martes, 3 de diciembre de 2013

Un pequeño recordatorio...

Sólo un pequeño recordatorio...

Casi nunca, nada de lo que queremos que pase... pasa. Porque no hacemos que pase. Y no siempre "hacer que pase" significa una acción concreta, sino un dejar que El que puede hacer, haga. Porque, si algo distingue a la persona madura es que sabe sus límites.

El día tiene 24 horas, y a veces estamos ocupados, preocupados, cargados 25 de ellas. La crisis económica y social que ataca las familias, los eternos problemas laborales, la criminalidad producto de la desigualdad social... Todo eso tiene un efecto erosivo en el ser humano. Se refleja en su salud física, mental y emocional. Literalmente, le "chupa el vivir". Buscamos ayuda y vemos que todos estamos iguales de fastidia'os. ¿A dónde acudimos entonces? Mejor dicho,  ¿a quién? 

Y, en mi opinión, parece mentira que a estas alturas del juego nos hagamos esta pregunta. Pensemos: ¿el hacer siempre lo que nos da la gana nos ha servido de algo? ¿Las salidas fáciles del busconeo y el crimen duran para siempre? ¿Desde cuándo alguno de nuestros planes no nos falla?... 

Saben por dónde va la cosa, ¿verdad?

Claro que sabemos. Lo sabemos porque nos enfrentamos a esa realidad y no la queremos aceptar. Nos hemos querido hacer los fuertes mientras vivimos la vida de tropiezo en tropiezo, dando tumbos sin dirección sólo por orgullo. Por no saberse humillar. Y decir: ¡Te necesito, Señor!

Pasan los días, recibimos golpe tras golpe, hacemos planes sin pies ni cabeza que pensamos nos darán las cosas que necesitamos... Les tengo una noticia: nadie sabe mejor lo que necesitamos que ese Padre que nos creó. Nadie sobre la faz de la Tierra, ni con todo el dinero del mundo, puede echar a andar el plan de vida que debemos vivir si no es por el Señor que proveyó a Abraham y hoy día nos puede proveer a nosotros. Proveernos de salud, de prosperidad, de amor, de felicidad. 

Por supuesto, eso no quiere decir que no tengamos y hagamos nuestros planes y nos planteemos nuestros objetivos. Eso es normal y esperado en un ser humano. Pero, ¿qué nos cuesta que Dios afine, pula, acomode y hasta cambie nuestros planes? ¿Por qué todo tiene que ser como nos da la gana a nosotros?

A este mundo tan violento, les hace falta más gente que vivan con mansedumbre. Que vivan más el conocido refrán "el hombre propone... y Dios dispone". Que hagan, trabajen, se esfuercen, luchen, no se rindan. Pero puestos en manos del Señor, reconociendo que el tiempo de Dios ni se adelanta ni se atrasa. El tiempo de Dios es perfecto. Y Su voluntad siempre, SIEMPRE, es mejor que cualquiera de nuestros planes.

lunes, 25 de noviembre de 2013

No bono... No problem?

Ya estamos en la semana de Acción de Gracias - o Thanksgiving en buen puertorriqueño - y lo esperamos con ansias: el bono de navidad. Nada como comerse el tercer plato de pavo del día sabiendo que tengo ese bonito achoca'o en la cuenta de banco listo para hacerlo cantos el Viernes Negro...

Peeeeeeeeeero, con estos vientos de pelambrera que están soplando en Puerto Rico y la noticia de que no lo van a pagar esta semana, pues esas compras navideñas... ehhh... ¿cómo lo digo?... se pueden ir a la fregada. Imagínense este triste cuadro: esas paletas en Sam's Club y Costco llenas de televisores abandonados por nuestros miserables bolsillos, Toy's R Us con el mismo fluyo de gente como si fuera mayo, nosotros posteando en Facebook y Twitter desde la misma maraca de teléfono que no puedo cambiar porque lo que llevo de contrato son 3 meses... No, no puedo continuar, se me aguan los ojos...

¿Qué haremos este viernes si el bono no llega y nuestros bolsillos están más desiertos que la parte trasera de los pantys de Miley Cyrus? ¿Cómo puedo poner en lay-away el PS4 para el nene, para que lo ponga al lado de los otros 3 modelos anteriores que tiene cogiendo polvo en una esquina? No se preocupen, pequeños saltamontes...

