo. Y nuestros niños no están exentos. Niñas llorando = ratings.

Somos hipócritas como sociedad. Porque ponemos el grito en el cielo con estos programas. Pero es que el crecimiento y desarrollo de nuestra niñez está en nuestras manos, no de la escuela, ni de la iglesia ni del gobierno. Mucho menos de la TV. Pretendemos que adquieran valores, disciplina, autoestima, respeto de afuera, en vez de nosotros. Nuestros niños y niñas han quedado expuestos a todos esas presiones y situaciones incómodas EXCLUSIVAMENTE por nuestra culpa. ¡Qué fácil es echarle la culpa a la televisión, la escuela, la iglesia, el gobierno! ¿Quiénes los trajo al mundo? Entonces, ¿quién es responsable por ellos? Eso pensé.

Idol Kids: Talento infantil entre lágrimas- Primerahora.com



viernes, 3 de agosto de 2012

En pie de lucha

En este cuadrilátero llamado vida, no puedes pedir tiempo. No te dan tregua, ni la puedes dar. El reloj corre, y hay que aprovechar cada segundo desde ese primer campanazo. 

La introducción...

  
"Haciendo su recorrido hacia el ring, el retador..."

Asomamos nuestra cara hacia afuera de la casa y sabemos de antemano que nos encontraremos con un tumulto de gente metida en carros en un descomunal tapón. Muchos, con demasiadas presiones sobre sus hombros. Con tristeza. Con miedo. Otros, con esperanza. Quizás, sólo con eso. Todo eso está presente en nuestras mentes. Pero aún así, nos encaminamos a la lucha diaria... Orando que no se vacíe una goma.

Suena la campana... 

"Ding, ding"

Ponchamos en el trabajo, entramos al salón de clases, a la oficina del gobierno, al salón de terapias... Y la lucha comienza. 

Toma de arbitro...

La rutina, los problemas, el cansancio, vienen de frente hacia nosotros y medimos fuerzas con ellos, tratando de sacar ventaja y dominar. Hasta otras personas se convierten en nuestros rivales, hasta con una mala actitud.  Empiezan los candados, las llaves y contrallaves. Un trabajo a última hora, una asignación, un cliente difícil, un compañero o compañera de trabajo aún más difícil, son esa "picada de ojos" que nos quita el foco momentáneamente.

Monkey flip y un par de patadas voladoras...


Algunas veces hay gente que nos quiere hacer lucir mal y humillarnos. Estas dos movidas son ejemplo de eso. El abusador de la escuela, el o la recepcionista amargado, el lambón del jefe que no quiere que lo hagan lucir mal, el maestro o maestra que cree saberlo todo... Hay que sacudirse y seguir luchando. 

Pelea fuera del ring...


Y muchas veces, para resolver los problemas, tenemos que "matarnos en la raya" (Héctor el Father voice) (Cuando digo matarnos, no es literalmente). Las circunstancias no serán siempre las mejores. Hay que estar preparado para pelear, por mi educación, por mi desarrollo profesional, por mi felicidad. Por los medios que sean necesarios.

La llave final...



Quizás la apliques tú, o la recibas. Eso es inmaterial. Porque, al fin y al cabo, es sólo una batalla. Son las únicas 24 horas que tenemos en nuestras manos y, en ellas, aprendemos de cada triunfo y cada fracaso. El día no depende tanto de metas individuales, sino de construir una experiencia de vida plena y satisfactoria. Hoy aprendo y crezco porque vivo. Si mañana despierto de nuevo, habrá tiempo para reagruparse e ir por ese toque de espaldas, por los tres segundos. Ganando o perdiendo, soy una mejor persona hoy. ¡Pero no se equivoquen! Hoy es el tiempo de ganar. Éxito, y nos vemos en las luchas. 

"¡Uno, dos, tres! El vencedor es..." 




jueves, 12 de julio de 2012

La inconsistencia de la consistencia

"La inconsistencia es lo único en que los hombres son consistentes." Horace Smith

En mis eternos viajes mentales, me preguntaba de qué rayos iba a escribir en el dichoso blog para que la gente no se aburra (como si yo fuera el payaso del circo, que estoy para entretenerlos a ustedes, chorro de joyas). Bueno, en una de esas, me saltó a la mente una palabra que le han dado duro últimamente: consistencia.

