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lunes, 28 de marzo de 2016

La tal Violeta

Estaba en estos días navegando por Chotabook y me llamó la atención un nombre: Violeta. Ella es una poodle que se perdió y encontraron en estos días, afortunadamente. Y, pues, mucha gente estaba al pendiente del asunto y se expresaron en las redes sociales con gran alegría por su hallazgo. Hasta ahí, todo está muy bien. Una mascota es parte de la familia y se les ama mucho. Mi problema es otro...

Vi mucha gente de mis contactos en Chillobook que compartían las actualizaciones de... lean bien... LA "LIKE PAGE" DE LA PERRITA. O sea, le han creado una página en Yalbook a Violeta Marie para, en la misma forma que hacen con la hija de Adamari, nos la empujen por ojos, boca y nariz. Yo puedo entender que el dueño ame mucho a su mascota. Pero, sinceramente, debo cuestionar su estado mental. No sé en qué circunstancias se perdió Violeta de los Milagros, y no me importan. Porque todo esto me ha dado una gran idea.

Hace tiempo no hacemos una lista. ¿Qué tal si hacemos la lista de las 5 páginas de gente o cosas irrelevantes en Puerto Rico que deberíamos crear? Dale, yo empiezo:

1- #yonomequito o #yoyamequité y sus variantes.
En su lugar, creemos la página #merozasitequitasono. Si te fuiste o te quedaste, es problema tuyo, no mío.

2- La novia de Jovani Vázquez.
Vamos a hablar claro: será loca, anormal y no canta un carajo. Pero vamos a hacerle una página para ligárnosla y la ponemos en mute. La contrallá está buena, no se hagan...

3- Carmen Jovet
La palabra de esta buscona y comenenes es irrelevante en este país. Al menos para mí. Vamos a hacerle una página para que los viejitos a los que ella supuestamente defiende como bonista se puedan comunicar con ella, no solo los millonarios de este país.

4- La bebé de Gredmarie.
La nena es un cuerno, no pare más. Háganle una página y se la chupan ustedes solos, que tanto la defienden a la madre como "guerrera" y madre soltera. Guerreros son mis muslos, que se rozan y se me ponen en carne viva cada vez que camino en la pista. Ridícula.

5- Y, por último, pero no menos irrelevante: sus enemigos imaginarios.
Si, porque nos pasamos todo el día tirando puyas en Parcelabook y uno está aquí que no sabe lo que está pasando (porque no cuentan el bochinche completo, pero nos chupamos la peste a macho). Le hacemos una página a esos enemigos imaginarios y les tiran allá, y deja de hacer el ridículo.

No sé, quizás es falta de café o desayuno, pero hoy me levanté bien princeso, bien sensible a las estupideces. Pero nada, piénsenlo, meditemos en qué cosas invertimos nuestra mente y nuestras energías, y si realmente valen la pena. Cuidemos a nuestras mascotas, pero también a nuestro prójimo. Que el mismo empeño que se puso para encontar a Violeta, pongamos en encontrar a todo aquel que necesite de nosotros y mostrarle el rostro amoroso de un hermano. Solo así, el mundo para nosotros y nuestros amados animales será mejor.

Nota al calce: el dueño de Violeta sigue siendo sendo ridículo. Que se deje de estupideces y la cuide mejor la próxima vez...



viernes, 13 de febrero de 2015

PowerBollete

*Disclaimer (no me acuerdo de la palabra en español): Cuando hablo de "powerbollete", no estoy haciendo referencia a la película "50 Shades of Grey." Si, porque a la verdad que ustedes cogen un temita y lo queman hasta jón.  En este blog jamás hemos hecho burla de ninguna situación cotidiana... ni lo volveremos a hacer. Con eso en mente...

Me imagino que ya se enteraron que se llevaron el jackpot del "Powerball", y que de los 3 ganadores, uno es de Puerto Rico. Hasta ahí estamos bien (bueno, ni tan bien, no fui yo el ganador, pero pues...). Ese boleto lo vendieron en Ponce... a un familiar de Hernández Colón (hey, solo es una suposición. Como está eso de que "el dinero llama al dinero"... pues uno ya como que se resigna). Imagínense qué cosas haría alguien con más de USD $100 millones: poder comprar todo eso que siempre has deseado, o invertir en obras públicas. Como un estacionamiento... del tamaño de 77 municipios. Tú sabes, "Ponce es Ponce y lo demás es parking"...