Aquí en la Crisis sentimos su dolor, porque es el nuestro también... Por eso, hemos ideado la lista de las 5 formas para pagar los regalos de Navidad este Viernes Negro si el bono está más perdido que Adán el Día de las Madres... En orden ascendente:

5- Cantando en el karaoke de Mr. Cash. Después que tu vayas lo más tirao posible para que él te eche en cara que tiene chavos y tú no, ese dinero es tuyo. O mejor aún, va y te regala ese Playstation que ha pasado por tres mudanzas y está más guaya'o que un boleto de Raspa y Gana...

4- Con el dinero del Christmas Club... ¿que se te olvidó abrirlo? Ehhhh...

3- Dando este único tarjetazo... ¿Qué? ¿Que ibas a saldarla con el bono? ¿Que está más trepá que la Vampy en su video? Bueno...

2- Con los chavitos que te ganaste con el IVU Loto. Si, con los $25,000... ¿No te has ganado nada? Serás tú, porque mucha gente ha ganado... Bueno, no conozco a nadie, pero debe haber alguien... Mira, en serio, eso es senda cogía de pen...

1- Con lo que te ganas trabajando... ¿Que trabajar no es parte de tus aspiraciones profesionales? ¿Que si el trabajo es salud, que trabajen los enfermos? ¿Que primero muerto antes de semejante infamia? Te guillaste de Dayanara...

Cinco formas... y ninguna sirve. Porque en tiempos de crisis, no hay fórmula mágica para resolver las cosas. En momentos de crisis, hay que saber adaptarse, enfrentando la realidad y tomar las medidas necesarias para paliar las dificultades. Si antes se podía y ahora no, esa es la que hay y hay que bregar como se pueda. El bono va a llegar, Dios mediante. Lo que no puede faltar desde ahora es la buena actitud ante los retos. Nadie nos puede quitar la bendición que nos toca, si viene de Dios. Total, mientras más tarde llegue, más nos dura. Ok, esta explicación tampoco sirve...


Imagen cortesía de http://laboralista.wordpress.com

martes, 22 de octubre de 2013

#F**kOffTempo

Escribo estas palabras en las primeras horas del jueves siguiente al día en el que Tempo volvió a Puerto Rico. ¿Tempo? Si, el mártir del género urbano. La víctima de sacrificio. Un héroe para un montón de estúpidos que le creen las excusas que da.

Si, porque el tal David Sánchez Badillo se canta el inocente. Les encanta cantar sobre drogas, armas, crimen, pero a la hora de la verdad son los más ignorantes y fue "alguien que los setió". Si, mijo, si.

Lo lindo es que fueron al aeropuerto a recibirlo. Oscar López Rivera pudriéndose en una cárcel federal y esta sarta de imbéciles fueron a recibir a la joyita esta. No, si este país es hijo del castigo. 

Por mi, la gente puede hacer de su vida un tambor y dejar que se lo toquen como quieran. Ni conozco ni me hace falta conocer al gran Tempo. Pero me molesta que en este país se glorifique la mediocridad, la corrupción, la "buscaera"... A cualquier pellizca zipper lo quieren endiosar y canonizar, como a Tupac Shakur. Ese es otro rebulero más que lo quieren hacer ver como la mano derecha del Apóstol Pablo. 

Me imagino que los noticieros van a empujarme por ojos, boca y nariz las horas de trabajo comunitario de San Tempo, como para alimentar el morbo de este país (como si eso hiciera falta). Igual la bola de imberbes que van a comprarle las taquillas para los conciertos que por ley va a dar. Para eso si no hay crisis, ¿verdad? Ojalá les descubran el pillo de luz y el de agua que tienen puestos en sus casas...

Este pueblo tiene que aprender. De este país cada día se larga la gente productiva y cada vez quedamos menos. Nuestros niños y niñas no tienen a quién mirar como ejemplo. ¿Los padres? En el aeropuerto con camisas de #FreeTempo. Los problemas se suman y la gente enfocada en un tipo que no compone NADA en este país. Gente productiva fuera, Tempo pa' dentro. 

No iba a escribir nada hasta el lunes, pero me revientan este tipo de cosas. Y aquel que se sienta ofendido por lo que digo aquí, más vale que se revise bien, porque no se puede justificar lo injustificable. ¿#FreeTempo? No, mejor sería #F**kOffTempo.

lunes, 21 de octubre de 2013

Respeto y justicia

Estoy seguro que nos ha pasado a todos: ir a una oficina del Gobierno a buscar servicios y no nos tratan con cariño, con empatía, con consideración... Observen que no he utilizado la palabra "respeto". Y por ahí va la cosa hoy.

