lunes, 14 de diciembre de 2015
Volvemos a la carga
lunes, 26 de octubre de 2015
#AbrazaLaCrisis
sábado, 14 de marzo de 2015
37
lunes, 2 de febrero de 2015
Pasando la página
jueves, 13 de noviembre de 2014
Todos tenemos nuestra propia guerra
Como la madre o el padre que cría sola o solo a sus hijos. Porque aunque los hijos son una bendición, criarlos sin el otro padre jamás será fácil. Ese vacío no es fácil de llenar. A veces es imposible. Y si a nosotros se nos hace difícil entenderlo, lo es mucho más el explicárselo a nuestros hijos si la razón de la ausencia es voluntaria y no aparece ni en las páginas amarillas. Pasan los días, los meses, hasta los años y ni rastro de mi papá (o mamá, aunque no lo creamos). No está ahí para despertarlos, para ayudarlos a prepararse, para darles el desayuno, para llevarlos y buscarlos a la escuela, para ayudarlos con las tareas, para llevarla a las prácticas del equipo, para contarles su cuento a la hora de dormir... El ejército eres tú misma o tú mismo, y la guerra es con las cargas diarias.
Y alguien que sabe de cargas es el que lucha con sus vicios. Esos mismos que se han apoderado de su cuerpo y su mente, y no le permiten pensar ni desear nada más. Todo pierde importancia: la familia, la pareja, el trabajo, los sueños, las metas... Te declaras la guerra a ti mismo, sin piedad. Y aplastas tu voluntad, y quedas a merced de la droga, del alcohol, de ese vicio que no te deja ser libre.
Aquel o aquella que tiene dos o tres trabajos para poder vivir, parece que vive encerrado. Salir de uno para entrar al otro. Y luego al tercero... Dile adiós a dormir, a divertirte, a estudiar, a tu familia, a tu vida social... ¿Y nos disfrutamos ese dinero? No, es para pagar, para intentar estar al día con la luz, el agua, el carro, la casa... Tú menciónalo y lo debes. No siquiera para ahorrarlo, da. Y si rompes noche, mucho menos vale la pena. Le declaras la guerra a la pobreza. Una guerra que peleamos muchos, a toda hora...
Como quien trabaja mientras tu y yo dormimos para nuestra seguridad o salud. Si, a los que nos gusta pelearle e insultar. A esos policías, bomberos, médicos que dejan sus familias para cuidarnos y protegernos a todos. Que aunque le deban dinero, se ponen el uniforme para cumplir con su deber. Mientras nosotros dormimos o jangueamos tranquilos. Si, siempre hay manzanas podridas entre ellos. ¿En dónde no? Pero para aquel que no ha roto noche nunca, no es fácil. Hay que hacerle la guerra a la vida fácil para poder seguir adelante.
Adelante, bien preparados, como quien estudia y adquiere conocimiento. Y decide que la ignorancia no lo va a marginar ni a doblegar frente al montón de listos y tramposos que, lamentablemente, viven entre nosotros. Porque el conocimiento siempre será poder. Y es algo que nadie te podrá quitar. Y abre puertas que no imaginamos. Es pelear por las oportunidades.
Y no hay mayor oportunidad que la vida misma. Y eso lo sabe mejor que nadie quien vive con una limitación física o mental. Ahí tu propio cuerpo te declara la guerra diariamente. Y tu mejor arma son las ganas y la voluntad de seguir adelante. Desde el simple acto de levantarte, vestirte, comer, escribir, leer, moverte puede ser una dificultad que puede doblegar a cualquier persona. Pero estas personas nos enseñan que, quizás, ese problema que vemos tan grande no lo es tanto.
Un problema que si es grande, y toca las vidas de muchos, es la violencia. Quien sufre de violencia libra una guerra prácticamente desarmado. La violencia conyugal. Contra los hijos. El bullying en las escuelas. El hostigamiento laboral. La gente matándose en las calles. Nuestra sociedad parece un escenario de guerra. Donde corres más peligro que en Irak...
