martes, 10 de noviembre de 2020

No hay peor ciego... que aquel por el que votas


Hablemos de política, como si no llevásemos todo el dichoso año hablando de eso, ni llevemos 1 semana de haber votado en las elecciones. No, eso no importa, vamos a seguir amargándonos la existencia. Porque nos vamos a coger noviembre y hasta diciembre con el sonsonete del fraude electoral, de que si aparecieron papeletas o no, de que si las cuenten o no, que las que llegaron por correo me favorecen, pero no las cuento ná.
 

Eso sin contar que aquí al parecer nadie acepta que perdió, sino que estiran el chicle esperando no sé qué, si el vientito de la Rosa de Guadalupe o la ayuda celestial de Pacheco.  Unos con razón y otros sin ella, exigen conteos y recuentos que, según ellos, les harán justicia y justificarán -valga la redundancia- sus pataletas institucionales. Porque ahora son 5 partidos, en una isla que mide 100x35 son 2 o 3 por encima de lo que deberían haber. Y no hablo de los partidos “emergentes”...


Sino de los pesos pesados de la política puertorriqueña, el Partido Nuevo Progresista y el Partido Popular Democrático, que pasaron “el susto de la vaca” con becerro incluido. El Movimiento Victoria Ciudadana y el Partido Independentista Puertorriqueño sacaron sendos dobles dígitos en votos, y el Proyecto Dignidad 5 o 6% más de lo que los “expertos” predecían. Eliezer Molina... se convirtió en un meme. Pero volviendo a los partidos, el pánico era evidente entre varios incumbentes municipales y legislativos, de los cuales muchos cayeron más rápido que los panties de una chapeadora. Y por pela, que es peor y refleja el repudio de su propio pueblo a su gestión. Lo de Mayita y Carlos Molina no fue pela, fue masacre. En Adjuntas, a Barlucea lo mandaron a volar como esa vez que llegó al cierre de campaña engancha’o en cables. Y no hablar de los legisladores que sobrevivieron a las primarias, pero no al martes. 


Pero claro, la mayoría salió, no iba a pasar otra cosa. Y, entre ellos, revalidó el “joven no vidente” Néstor Alonso. Aquel joven idealista que no tiene más cara que sello de goma porque no es más cachetón, pues estaba allí, y aparentaba que no rompía un plato. Pero si, la vajilla entera, porque el pillín era del combo de Tata Kickback y les aumentaba el sueldo a sus empleados por una bajísima tarifa de participación que ellos debían pagar voluntariamente si o si... 


Knock, knock... en inglés porque eran “los federicos, los cocorocos” los que le tocaron la puerta y lo encontraron escondido... al lado de la cama. Y mientras se lo llevaban, insistió una y otra vez que no tenía “nada que ver”. Y ahí me voy a detener con los chistes de ciegos porque, probablemente, todos estos políticos de los partidos tradicionales hacían esos mismos chistes... sobre nosotros. Todos estos años de lucrarse de sus posiciones, ganar una tonga de billetes, ¿y dónde demonios están los resultados? Si se dijera que han hecho un trabajo que me deje sin palabras, que cobren lo que quieran. Pero para la chapucería que llevan haciendo desde los años de la guácara, se les ha dado el mundo de los breaks. Estoy seguro que estos infelices no se preocupan por el dinero de pagar las cuentas ni hacer la compra, porque tienen un empleo donde no se les exige calidad en los resultados, se les renueva cada 4 años y una gran mayoría de personas los defiende y aplaude como focas. Ahh, y si son así, emprendedores y creativos, de los aumentos que les dan a sus empleados -aumentos que no se ganaron, probablemente- hay que darles algo pa’trás “para el partido”. 


No voy a entrar en los bochinches del escrutinio, ni en si encuentran maletines hasta dentro de las cajas de cereal, ni nada de eso. Con eso, que breguen en su momento, sabemos que lo harán deficientemente, como siempre. En lo que quiero enfocarme es en el mensaje que se mandó en las urnas. Y todos lo van a interpretar como mejor le convenga, porque así somos. Aquel que minimice la cantidad de votos que sacaron los partidos emergentes y de minoría, e ignore la baja de los mismos en los partidos mayoritarios, son tan o más ciegos que Alonso. Y ciegos por decisión. Prácticamente un tercio de los votantes los rechazó, y si eso no lo pueden ver, que se empiecen a retratar con gafas y bastón. Si no pueden ver frente a sus narices que ya no son la única alternativa, en el futuro “no la van a ver venir”. 


Lo mismo va para los partidos alternativos y de minoría. Vieron frente a sus ojos el respaldo del pueblo. Y como decía nuestra queridísima gobe, “mi maquinaria eres tú”. Contrario a ella, que cogió la pela que se le perdió a Magoyo, estos partidos tienen la posibilidad real de montar una maquinaria igual al PNP y al PPD y competir de tú a tú con ellos. No solo como funcionarios de colegio, sino como líderes de barrio, candidatos, voluntarios. La verdadera democracia nos incluye a todos, aunque no siempre tengamos las mismas ideas. Y en eso han fallado los partidos de mayoría. Han sido secuestrados por 2 o 3 que han hecho de los partidos su mina de oro personal para enriquecerse ellos y sus amigos. Yo conozco gente de ambos partidos que han sido relegadas a un lado y han sido traicionadas por la avaricia de unos pocos, que también traicionaron y prostituyeron los valores de los que fundaron esas instituciones. Esa gente tiene una experiencia electoral y de movilización muy valiosa, que la que cualquier partido en ascenso se puede beneficiar. Y con una maquinaria fuerte, puedes atraer a los jóvenes que serán el motor de ella en los años venideros. El trabajo es mucho, pero el potencial existe.


Yo trabajé para el PNP en el 2016, con gente a la que aprecio y respeto mucho por su compromiso y amor en lo que hacen, y mi mensaje no es en contra de ellos. Mi mensaje es en contra de que utilicen los partidos políticos como herramientas de lucrarse y hacer daño. Y sigan metiendo al gobierno a personas sin escrúpulos a aplastar a los que no piensan como ellos y los confrontan cuando hacen las cosas de mala fe. Es para aquellos que llevan 50 años llevándonos a la maldita quiebra y merecen podrirse en una maldita cárcel por hijos de la gran puta. A esos hay que sacarlos pa’l carajo ayer, y ayer era tarde....


La bola sigue estando en nuestra cancha. La escritura está en la pared. Y en este cuadrilátero que llamamos vida, no hay peor ciego... que el que no quiere ver.