Le voy a decir algo, por el bien de su salud mental: si usted busca todas esas cosas en una oficina de gobierno, lamento la decepción que se va a llevar. Esas cosas búsquelas en su casa, no afuera. Las oficinas de gobierno se hicieron para dar servicios, no para darle cariño a nadie. Y eso lo sé porque yo soy ciudadano también. Y no siento que me apuñalaron con una estaca porque no me contestaron los buenos días. 

Así como hay afuera, en las oficinas hay diversidad de personalidades. No todos lo tratarán igual. El verdadero éxito de un equipo es que todos aporten por el bien común. Si la oficina funciona, ¿hace falta algo más?

No vaya a las oficinas de gobierno a quejarse de todo el Gobierno. Le ocurrirá una de dos cosas: lo van a ignorar como bolsa de... o le pondrán a un supervisor que probablemente le diga lo mismo que el que lo atendió antes. No es que no se queje: sólo canalícelo correctamente. Y todavía no he hablado de respeto...

Porque el respeto lo merecemos todos, pero no lo confundamos con cariño, con pasarle la mano... Yo lo respeto a usted cuando lo ayudo a conseguir lo que necesita, pero bajo las reglas de la agencia, no las suyas. Yo lo respeto cuando no le hago perder su tiempo. Trate de no hacerme perder el mío y siga instrucciones. Yo lo respeto cuando le pregunto, le requiero más papeles, cuando le digo lo que le falta... No es por fastidiarlo. Es porque el respeto hacia el otro viene de ser justo. De tratar a todos por igual. De dar lo máximo por usted. Porque la vida no es justa: eso nos toca a nosotros. 

Es duro, es difícil. Pero hay que seguir.

lunes, 14 de octubre de 2013

Lo que importa es el día libre

Si te creías que hoy era libre... te has podido dar tremenda jo...

Hoy no es libre, por enésima vez. El 12 cayó sábado, aceptémoslo. Ya el año que viene no hay break. Además, ¿qué rayos estamos celebrando tanto? 

¿El "descubrimiento" de América? Y toda esa gente que vivía de este lado, ¿cómo llegó? ¿En una gira del Turistólogo? Por favor, no seamos ilusos. El 12 de octubre de 1492 fue el escalamiento más grande de la historia. Vinieron los colonizadores de presenta'os a quitarle la paz a los indígenas, que hasta esnús iban por ahí sin hacerle daño a nadie. 

Los colonizaron, los esclavizaron y casi los exterminaron. ¿Se me quedó algo? Ah, si, los saquearon. Se llevaron todo el oro, bien lambíos. Wow, ¡qué ganas de celebrar tengo! 

Lo que importa es el día libre. Extender el fin de semana. El mismo donde hubo 17 asesinatos. El mismo donde seguimos hablando de un rapero que se quedó en el mismo viaje en ketchup de finales de los 90 y recibimos como un héroe. El mismo donde nos importa más la fiesta de Barbie de Bodine que los verdaderos problemas de nuestro país. La Isla Estrellá. Porque si que hemos hecho un gran trabajo votando por gente inepta que han fastidiado el país, por años y años. Pero los pueblos merecen los líderes que tienen.

Aquí lo que debemos celebrar es que no venga un rayo y nos parta en dos, porque si que hemos hecho unos méritos... Vivimos con el cerebro, con el alma, con los valores, en eterno día libre. Acusamos de hipócrita al otro y nosotros somos los primeros que sacamos a pasear al moralista solo de vez en cuando. Cuando nos acordamos, cuando no conflija con Caso Cerrado. La ética, la moral, los valores, no conocen horario de servicio, son 24/7...

Pero lo que importa es el día libre. Y no son malos. ¿A quién le molesta un lunes libre? Porque estoy seguro que todos los que se quejan de que al Gobierno le dan muchos días libres, están locos por entrar al "honorable" "Estado" "Libre" "Asociado" para jartarse de días libres. Es fácil de la boca pa' fuera. Lo que si es duro es, al momento de meter mano, tirar pa' lante. Donde sea que trabajemos. Dejemos ya las malditas excusas. ¿Tienes que trabajar sábado y domingo? Such is life! Hay gente que no tiene trabajo. Y viven días libres forzados.  Los que sí tenemos: hay que trabajar, y duro.