Porque no me vengan a decir que ya ustedes -los que jugaron desde Pega 2, 3, 4, raspa y gana, bolita, briscas, rifas, bingo...- no tenían gastado ese dinero en las mentes. Ya tenían hasta el discurso para mandar pa'l ca... al marido o a la mujer. O la pezcosá que le iban a dar al jefe antes de renunciar. ¡Desmiéntanme, joyitas! 

Pero eso no es lo que me motivó escribir este excelente escrito, lleno de sabiduría milenaria. Son las reacciones de varios estadounidenses - no digo americanos porque no me sale del forro que ellos se crean que América son ellos solos - que están indignados porque un boricua tiene ahora más chavos que todos ellos juntos. Usted imagínese las expresiones más xenofóbicas (búscalo, hijo) que puedan existir y eso mismo dijeron en Twitter del pobre ponceño. Que si que puñales hace Puerto Rico incluido en el Powerball, que aquí no pagamos taxes, que ni siquiera hablamos inglés, que no somos estado... Yo quisiera saber qué inglés yo necesito para ir al puesto de gasolina en la esquina y pedir dos automáticas con Powerball. A menos que la compres en un pueblo lleno de "rednecks"...

Rednecks. Oigo esa palabra y me imagino gente campesina, malcriada, primos casándose, racistas... Y ese es el problema. Que creemos conocer a la gente según de donde vienen, por su nacionalidad, por su origen, por su apariencia. Y casi siempre pensamos que son menos inteligentes, solo por no ser de "los míos." Ay, pero claro, que hablen mal de nosotros, que nos convertimos en los Tito Kayak de los derechos humanos. ¡Hablaron mal de los noticias! ¡Que racistas! ¡Somos ciudadanos americanos igual que ellos! ¡Gringos cabrones!... Ven, al final, actuamos igual. Nos quejamos como nenes chiquitos, para al final caer en lo mismo.

Vamos a hablar claro aquí. Y en vez de señalar, analicemos en nuestro interior: ¿no hacemos lo mismo con los dominicanos que vienen a vivir a Puerto Rico? Esos que han arriesgado su vida en el mar por un mejor porvenir para ellos y sus familias que se quedaron en Dominicana. Que trabajan de campana a campana para mandar un dinerito allá a su país. Y que se las buscan como pueden. Yo sé de que les hablo, yo trabajo en la calle y los veo todos los días. Siempre hay todo tipo de personas, pero la inmensa mayoría son gente humilde, buena y trabajadora de quienes debemos aprender mucho. Y tantas veces que les decimos - y me incluyo porque, hey, soy un ser humano y a veces por unos pocos he generalizado y me he dado cuenta luego - que son unos listos, buscones, brutos, etcétera, etcétera, etcétera. Son demasiadas palabras soeces en contra de personas que solo desean echar pa'lante. 

Y nosotros nos quejamos por los comentarios ignorantes que dicen dos o tres en una red social. Ustedes me disculpan, pero de todo esto debemos aprender, más que indignarnos. Mucha gente que se ha ido de aquí hacia los Estados Unidos han tenido que empezar en cero y construir una nueva vida sin dinero, sin saber hablar inglés. Y han sufrido prácticamente lo mismo que sufren los hermanos dominicanos en nuestra isla. Estoy seguro que a ningún boricua le gusta que le digan "spik", ¿o me equivoco? ¿Verdad que es despectivo, humillante? ¡Claro que no! Porque usted se mudó allá a sacar a su familia adelante, a tener una mejor vida. Y merece respeto por eso. Y merece que se le permita vivir en paz. Pues, miren, aquí el que quiera progresar - sea blanco, negro, amarillo, puertorriqueño, dominicano, chino, cubano, marciano - que lo haga. Seamos nosotros el prójimo que Jesús nos pidió que fuéramos. Aquí hay espacio para todos. No todo será perfecto. Pero es lo correcto. 

Y al feliz ganador de más de 100 millones de dólares: mano, ¡deja una propinita en el puesto, que te tiraron la indirecta, papá!



(Imagen cortesía de www.elnuevodia.com)

miércoles, 31 de diciembre de 2014

El roto en el techo


Vean esta foto. Ese es el techo de cinc del cuarto de la lavadora en casa. Notarán la pelota de roto que tiene. Se preguntarán: ¿qué compañía le habrá hecho ese "sun roof" al techo? ¿Cuanto le habrán cobrado?  ¿Y por qué no lo han terminado? Si usted se ha hecho alguna de esas preguntas, no sea payaso... Eso fue el proverbial y tradicional "cuarto de dinamita", que algún gracioso tiró ahí porque no tenía algo mejor que hacer y tenía ganas de JODER LA PITA. Si, hermano, si usted hizo esto es tremendo ca... Si, ¡que contento me pone esta foto! (y por "contento", quiero decir encoj...).