Que si al Equipo Nacional le falta consistencia (claro, muy fácil practicando 2 semanas con la mitad del equipo), que si los políticos CONSISTENTEMENTE nos tratan de ver la cara de... oveja a nosotros (lo cual nos merecemos por votar estúpidamente), que si CONSISTENTEMENTE matan a dos o tres a tiros en las carreteras de Puerto Rico (ya ni siquiera es atropellado o accidentado), que si CONSISTENTEMENTE Maripily es la primera plana de los periódicos del país (lo cual CONSISTENTEMENTE me la pela de raíz)... Y yo me pregunto: ¿sabremos en esta isla qué significa la consistencia, ser consistente?

Ya saben el drill: voy a poner la definición del diccionario (como para que parezca que hice tremendo research)... CONSISTENCIA: f. 1. Propiedad de lo que es duradero, estable o sólido:
"la consistencia de sus argumentos no daba lugar a la réplica."
2. Cohesión entre las partículas de una masa:
"tienes que conseguir que la pasta tenga más consistencia." (referencia: www.wordreference.com)

Comencemos con la primera definición. Algo con consistencia es duradero, estable, sólido. Uno querría pensar que, por ejemplo, los valores de nuestra sociedad son consistentes. El problema es que si nosotros, los adultos, no damos el ejemplo a los más jóvenes, ¿cómo esos valores que decimos tanto atesorar van a pasar a las próximas generaciones? Valores como el amor, el respeto, la empatía, la honradez, la disciplina, la responsabilidad, entre otros, están condenados a morir de no ser transmitidos de forma consistente. Creceremos sin valores y sujetos a lo que vivimos ahora: una guerra civil.

¿Y qué de la segunda definición? Tiene mucho que ver. Si nuestra sociedad, que es tan diversa si analizamos persona a persona, no tiene ningún tipo de cohesión entre sus miembros, deja de ser sociedad. Es que ni siquiera en una misma familia escapamos de la diversidad. Entonces, ¿qué cohesión podemos lograr entre tanta gente? Yo no hablo de vínculos cercanos, porque es imposible yo conocer personalmente a 3 millones de personas. Mucho menos tener una relación con ellas. Pero si puedo tomar conciencia de los efectos de mis palabras y acciones en las demás personas. Debo aprender que ese contacto con mi prójimo transmite la esencia de quién yo soy y lo que creo al otro y lo impacta en mayor o menor forma en su carácter, su ánimo, su actuar... Y, sin querer, impacta cada ser humano al que se encuentre esa otra persona. Si a mi prójimo le transmito violencia, negatividad, desánimo, frustración, no puedo esperar que los demás enriquezcan mi vida con cosas positivas. Y, en consecuencia, nos seguimos arrancándonos las cabezas en la calle por estupideces.

Sin embargo, si cada uno de nosotros pone de su parte, un día a la vez, en vivir según los más altos valores, aportaremos a un verdadero fortalecimiento de nuestra sociedad. Estaremos unidos en uno, aún sin conocernos, y le quitaremos el control del país de las manos a los criminales, a los grandes intereses... No es de un día para el otro. Se necesita el compromiso de luchar, un día a la vez, para cada uno ser mejor en estas 24 horas que Dios nos entregó esta mañana. El ser consistente es, en mi opinión, una de las mayores cualidades del ser humano. No importa quien seamos ni en lo que creamos, seamos consistentes, auténticos. Y brindemos a los demás lo mejor de nosotros, un día a la vez. Nuestra sociedad lo necesita.

lunes, 25 de junio de 2012

La noche de los puercos

¡Qué bonito! ¿Qué es lo primero que veo en Facebook, Twitter y en los periódicos electrónicos de Puerto Rico el domingo? Fotos de las condiciones en que quedaron nuestras playas luego de la celebración de la Noche de San Juan. Hoy no voy a elaborar mucho: ¡que mucho puerco y puerca vive en esta isla!

¿Cómo es posible que disfruten de las playas y se vayan dejando las toneladas de basura que dejaron anoche? ¿O les gustaría que los invitados a una fiesta en su casa se la dejen igual? Eso es cosa de puercos.

Si nosotros no somos capaces de cuidar lo más básico que tenemos como seres humanos, la tierra en que vivimos, en mi libro perdemos el derecho de criticar cómo está la sociedad y quejarnos de los problemas sociales. ¿Con qué cara? Porque, si usted fue de los que ensuciaron la playa que visitó anoche, es un(a) puerco(a) y lo sabe. Y si no lo sabía, se lo aviso.