De verdad que hace falta el día libre. Pero, ¿saben qué? No hay tal día libre. Porque todos los días tienen su lucha. Todos los días, el simple hecho de abrir los ojos es una invitación a tomar una de dos decisiones: o vives o mueres. Vives con todas tus fuerzas o mueres lentamente. Tómate el día... y piénsalo.




(imagen: http://es.wikipedia.org)

lunes, 7 de octubre de 2013

La vida que me da la gana

Siempre existen cosas que, al hacerlas, nos dan placer, alegría, satisfacción. ¿No les sucede? En mi caso, por ejemplo poniendo uno, es ver lucha libre. Sentarme frente al televisor, o en una cancha, a ver una buena cartelera me entretiene mucho, me libera de muchas tensiones... ¿Y eso por qué? Muy fácil. Me remonta a mi niñez.

En este mundo tan acelerado y loco, ¿no hace falta volver a ser, por instantes, niño de nuevo? La mayoría de nosotros, en mayor o menor forma, disfrutamos de nuestra infancia. Y una de las cosas que me transporta a esos años es ver las luchas. Esos personajes eran héroes para mi, me hacían soñar, me regalaban un buen rato de emociones. Imitarlos, jugar a la lucha libre, comprarme máscaras y ponérmelas... 

En esos años no habían problemas, ni deudas, ni grandes obligaciones. Solo estudiar y portarse bien. La mejor época de la vida y ya no volverá. Ahora, todo es trabajar, pagar, estirar el dinero, sobrevivir. Nos hemos olvidado de disfrutar la vida. Y todo es nuestra culpa. Si, y más cuando este mundo cada vez se privatiza y deshumaniza más. Nos hemos mentalizado en que ya a esta edad no es necesario divertirse. Y divertirse no quiere decir emborracharse como un puerco. Ya no es necesario disfrutar la vida. Estamos muy ocupados metidos en tapones, filas, oficinas, tiendas, centros comerciales. 

Hemos dejado atrás el pasear, el jugar en la calle, el tirarse en el sofá a ver películas... No son las cremas para la piel ni las cirugías las que nos hacen ver más jóvenes, son esos instantes en los que nos olvidamos de ser adultos, y volvemos a vivir la vida como la queremos vivir y como la disfrutamos. 

Claro que hay que trabajar. Claro que hay que estudiar. Claro que tenemos que cumplir con todas nuestras responsabilidades. Pero todos esos sacrificios deben ser dirigidos a poder vivir una vida bajo nuestros términos. Que el existir no sea lo que nos tocó, sino la oportunidad de que sea lo que nos dé la gana. 

Cada vez que puedo, me siento tranquilito a ver mis luchas. Y lo seguiré haciendo, porque me gusta. Eso que nos gusta, si no nos hacemos daño ni a nosotros ni a otros, ¡vamos a hacerlo! Así, porque nos da la gana. Porque nos da ganas de vivir. Porque es lo justo después de tantos sacrificios, tanto trabajo, tanto tiempo perdido... 

lunes, 24 de junio de 2013

Du It Llorcelf

Hay algo que aprendí de alguien mucho más sabio que yo (y no me acuerdo quién fue, mala mía). Es una conclusión de vida, a la que solo se llega por experiencia propia: si quieres que algo salga bien, hazlo tú mismo. Porque hay cosas que, sencillamente, no se pueden delegar...

Y en una economía que se contrae y no ofrece oportunidades de ingreso, esta conclusión se hace realidad. En una época en que tenemos el Facebook y el Twitter lleno de gente pero los verdaderos amigos los puedes contar con las manos y te sobran brazos enteros, es la conclusión lógica. Con una clase política que se enajena del pueblo en el preciso instante en que toman posesión de sus cargos, ¿de qué otra manera podemos pensar? Cuando algunos de nuestros líderes religiosos piensan en sus feligreses como una cartera de inversiones, ¿nos culparías por pensar en "doing it ourselves"? El trabajo tampoco escapa de esta realidad: cuando tus jefes y dos o tres soplapotes se despiertan todos los días con la encomienda de pisotearte para ellos escalar posiciones, ¿qué queda? 