Pero los buenos son más, los que dan la milla extra. Esos padres, esos maestros, esos empleados, esos misioneros, esos seres humanos que le declaran la guerra a la mediocridad, a la conformidad, y que trabajan por un mejor mundo. En sus casas, en sus empleos, sus salones de clase, sus iglesias, y adonde quiera que van. Y le enseñan al mundo el mejor de los rostros: el del amor al prójimo.
A quienes han luchado y hasta derramado su sangre para el bien de una nación, no hay palabras suficientes para darles las gracias, estamos eternamente agradecidos. Y a los que todavía luchan, en el frente de batalla y en su realidad diaria, mi respeto y apoyo. Hay que seguir...
martes, 3 de diciembre de 2013
Un pequeño recordatorio...
lunes, 14 de octubre de 2013
Lo que importa es el día libre

(imagen: http://es.wikipedia.org)
lunes, 7 de octubre de 2013
La vida que me da la gana
lunes, 24 de junio de 2013
Du It Llorcelf
lunes, 22 de abril de 2013
El joven tirado en la esquina
Ya cuando íbamos saliendo (después de perder el tiempo por completo por tener gente al frente del grupo que no tienen un demonio de idea de cómo trabajar), veo en una esquina a un joven acostado en el piso, pasando la borrachera (o lo que fuese). ¿Cuántos años podría tener ese nene? ¿18, al menos? Lo dudo mucho. Pero me dio una gran tristeza ver a un joven tirado en una esquina, dejando escapar su vida. ¿Y el corillo que seguramente lo acompañaba al party? Bien, gracias. Estarían bebiéndose hasta el Orinoco en otro lado. Lo dejaron solo, prácticamente inconsciente, a merced de sabe Dios qué peligros. Lo bonito es que me imagino que al otro día ni se iba a acordar. Claro, si despertó de ese "hangover".
Las Justas de la Liga Atlética Interuniversitaria fueron este fin de semana y, como de costumbre, atrajo una gran cantidad de jóvenes a la ciudad de Ponce. Gracias a Dios que no fui, pero no dejo de imaginarme que habían más cantinas que baños. Las tarimas "artísticas", todas auspiciadas por cervecerías que bombardean de publicidad engañosa a nuestros hijos. Y, si fuiste listo (y digo "listo" en el sentido de ahorrar, no en el común), traiste el ron desde tu casa para gastar menos. Y dos o tres "munchies", para dizque bajar la nota. Si, mijo, si. Yo me mamo el dedo.
Imaginemos el panorama: corillitos de chamaquitos en todos lados, y varios cuerpos tirados en las aceras, borrachos como perras. O parejitas como los de la supuesta foto de la hija de la telerreportera Luz Nereida Vélez, donde sale teniendo relaciones sexuales en una esquina, en el piso. ¿La foto? Búscala, hijo. Aliméntate el morbo en otro lado. Ok, dos problemas con la foto: primero, lo triste de la foto, además de la acción, es que se concentran en ella. ¿Y el muchachito? ¿No es igual de irresponsable? Ah, es que al hombre se le perdona y a la mujer se le penaliza, se me olvidaba. Segundo, hacemos de la situación un chiste. Alguien que me explique qué diablos tiene de gracioso que destruyamos la reputación de dos personas... qué dos personas, de una muchacha que quizás ni es la de la foto ni se puede defender. Porque la foto está viral, ya eso no se puede borrar.