Puerto Rico es una isla como ninguna otra, y lo menos que debemos darle a cambio de brindarnos un hogar es amor, cuidado, respeto. Ya está bueno de que destruyamos el mayor regalo que Dios nos ha dado: nuestra tierra. Y no, no me tiene que dar igual esta vez porque haya pasado antes. El tiempo de cambiar lo que está mal siempre será el presente. Nunca será tarde para tomar conciencia y enseñar a las futuras generaciones el amor a la tierra. Todo empieza en casa. Eso es de gente agradecida. Y en este cuadrilátero llamado vida, hay que saber de dónde uno viene y ser agradecido por las oportunidades. Y nacer y/o vivir en Puerto Rico, digan lo que digan los estudios y dos o tres desubicados, es una bendición.


lunes, 4 de junio de 2012

¡Cancha Decente! ¡Trato Justo!

¡Que fiebre de deporte hay ahora mismo en Puerto Rico! Si no es la NBA y sus playoffs, es el Baloncesto Superior Nacional con la final entre los Indios y los Capitanes. También las Grandes Ligas de béisbol generan un gran interés por parte del puertorriqueño. Y ni hablar de los Juegos Olímpicos de Londres y cómo se va confeccionando la delegación que nos va a representar. Es un tema que nos apasiona y nos llena de mucho orgullo como pueblo.

Nuestros atletas nos representan a TODOS los que llamamos a esta tierra como hogar, y lo hacen con la mayor de las responsabilidades. Por lo tanto, se espera un apoyo justo y proporcional de parte de las agencias que administran los fondos para la preparación de los mismos. Justo y proporcional a los resultados que todos queremos que ellos logren, porque es fácil criticar al atleta pero nadie critica a los directivos de las entidades que lo cobijan. Digo todo esto porque, en los últimos años, hemos visto un despunte de varios de nuestros atletas hacia la élite del deporte mundial. ahora, acompañando a nuestros peloteros y baloncelistas varones, tenemos varios jóvenes que nos enorgullecen con sus gestas en la duela deportiva. Javier Culson, el equipo nacional femenino de baloncesto, el equipo de gimnasia de varones (los llamados "Golden Boys"), entre otros.

Hay dos casos que me generan especial interés por los grandes logros obtenidos en contraste a las condiciones de entrenamiento que tienen. Hablemos primero de los gimnastas nacionales, mujeres y hombres. En especial los hombres por los resultados obtenidos en los últimos ciclos olímpicos. Por si no lo saben, la Federación de Gimnasia de Puerto Rico tiene como sede la Cancha Manuel Carrasquillo Herpén, en la urbanización Country Club en Carolina, PR. Donde se fundó el Partido Nuevo Progresista. Whatever. Imagínese las facilidades deportivas más descuidadas y... multiplíquelas por 10 y así llegamos a la Carrasquillo Herpén. Uno ve la cancha y lo único que llega a la mente es el compromiso y la entrega 100% de estos atletas, juzgando por la plétora de medallas que han obtenido, y su ascenso en el escalafón mundial. Y de la mano, el total y absoluto repudio hacia la inacción de los líderes del deporte nacional en buscar una sede más digna para un deporte que sólo consigue victoria tras victoria a nivel regional e internacional. Y no hablemos del Gobierno, que se arrima a ellos para celebrar los triunfos y para acreditárselos.

Y de ahí pasamos a las "12 Magníficas", que ahora mismo terminaron unos fogueos internacionales con potencias como la República Checa y Holanda, a las cuales vencieron. Si los gimnastas practican en un asco de cancha, las actuales campeonas centroamericanas y panamericanas de baloncesto entrenan en canchas de cemento. Eso estaría bien para Edwin Ríos, que no compone nada en el baloncesto, que es un asco de jugador. ¿Pero el mejor equipo de América? Es una falta de respeto y de la más minima consideración a profesionales que nos han brindado las más grandes emociones dentro de las canchas. Y ellas, pa'lante. Eso no las ha detenido en su preparación. Siguen unidas en su objetivo, sin bochinches, a diferencia de otro equipo nacional, que cuenta con mejores facilidades pero no con la unidad necesaria para obtener el pase directo a Londres. Me duele en el alma, pero los varones están bien apreta'os. Mucha "vaca sagrada" en esa selección. Mis respetos a ustedes, muchachas.