Me fui lejos, pero sé que me entienden. Por ejemplo, si me toca ir al médico, el médico no me va a llamar a casa a darme la fecha de la cita. Me toca a mí llamar a su oficina. Si no, no hay break, cuando me explote una condición, es mi culpa. Por otro lado, si no me gusta mi trabajo, soy yo el que tengo que buscar uno nuevo, no va a llegar a casa. O si quiero un ascenso o aumento (no necesariamente en ese orden), tengo que pedirlo yo, tramitarlo yo, buscar los documentos yo, buscar las palas yo (o sea, somos adultos, no pongan esa cara).... Si quieres una bendición para tu vida, tú da el testimonio, tú haz las buenas obras, tú ora, tú entrégate al prójimo. que esa sea tu ofrenda. porque yo no voy a la iglesia a enriquecer al pastor, o al sacerdote. Nada de lo mío puede depender de nadie, porque el día en que esa persona me falle, me voy directo a la fregada. 

Este pasado viernes fue un día en que todas las personas que se cruzaron en mi camino se confabularon para quedarme mal. ¿Por eso me voy a frustrar? Uno se enoja, somos humanos. Pero pues, tuve que hacer todo eso que le confié a otros, yo mismo. Me voy a tardar más, pero me aseguro que salga, que se dé. 

Hoy es lunes. O por lo menos planeo publicar esto lunes. Tenemos una semana frente a nosotros que promete explotarnos los timbales. Una semana tensa. Difícil. Decisiva. Para todos. Pero, a la misma vez, esta semana se presenta como una llena de oportunidades al alcance de nuestras manos. Están ahí, a simple vista. Y sé muy bien que hay gente leyendo esto que son personas de empuje, asertivas, emprendedoras, de actitud positiva, de mente y corazón abiertos a las cosas nuevas. Este es un llamado para que - frente al temido, odiado, repudiado lunes - abramos los ojos, busquemos esa oportunidad y la hagamos nuestra. Pero eso es indelegable. Me toca a mí. Mi vida y hacia dónde la dirijo está en mis manos. Lo que necesito llegará en la medida en que yo mismo lo consiga. Como me enseñaron mis profesores de trabajo social: yo no le digo a la gente cómo vivir su vida. Yo le doy herramientas, ellos deciden si las usan o no.

Todo esto no significa que prescinda de la gente y viva como un ermitaño, aislado, sin confiar en nadie y sin pedir ayuda. Lo que significa es que, en este cuadrilátero llamado vida, mis peleas las doy yo. Las gano y las pierdo yo. 

lunes, 27 de mayo de 2013

Tengo muchas cosas que decir...

Me he dado cuenta que lo único en esta vida que puedo controlar es lo que yo hago. Porque si, quisiera que este mundo sea mejor, más justo para todos. Pero me encuentro con lo mismo todos los días: en la calle, en el periódico, en la TV, en las redes sociales. Y no les miento  si les digo que, a veces, me dan ganas de largarme -no a otro país- si no a otro planeta.

Sin embargo, reconozco que como único yo cambio mi ambiente es siendo ese cambio. Y mientras todo esto suena muy lindo y poético, de nada sirve sin la acción correspondiente. 

No nos llamemos a engaño: ninguno de nosotros es Superman (no hablo contigo, Clark Kent). El cambio que debo provocar es donde estoy. En MI CASA, MI ESCUELA, MI TRABAJO, MI IGLESIA, MI PUEBLO. Pero, primero que todo, en MI. 

Debo aceptar de una vez y por todas que NADA en esta vida es regalado. Que la gente que amo, alguna vez, me va a fallar porque son tan humanos como yo, que también fallo. Que lo que aprendo en el salón de clases es mío para toda la vida. Que si en mi trabajo nadie me sirve de ejemplo, YO debo serlo. Que el testimonio que realmente convierte a los demás es el mío. Que, por más mala que esté la situación en mi país, los buenos SIEMPRE seremos más.

Tengo muchas cosas que decir, pero sentí que esto no podïa pasar de hoy. Un mensaje de esperanza no puede esperar. Para lo demás, habrá tiempo.




lunes, 22 de abril de 2013

El joven tirado en la esquina

En septiembre pasado, un grupo de mis compañeros de trabajo y yo fuimos a los muelles de San Juan a una actividad de música electrónica a trabajar (¿a qué más?). Hubo mucha publicidad para el mismo por lo que estuvo muy concurrido. Jóvenes de todas las edades se dieron cita para disfrutar de la música en las diferentes tarimas.

