jueves, 29 de noviembre de 2012

Habemus donas



¿Qué es lo mejor que uno puede hacer a las 5:00 am? (hablo de lo mejor, no lo más divertido): D-O-R-M-I-R. Y más cuando hay que levantarse a las 5:45. Peeeeeero estamos a finales de noviembre y, sinceramente, dormir puede esperar. ¿Por qué yo escogería mi cama súper cómoda cuando podría estar haciendo fila... desde el mediodía anterior... frente a una tienda de efectos electrónicos o juguetes? ¿O mejor aún (con "mejor" significando "más ridículo"), estar a las 5 am en una fila para comerme una contrayá dona?

Al parecer a la gente en este país, el dinero le crece en plantíos. Tienen un "palo de chavos" en el patio de la casa y cosechan a diario. Mano, porque en Navidad nos da guille de Héctor el Father (que en paz descanse) y vamos tortosos a las tiendas a dejar el bono y lo que no es el bono en cosas que no necesitas o que acabaste de comprar hace 2 meses. ¿Para qué necesito un LCD de 70 pulgadas si tengo uno de 60? ¿Para ver a la Dra. Polo? ¿Para ver Pico y Espuelas? Y el carro con las gomas con un festival de alambres saliéndoles. Y el gabinete más desierto que una Junta de Inscripción Permanente en año no electoral. Y la cuenta de banco más vacía que un bolsa de papitas Lays.

¿Qué me enseña esto de nuestras prioridades como sociedad? Aparentemente las cosas que valen para nosotros se miden en dólares y centavos. O en cuánto impresionamos a los demás con lo que compramos. Para nosotros, las cajas vacías al frente de la casa son como trofeos que nos encanta mostrar. Pero las cosas están malas...

Imagínense si están malas que hay gente dispuesta a meterse a una fila al amanecer de Dios para ganarse una dotación anual de donas. Una asfixiaera criminal. Y no van solos. A cuanto menor de edad se pueden llevar se llevan a pasar peligros. Y si son mujeres embarazadas, mejor porque las dejan pasar primero.

Nada en contra de las donas: si alguien disfruta tan exquisito manjar es este servidor. Pero mi tiempo de descanso, de compartir con mi familia es SAGRADO. No es para dedicárselo a San Sears o San Walmart. Ni menos a la Casa Protegida Jennifer González, Krispy Kreme. Mi tiempo es para producir y para disfrutar. Producir con mi esfuerzo y trabajo. Disfrutar con el fruto de los mismos. ¿Alguien piensa igual que yo? Revisando mi timeline de Twitter, encontré algunos ejemplos:







¿Qué tú me dices? ¿24 horas en una fila?¿Por donas gratis? Y si, concuerdo con Jay Fonseca: esa diligencia bien dirigida ayudaría a nuestro país a salir adelante. Y no es tanto cuestión de criticar al que lo haga. Es que si nadie cuestiona nada, nos hundimos todos. Nos hundimos entre muchas cosas materiales que acumulamos y que dejan sin espacio a nuestros sueños. Nos hundimos en filas interminables que no nos llevan a ningún lado y que nos quitan lo más valioso: el tiempo vivido siendo felices. Mientras el sentido común sea opcional para nosotros, el término "Viernes Negro" será más lo segundo que lo primero. Y las donas no sabrán tan dulces ná.


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