El reclamo es simple: ¡cancha decente! ¡Trato justo! Aparecen chavos para cualquier estupidez. Malgastamos fondos públicos a montones. Vemos canchas desiertas que muy bien pueden ser usadas por estos atletas. No se pide trato preferencial, sino trato justo. Proporcional a los resultados. Nuestros atletas son el ejemplo para nuestra juventud, junto con sus padres y otras personalidades. En una sociedad falta de esperanza y de buenos ejemplos, no podemos perderlos a ellos y ellas. Y, en este cuadrilátero llamado vida, tenemos que siempre tener hacia dónde mirar y de quién aprender. Como pueblo, nuestros hermanos boricuas son nuestro mayor tesoro.



  

miércoles, 30 de mayo de 2012

Un chiste de mal gusto (O, el último complejo de la Legislatura de PR...)

No hay nada peor en este mundo que un chiste de mal gusto. Escucharlo... o hacerlo uno mismo. Nadie se ríe y -en el peor de los casos- hasta parece una falta de respeto. Y, en un país donde los niveles de tolerancia son prácticamente inexistentes (igual a la gente con colesterol bueno), la egregia Legislatura puertorriqueña hace un stand up comedy casi a diario.

¿La última "rutina"? Los proyectos del Senado 2627 (de la autoría de la Sen. Margarita Nolasco) y de la Cámara 4002 (del Rep. José Chico), los cuales buscan enmendar la ley 171 del 11 de mayo de 1940 (la cual creó la Junta Examinadora de Trabajadores Sociales y el Colegio de Trabajadores Sociales de Puerto Rico). A "grosso modo", dichas enmiendas buscan hacer obligatoria una reválida profesional para los nuevos practicantes de la profesión, crea diferentes categorías de licencias profesionales dependiendo del escenario que se escoja trabajar, le quita autoridad sobre la educación continuada al Instituto de Educación Continua y se lo confiere a la Junta, encarece las solicitudes y renovaciones de licencia de trabajo social, entre otras bondades.

Seamos sinceros: todos sabemos que el mundo, la sociedad, son dinámicos. El mundo en que vivimos actualmente no es en nada el mismo que hace 50 años, por poner un número. Los problemas sociales se han multiplicado (o se han hecho más evidentes, más visibles). Y yo no pretendo que los elementos acreditadores y evaluadores para las diferentes clases profesionales en Puerto Rico estén escritos en las piedras del Decálogo (búscalo, hijo). Pero, si los vas a cambiar, que sean de real beneficio para los profesionales y para los participantes, clientes, como quieran llamarlos. No lo hagas a lo papagayo, para aparentar que te importa.

Empecemos con la mentada reválida. ¿Qué me garantiza la reválida? ¿En qué me ayuda cuando allá afuera hay gente necesitada de servicios mientras yo pierdo mi tiempo y mi vida estudiando para un examen que ni siquiera los que lo diseñaron pueden contestar? Y con eso no quiero decir que un trabajador social no pueda contestar y pasar un reválida. Pero, en mi humilde opinión, una reválida en estos momentos es una TOTAL Y ABSOLUTA PÉRDIDA DE MI TIEMPO. Como si la reválida me asegura que soy bueno o no en la profesión. Es una excusa para sacar dinero y una razón más para rendirse en personas de poca voluntad. En conclusión: puedes pasar la reválida y como quier ser una basura de profesional.

Otro cambio: las credenciales y las diferentes categorías de licencia. Y no hablo de provisional o permanente. Sino que habrá una licencia para trabajo social clínico, otra para forense, otra para graduado, otro para subgraduado... Todas con diferentes tarifas. ¿Es que las lumbreras en el Capitolio no saben que un trabajador social se puede desempeñar en infinidad de escenarios como "pez en el agua", con igual efectividad? Entonces, ¿en qué cabeza cabe que me restrinjan el poder cambiar de escenario de trabajo cuando a MÍ me plazca? ¿Quién demonios se creen para encajonar a profesionales de la conducta humana en determinados escenarios de acción? Las quieren poner más caras y, encima, decirme dónde puedo trabajar. Mire, váyase a trabajar a su distrito que debe de estar abandonado y deje a los profesionales trabajar donde hagan falta.