Aquí nadie ha dicho que no hagan más Justas, ni más conciertos. Aquí nadie ha dicho que no beban ni salgan con sus panas. Ni siquiera nadie ha dicho que no tengan vida sexual. Pero cuando esas cosas tan triviales me afectan a tal punto de ponerme en peligro y me hacen tomar decisiones estúpidas y me hacen daño, ahí hay problemas y hay que alzar la voz de alerta. Yo fui joven, yo también cometí (y cometo) errores. Y pasé sustos, claro que si. Por eso, me preocupa sobremanera los riesgos que los jóvenes están tomando en estos tiempos, en términos de dónde van, qué consumen, qué conductas llevan a cabo... Cada vez son más peligrosas. Yo no sé ustedes, pero si fueran mis hijos, no estaría nada tranquilo. Mis hijas son pequeñas, pero no lo serán siempre. Y si les puedo transmitir lo que he aprendido por experiencia, se ahorrarán muchos malos ratos. Porque si es por las cervecerías, por los grandes intereses, el ron se conseguiría hasta en paletas dulces y se vendería en las escuelas.
No sé dónde está aquel joven que vi tirado en esa esquina, en medio de tanto ruido y algarabía. Lo más probable, se le pasó la nota y esperaba la próxima. Y, de lo que se acordara, lo contaría como si fuera la cosa más grande. La jodedera gusta y uno la disfruta. Muchas veces creemos olvidar los problemas. Y les hablo con mucha seriedad y responsabilidad. A todo el que patrocina este espacio con su valiosa atención: tu vida es demasiado valiosa como para dejarla en una lata de cerveza, en un pote de pastillas, en una esquina con el primero o la primera que se aparezca. Vive y vive a plenitud, vive en tus términos, vive de la forma en que te puedas mirar al espejo y no sientas ningún remordimiento. Sin embargo, valora tu vida porque es la única que tienes. Y vívela sin hacer daño, ni a ti ni a tu prójimo. El libro de tu historia y de la mía tiene muchas páginas vacías. Vamos a llenarlas con la tinta de una vida sana y feliz. Es nuestra deuda con nosotros mismos.
miércoles, 10 de abril de 2013
¡Dedúceme ESTA!
Por supuesto, les tenemos una exquisita selección de todas esas deducciones que le hacen falta a nuestras planillas. Y aprovechen, en una semana hay que entregar esa planilla. (Pero no es que incluyan algo de esto, o sea...):
1- Los "likes" de Facebook que salvan vidas, erradican el hambre, curan enfermedades, se convierten en donativos...
O sea, ¿van en el anejo de servicios profesionales? ¿O en el de donativos? No sé, pero para el tiempo en el que me criaba, las buenas obras se hacían en persona...
2- Las fotos de modelaje en Instagram
Para tirarse esas fotos, ¿hubo gastos de diseñadores, modistas, vestuario? Porque si no hubo nada de eso, ni va en la planilla ni en mis redes sociales. Bájenle dos al guille de Tyra Banks, ¿ok?
3- El reciclaje para la montaña de recibos de IVU Loto
Miren, díganlo de una vez si la IVU Loto es una cogía de pinsuaca o no, o entonces déjennos deducir ese reciclaje de papel inservible en la planilla. El bosque de la Amazona nos lo agradecerá.
4- La sillas de playa para esperar en las filas del Black Friday/repartición de regalos del Día de Reyes/cualquier nuevo Krispy Kreme...
Perdemos nuestra dignidad, nuestro respeto al prójimo, nuestro tiempo... Pero ese breakecito en la planilla no, ¡plis! (Repito, esto es hipotético. No sé por qué creo que lo voy a tener que escribir de nuevo...).
5- La cerveza tax-free de la base que viene los cacheteros amigos de uno a beberse en las actividades de la familia...
A esa gente, ¿se les considera como dependientes? Pienso que así debería ser porque como los borrachos lo único que saben decir es : "Te quiero, cab...". Gracias a Dios que me quieres...
6- Todas las veces que escuchemos y leamos noticias de Maripily o el artista desajustado social de moda...
Lo podríamos anejar en la planilla como gastos universitarios. Como si hiciéramos un minor en periodismo. Porque a esta porquería es lo que se dedica la prensa en estos días. Y todo por vender periódicos y por ratings...
7- Cada vez que Univisión pase una película de Vicente Castro. Y si Jorge Luis Ramos protagoniza, el crédito es doble...