Ya cuando íbamos saliendo (después de perder el tiempo por completo por tener gente al frente del grupo que no tienen un demonio de idea de cómo trabajar), veo en una esquina a un joven acostado en el piso, pasando la borrachera (o lo que fuese). ¿Cuántos años podría tener ese nene? ¿18, al menos? Lo dudo mucho. Pero me dio una gran tristeza ver a un joven tirado en una esquina, dejando escapar su vida. ¿Y el corillo que seguramente lo acompañaba al party? Bien, gracias. Estarían bebiéndose hasta el Orinoco en otro lado. Lo dejaron solo, prácticamente inconsciente, a merced de sabe Dios qué peligros. Lo bonito es que me imagino que al otro día ni se iba a acordar. Claro, si despertó de ese "hangover".

Las Justas de la Liga Atlética Interuniversitaria fueron este fin de semana y, como de costumbre, atrajo una gran cantidad de jóvenes a la ciudad de Ponce. Gracias a Dios que no fui, pero no dejo de imaginarme que habían más cantinas que baños. Las tarimas "artísticas", todas auspiciadas por cervecerías que bombardean de publicidad engañosa a nuestros hijos. Y, si fuiste listo (y digo "listo" en el sentido de ahorrar, no en el común), traiste el ron desde tu casa para gastar menos. Y dos o tres "munchies", para dizque bajar la nota. Si, mijo, si. Yo me mamo el dedo.

Imaginemos el panorama: corillitos de chamaquitos en todos lados, y varios cuerpos tirados en las aceras, borrachos como perras. O parejitas como los de la supuesta foto de la hija de la telerreportera Luz Nereida Vélez, donde sale teniendo relaciones sexuales en una esquina, en el piso. ¿La foto? Búscala, hijo. Aliméntate el morbo en otro lado. Ok, dos problemas con la foto: primero, lo triste de la foto, además de la acción, es que se concentran en ella. ¿Y el muchachito? ¿No es igual de irresponsable? Ah, es que al hombre se le perdona y a la mujer se le penaliza, se me olvidaba. Segundo, hacemos de la situación un chiste. Alguien que me explique qué diablos tiene de gracioso que destruyamos la reputación de dos personas... qué dos personas, de una muchacha que quizás ni es la de la foto ni se puede defender. Porque la foto está viral, ya eso no se puede borrar.

Aquí nadie ha dicho que no hagan más Justas, ni más conciertos. Aquí nadie ha dicho que no beban ni salgan con sus panas. Ni siquiera nadie ha dicho que no tengan vida sexual. Pero cuando esas cosas tan triviales me afectan a tal punto de ponerme en peligro y me hacen tomar decisiones estúpidas y me hacen daño, ahí hay problemas y hay que alzar la voz de alerta. Yo fui joven, yo también cometí (y cometo) errores. Y pasé sustos, claro que si. Por eso, me preocupa sobremanera los riesgos que los jóvenes están tomando en estos tiempos, en términos de dónde van, qué consumen, qué conductas llevan a cabo... Cada vez son más peligrosas. Yo no sé ustedes, pero si fueran mis hijos, no estaría nada tranquilo. Mis hijas son pequeñas, pero no lo serán siempre. Y si les puedo transmitir lo que he aprendido por experiencia, se ahorrarán muchos malos ratos. Porque si es por las cervecerías, por los grandes intereses, el ron se conseguiría hasta en paletas dulces y se vendería en las escuelas.

No sé dónde está aquel joven que vi tirado en esa esquina, en medio de tanto ruido y algarabía. Lo más probable, se le pasó la nota y esperaba la próxima. Y, de lo que se acordara, lo contaría como si fuera la cosa más grande. La jodedera gusta y uno la disfruta. Muchas veces creemos olvidar los problemas. Y les hablo con mucha seriedad y responsabilidad. A todo el que patrocina este espacio con su valiosa atención: tu vida es demasiado valiosa como para dejarla en una lata de cerveza, en un pote de pastillas, en una esquina con el primero o la primera que se aparezca. Vive y vive a plenitud, vive en tus términos, vive de la forma en que te puedas mirar al espejo y no sientas ningún remordimiento. Sin embargo, valora tu vida porque es la única que tienes. Y vívela sin hacer daño, ni a ti ni a tu prójimo. El libro de tu historia y de la mía tiene muchas páginas vacías. Vamos a llenarlas con la tinta de una vida sana y feliz. Es nuestra deuda con nosotros mismos.

(Imagen cortesia de www.elmundo.es)