Seguimos con la educación continuada. Con ésta controlada por la Junta Examinadora en vez de por el Instituto de Educación Continua, ¿quién me asegura que los miembros de la primera no van a beneficiar a sus amigos conferenciantes o, peor, a darlos ellos mismos y lucrarse? ¿Cómo aseguro la calidad y la pertinencia de esos cursos si personas que no tienen la experiencia ni el tiempo disponible son los que hacen el calendario de los mismos? El quitarle esta función al Instituto es altamente detrimental para la preparación de los y las trabajadores sociales. Ésto no lo reconocen los honorables legisladores. ¿En qué cabeza cabe? En una hueca.

Hoy, miércoles 30 de mayo de 2012, el Colegio de Profesionales de Trabajo Social de Puerto Rico ha convocado una manifestación en el ala norte del Capitolio en repudio a estas medidas nefastas para el trabajo social de este país. Ya está bueno que en nuestra isla se atente en contra de las institucionnes que agrupan las clases profesionales. Primero, el Colegio de Abogados; luego el de Ingenieros; ahora el de Trabajo Social. Al parecer, a nuestros funcionarios electos les da alergia la palabra "Colegio". A mí me da la impresión que se acomplejan al ver profesionales tan versátiles y preparados que no necesitan un alto sueldo para ponerse a trabajar. Que ponen manos a la obra sin dietas, carros, contratos... Si es así, que creen el Colegio de Legisladores. Así se sienten como si su oficio disfrutase de respeto en este país, y se alejan de la percepción que tiene esta sociedad de ellos: que son unos PILLOS. Y en un país en crisis, lo que necesitamos es gente trabajando para mejorarlo, no entorpeciéndolo. Tan necesarios como los maestros, los policías, los médicos, los abogados, los psicólogos, son los y las trabajadores sociales. Ya es hora de que los dejen trabajar en paz y los respeten y valoren de una buena vez.

¡NO al P. del S. 2627! ¡NO al P. de la C. 4002!

P.del S. 2627

P. de la C. 4002


sábado, 3 de marzo de 2012

¡Que bonita vecindad!

Ellos eran un vecindario normal, provenientes todos de diferentes transfondos sociales y económicos. Experimentaron pérdidas de seres muy queridos antes de coincidir en un humilde complejo de vivienda. Prácticamente jamás estaban de acuerdo en sus opiniones, y hasta se iban a las manos al pelear...

No obstante, celebraban, cantaban, estudiaban, trabajaban y hasta se iban de vacaciones juntos. Al final del día, hasta el más pobre de ellos tenía un bocado de comida para llevarse a la boca. Uno de ellos debía más de un año de renta, pero siempre tenía un techo sobre su cabeza. Y si uno de ellos faltaba, la vecindad no era la misma.

¿Y por qué yo les describo la vecindad del Chavo, la cual nunca existió? Porque es tan real como tan imaginaria. Nuestras comunidades y urbanizaciones quedan perfectamente retratadas en ella. Y nosotros, como sociedad, igualmente.

¿En qué momento dejamos de convivir para empezar a sobrevivir? Hemos sustituido la disención por la injuria y la violencia. En la calle, la escuela, el trabajo, todo es a lo "Pepe Coj...."...y si no te gusta, brega con eso...

Con tanto Internet y tanta televisión, no sé como no aprendemos más de un programa que transmiten hace casi 40 años... No, nuestros ejemplos a seguir son los corruptos, narcos, políticos, bambalanes, pseudo-gurús-religiosos-motivacionales, chismosos... Y nos quejamos de que estamos mal, que Puerto Rico (o el país que sea) es un c.lo, una mier... Y los primeros que lo fomentamos somos nosotros mismos. Lindo.

¿No nos cansa lo mismo todos los días? Y no es que la vida sea color de rosa... Simplemente, si lo que hemos hecho hasta ahora no funciona, ¿por qué no cambiar? Empezando por nuestras actitudes. Y esto lo digo también por mí, que de vez en cuando quiero encajar en el puño a dos o tres...

En el cuadrílatero que llamamos vida, podemos dar un gran espectáculo, sólo si todos estamos en la misma página. Y en la vecindad de nuestra vida, los días serán tan brillantes como queramos. ¿Zás?

miércoles, 26 de octubre de 2011

¿Qué culpa tiene Dios?