Cada vez que hay una masacre en Puerto Rico, es inminente la adaptación para TV de Castro. ¡Compénsenos, puñ...! Free "Nosotros". Pagamos justos por pecadores...
8- Los arreglos de las bodas, que nos llevamos sin preguntar si van a hacer algo con ellos...
Eso debe aplicar como gastos de mejoras al hogar. Claro, si quieres tener el Corredor Ecológico del Norte en la sala de tu casa, sigue así. O abrir una franquicia de Casa Febus o Decora. También en gastos médicos si es el último arreglo y dos doñas se jartan a pezcosás por él...
9- Los videos caseros de Harlem Shake
Los podemos usar como prueba de que toda esa gente vive en la casa y no las ponemos como dependientes con el único propósito de que nos sobre más dinero... Nadie hace eso en Puerto Rico. Nadie. Bueno, casi nadie...
10- Cada vez que Pitbull diga "Dale" en una canción
(Jeringonza que nadie entiende)... ¡Dale!... (Más jeringonza)... ¡Dale!... $$$$$$$$$ en nuestros bolsillos si dedujéramos eso en la planilla.
Wow, ¿se imaginan si cada cosa innecesaria e inservible en nuestras vidas pudiesen generarnos algo de dinero? Lo malo es que eso no pasa casi nunca. Hacemos parte de nuestra vida cosas tan banales que le quitan espacio a las que realmente valen la pena. La vida pasa y se va y de ella, no hay crédito...
miércoles, 31 de octubre de 2012
Caravana "for Dummies"
Porque nada le da a uno más ganas de que Sandy dé un viraje y nos visite que ver a miles de boricuas "bestiales" en un "chijí chijá" traido arrastrando por los pelos, tratando de justificar lo injustificable. Sin más, aquí lo esencial para una caravana política en Macondo... digo, Puerto Rico:
1- La ropa
Cualquiera que sea el color de tu partido, debes tener a la mano camisas con todas las tonalidades existentes de ese color. Por supuesto, deben también tener hechos los flequitos esos "homemade" que tienen el nudito al final. Bien lindos que se ven... si estás imitando a Guille. Y si tenemos unas libritas de más, esos hot pants o skinny jeans son el mejor aliado de nuestros "chichos poderosos". No, y el detalle magistral del dubi-dubi...
2- La neverita
Porque Medallistas somos todos... Claro, par de cajitas de Gasolina son bienvenidas, cónsul.
3- Las cornetas y las vuvuzelas
Y las estás tocando desde que saliste de la dichosa casa. Si con la ropa que traes puesta (véase #1) no llamas la atención, te puedes matar soplando la corneta y nada. Así que sóplese para las ventas.
4- Banderas
Una de cada partido, por si acaso pasas por "territorio apache". Y una de Rosselló, por si acaso se tira "write-in".
5- Transportación
Si puede ser en "four-track", mejor. La cosa es que si pasa un accidente, llevarnos enredados la mayor cantidad de colleras posible. Si eso no es posible, pues usamos las guaguas con el musicón encendi'o, y 50 personas montadas. Y por supuesto, vamos a hacer la caravana en la hora pico del tapón para que mucha gente (déjame ver qué palabra utilizo para no sonar grosero... ah, ok) se joda tratando de llegar a ese sitio al que tenían que llegar temprano...
Bueno, creo que esa es la lista. No verán en la lista opúsculos ("brochures" en Castilla la Vieja) con información acerca de la plataforma de gobierno del partido o del candidato en sí. Eso sería una pérdida de tiempo y dinero que podría estar destinado al Fondo General... del candidato. Además, si en cuatro años no nos preocupamos de conocer a los candidatos ni legisladores, no lo vamos a hacer una semana antes. Porque a los partidos tampoco les conviene que el electorado esté informado. Se imaginan, no se les vaya a ocurrir no votar por ellos...