¿Pero Dios no es tan bueno y poderoso? ¿Pero Dios no nos ama tanto? ¿Por qué permite las guerras? ¿Por qué la gente muere de hambre? Él no hace nada cuando nos matamos unos a otros... ¿Y por qué se ha olvidado de mí, de mis oraciones?

¡Wow, qué descarga para Dios! No se confundan: no es mi actual sentir. Pero no significa que nunca lo haya dicho o pensado. Y no sólo yo, sino muchas personas tienen o han tenido este tipo de pensar. Y, sinceramente, en una gran parte de los casos no los culpo. Como leí ayer, si la vida es difícil, más difícil es vivirla. Pero, en mi humilde opinión, culpar a Dios por todo lo malo que pasa es bien acomodaticio. ¿Para eso si nos acordamos de Dios? ¿Para reclamarle, para atacarle, para fustigarle por nuestra mala "fortuna"? ¡Qué mamey! Dios, el más feo...

Vamos a ser claros: desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, le damos de codo a Dios. Tomamos decisiones y no contamos con Él. Lo sacamos de nuestra casa, de nuestro matrimonio, de nuestra crianza, de nuestros sueños y proyectos... en fin, de nuestra vida entera. Y todavía tenemos la fuerza de cara de reclamarle por todas las cosas malas que pasan en el mundo, como si se alegrara que pasaran.

Total, quienes han hecho al dinero el centro de todo -como el lema de Plaza Las Américas... ¿Coincidencia?- somos nosotros, los seres humanos. Las guerras, el hambre, las matanzas, los problemas sociales de la A a la Z son producto del maldito dinero y la dichosa codicia nuestra. Además, los que vivimos en este mundo, vamos a las escuelas y trabajamos en este planeta, quienes escogemos a nuestros gobernantes, somos nosotros. La culpa no es de Dios. Nosotros hemos dañado todo lo que Él creó. Y no somos quienes para arreglarlo. No aceptamos nuestra responsabilidad en el deterioro de nuestro mundo. Ni nuestro deber con el prójimo. ¿Que Dios permite que la gente se muera de hambre? Alimentemos nosotros al que no tiene. ¿Que hay muchas guerras? Seamos más cuidadosos con aquellos a quienes le damos el voto. ¿Nos estamos matando? Pongamos manos a la obra en cuanto a la crianza y enseñanza de valores a los más jóvenes, inculcándoles el valor de la vida. ¿Muchos suicidios? Sirvamos de redes de apoyo, con una palabra y gesto de amor y esperanza. ¿No nos conceden lo que pedimos en oración, o parece que se olvidaron de nosotros? Vamos a darle a Dios el lugar que merece en nuestras vidas. Pongamos en Sus manos nuestra vida. Él siempre llega a tiempo, y nos da lo que realmente necesitamos. Lo digo por fe y experiencia. Hasta el día de hoy, no me ha dejado en ridículo.

Como dije al principio, es mi opinión. Si quieres seguir viviendo tu vida en una queja constante, adelante. Recuerden, esto es como un luchador que se le da un libreto con las movidas que hará en el combate. Al momento de sonar la campana en este cuadrilátero llamado vida, le toca al luchador decidir lo que va a ejecutar. Si no sigue el libreto, lo que pase es su culpa...

viernes, 14 de octubre de 2011

Nuestras prioridades...

"Buenos días! Veo la fila para comprar el #iPhone4S y una palabra llega a mi mente: ridiculez. Atte. Usuario de iPhone..."

Este fue mi primer status/tweet del día de hoy. Y no se engañen: un teléfono así debe ser un palo, y me gustaría probarlo y, por qué no, tenerlo. Pero de ahí a hacer una fila toda la noche... eh, si, mijo, si...

Y eso me lleva al famoso "Viernes Negro"... El año pasado le dediqué la friolera de 10 MINUTOS... ¡MINUTOS! a las ventas del madrugador. Y fue que entré a Radio Shack a ver un Bluetooth que vendían a $10. VER, no comprar. Ahora no vengan a decirme Papo Codos de Acero...

Uno ve esas filas interminables y piensa que el propósito es uno totalmente loable: donar sangre, ofrecerse como voluntario para alguna obra benéfica... Pero no. Es para comprar un teléfono que será obsoleto en 6 meses. O para comprar tu 3er o 4to plasma. O para que los "Reyes Magos" te den un juego de mesa que te sale en $5 en Topeka (esos son los mejores), pero te gastaste $10 en gasolina buscando parking...