Lo malo es que se nos está yendo la vida. Por el bienestar de unos pocos, pagamos los muchos. Y eso, no es chiste.
miércoles, 24 de octubre de 2012
El canto de las balas
Como si el mensaje oculto de tal suceso fuese exclusivamente para mí. Como un alerta... Un recordatorio de que las balas no deben ser algo cotidiano. Algo normal, esperado. Algo a lo que tengo que acostumbrarme.
¿Quién invitó a la horrible cara, la tenebrosa voz, de la violencia, de la muerte a destiempo, a las noches de mi tierra, regida por el colorido cantar del coquí? ¿Con qué derecho nos creemos propietarios de la paz y la tranquilidad del prójimo? ¿De su vida?
La paz se ha convertido en un privilegio que muy pocos disfrutan. Un privilegio que cada vez nos sale más caro: desde las alarmas, las rejas, las armas, hasta el renunciar a nuestra vida social. Lo escuchamos todos los días, de boca nuestra o de nuestra gente. No se limita a las "altas horas de la noche"... Ni en nuestro "hogar, dulce hogar" estamos a salvo. Ni en la calle, el mall, el cine. Esos espacios se han convertido, lamentablemente, en campos de guerra. En el patio donde el demonio juega a policías y ladrones.
Uno se siente impotente ante este cuadro, este "diagnóstico" informal que uno hace de la situación. Sabiendo muy bien que, por uno mismo, es imposible hacer algo físicamente para detener estos incidentes. No obstante, nuestro campo de acción, la tierra buena en la que debemos sembrar buena semilla, está en nuestras casas. Los más jóvenes deben convertirse en ese huerto que da frutos alimentado por los valores que les inculcamos. Son esos frutos los que sostendrán a esta sociedad falta de esperanza.
Dos personas murieron muy cerca de mí. No sé sus nombres, probablemente no los conocía. Pero temo que era gente joven. Como la que me encuentro a cada momento a mi alrededor. Gente joven que no debería tener nada que ver ni buscar con la violencia ni la muerte.
Esa alarma sigue sonando, al oído, y me despierta a la realidad de una lucha que tenemos que seguir dando los que nos quedamos. Las balas suenan muy cerca, y el coquí se escucha cada vez más lejano...
Que descansen en paz.
viernes, 3 de agosto de 2012
En pie de lucha

martes, 9 de agosto de 2011
A otro nivel...
El "mid-card" es la parte de la cartelera donde están los luchadores ni mediocres ni estelares. En un tiempo suben a los eventos estelares, o bajan a las luchas de relleno... Del mid-card se sale de dos formas: con mucho trabajo o con mucha "pala", "padrinos", como quieran llamarlo.
¿No se les parece a nuestro diario vivir? Todos queremos sobresalir, ser los mejores en lo que hacemos. Muchos se fajan trabajando, estudiando su campo, ganando experiencia. Otros... bueno, se agarran del primer "break" que aparece... Y este blog está dedicado a eso: a acompañar a los que se esfuerzan por mostrar la mejor cara del ser humano al mundo, desde su propia realidad. A aquellos que luchan por lo que creen. Sin dar ni pedir tregua. A los que no se conforman... Y se los digo porque, por experiencia, sé que si quieres algo que realmente valga la pena tienes que conseguirlo tú mismo. Lo regalado no luce... ¡La vida te llama a estar a otro nivel!
Lo comparto como una opinión. No pretendo que todos estén de acuerdo. Pero si persigo el despertar un poco de esperanza en quien lo lea y que se convierta en la mecha que encienda un nuevo modo de pensar, de hacer. Es muy personal, y así como lo comparto, espero que ustedes, mis amigos, compartan sus opiniones. Así esta experiencia será duradera y satisfactoria.
Estar a mitad de cartelera no es malo en lo absoluto: luchas más y adquieres más experiencia y astucia. Porque, la vida entre las cuerdas de este cuadrilátero llamado vida no es fácil. Pero hay que estar listo cuando llamen tu nombre y suene la campana...






