¡Qué voluntad mostramos para adquirir todas estas cosas materiales! ¡Cuán persistentes somos para tales trivialidades! Total, para aparentar... Para sentirnos menos vacíos. Porque para mí es más importante estrenar ropa todas las semanas, cambiar el celular cada 3 meses, el equipo de música en el carro, andar "filoteao" 24/7... Pero la casa hecha cantos, no ahorro, no coopero ni dentro ni fuera de la casa, parece que me hablan malo si me piden algún donativo, critico cualquier manifestación de protesta pero no doy cara...

Si así de temprano como voy a hacer el ridículo en la fila del iPhone, fuera a la iglesia a darle gracias a Dios por sus bendiciones... Si así de presto fuera a la escuela de mis hijos a hablar con sus maestros... Si con ese interés fuera a trabajar y brindar un servicio de primera... Si me moviese así para visitar y ayudar a ese familiar que está solo...

Porque nos quejamos y nos seguimos quejando de lo jooooo que está la sociedad, de que la gente joven se está perdiendo, que ya no hay valores, que las prioridades de la gente, de mi gente, están totalmente invertidas... Y sí, hay algo de verdad en esas afirmaciones. ¿Pero de quién es la culpa? ¿De la escuela? ¿O del gobierno? ¿Qué tal la iglesia? ¿O la policía? ¡No, es de cada uno de NOSOTROS! Somos los modelos de nuestros hijos, ¿cuándo lo vamos a entender? Sus creencias, sus valores, sus costumbres vienen de nosotros. Somos nosotros los que debemos auto-evaluarnos y analizar nuestras actitudes ante las cosas realmente importantes. Sólo así no convertiremos nuestra sociedad en un gigantesco shopping mall. Mi familia, mi educación, mi trabajo, mi hogar, mis metas, mi felicidad... Mis verdaderas prioridades. Piénsalo en lo que te atienden...

martes, 20 de septiembre de 2011

¡Yyyyyyyyyyy fueraaaaaaaaaa!

Les advierto desde ahora: éste es un blog de opinión, y no espero que estén de acuerdo. Miren esa cara. Yo veo a este individuo y, sinceramente, me dan ganas de darle una "bofetá bien dá"...

Es el vivo ejemplo de la mala administración pública a la cual hemos sido expuestos como pueblo por los dos partidos políticos que han alcanzado el poder en Puerto Rico. ¿Se acuerdan de Silva Puras, "La Tijera"? Lo mismo, ni más ni menos. Son los gatilleros a sueldo de los gobernantes de turno. Los del trabajo sucio.

Pues este individuo dijo que sacaría a patadas a los estudiantes huelguistas de la UPR. También tiene que ver con la nunca bien ponderada y antipática Ley 7, la cual dejó sin trabajo a 30,000 personas. O sea, tiene una conexión entre boca y patas: abre la boca y mete la pata.

El sábado, en una actividad del Museo de Arte de Puerto Rico, Rodríguez Emma ha recibido ese clase de abucheo... Pero una cosa apoteósica. Ni se escuchó lo que le dijo al público. Tampoco era que me interesara tanto, pero sorprende el grado de desaprovación que alcanza este funcionario frente a la opinión pública. Y todo en una actividad no política, libre de toda influencia de la casi inexistente oposición política. O sea, es el pueblo que te dijo: ¡Yyyyyy fueraaaaaa! ¡Yyyyyyy fueraaaaa!

Pero, ¿este acto tendrá validez alguna si no se traduce en un ejercicio responsable del sufragio por parte del siempre muy activo y fanático electorado puertorriqueño? ¿Nos acordaremos de lo poco que ha valido para éste y otros gobiernos nuestra opinión? ¿Llegarán a nuestra mente a la hora de votar cómo todas estas administraciones PNP y PPD se han lucrado de nosotros y han echado por la borda el mandato que le hemos dado cada cuatrienio? ¿O este acto de repudio se quedará en hacer quedar mal a un tipejo que te inspira a darle la "bofetá de mozo"? En este cuadrilátero llamado vida, como un luchador invierte tiempo en el gimnasio y en el ring para afinar sus habilidades, nosotros tenemos que invertir nuestro voto y nuestra conciencia para un mejor liderato, una mejor convivencia y un mejor funcionamiento de nuestra sociedad. Si no, todo seguirá siendo un show...