Dicho esto, les confieso que el mal rato del ruido que hizo eso al explotar es suficiente para querer guindar a la joya que lo hizo. Porque eso pudo haber estallado habiendo gente ahí y salir heridos. Ya el espacio del otro no es sagrado, ya no se respeta, y tiramos los petardos y si estás en medio, "such is life". Así estamos viviendo. Ya no podemos convivir. Ya no cabemos todos a la vez en esta isla. No hay tolerancia. Tolerancia, ese control propio ante las diferencias. La aceptación de la individualidad de cada uno. Sin importar si estamos de acuerdo o no. Y en momentos como estos es que la tolerancia es lo único que queda. No hay de otra. Porque este año no hemos mostrado ninguna, con solo ver el periódico nos daremos cuenta. Masacres  por doquier, familias enteras destruidas, peleas terminadas en desgracias... Y en este caso, no nos importa los daños que podamos causarle al prójimo con nuestros actos. Hacemos fiesta con lo que no nos cuesta y que el otro arree. Y que se atreva a decirme algo.. Y no me malinterpreten, no es que la gente no enfrenten las consecuencias de sus actos. Ojalá supera quien lo hizo, y que pague por ello. Pero hacerlo pagar no es lo que me toca, eso se lo dejo en las manos a Dios. A mi me toca actuar de manera diferente. En mi casa, en la calle, en mi trabajo, ejercer la tolerancia como quisiera que la mostrarán conmigo. ¿Qué no es fácil? Claro que no, Porque mira que hay gente difícil, yo mismo soy una de ellas. Y pues, la gente es como es, y el día que no aguante a alguien, es mejor comportarse como adulto y dejarlo que muera loco o loca. Todos tendrán su justo pago de acuerdo a como vivieron su vida. No puedo contribuir negativamente a una sociedad que ya es demasiado violenta. Yo puedo defender mis derechos y mis cosas en contra quien quiera hacerme daño. Pero reaccionar con agresión y violencia por cualquier cosa, eso sí que no se puede.

Este ha sido un año bien difícil para todos, de una u otra manera. Hemos perdido muchas cosas, muchas personas. Hay desesperanza en las calles. Cada vez se hace más duro el levantarse de la cama a dar lo mejor de uno. Y con todo y eso, ¿encima vamos a pasarnos la vida peleando, matándonos unos a los otros? ¿Haciendo el mal? En esta pequeña isla vivimos todavía mucha gente. Y nos guste o no, todos estamos montados en el mismo barco. Y tenemos que aprender a convivir y a tolerarnos. Porque nos estamos hundiendo.

A quien hizo eso, espero que lo hayas disfrutado, y deseo de todo corazón que no te pase a ti. Porque si eres capaz de causar daño por juego, no mereces ni mi enojo ni mi atención. Dios te bendiga y para ti y todo el que lea estas palabras, feliz año nuevo. Que suene la campaña... 

jueves, 13 de noviembre de 2014

Todos tenemos nuestra propia guerra

Mañana se celebra el llamado "Día del Veterano", donde le rendimos honor a los que han peleado en las diferentes guerras, sirviéndole a su pueblo. Un homenaje muy merecido a aquellos hombres y mujeres que han sacrificado y hasta perdido sus vidas luchando por nuestra libertad (estemos de acuerdo con la guerra o no). Y también es un día para recordar la guerra que estos héroes pelean acá luego de terminar su misión: múltiples heridas y complicaciones físicas en cuerpos que estaban completamente sanos, problemas burocráticos para recibir los tratamientos físicos y psicológicos que necesitan, la realidad de que sus vidas no serán las mismas de ahora en adelante... No es fácil para ellos no allá ni acá. Pero, ¿y qué tiene que ver eso con nosotros? Quizás literalmente nada. Sin embargo, analizando nuestro diario vivir, cada uno de nosotros tiene su propia guerra, que pelea como puede y con las armas que tiene a la mano. Muchas de esas guerras tienen un fin noble. Otras, las perdemos desde el saque. Pero son nuestras guerras. Y nadie las puede pelear por nosotros.

Como la madre o el padre que cría sola o solo a sus hijos. Porque aunque los hijos son una bendición, criarlos sin el otro padre jamás será fácil. Ese vacío no es fácil de llenar. A veces es imposible. Y si a nosotros se nos hace difícil entenderlo, lo es mucho más el explicárselo a nuestros hijos si la razón de la ausencia es voluntaria y no aparece ni en las páginas amarillas. Pasan los días, los meses, hasta los años y ni rastro de mi papá (o mamá, aunque no lo creamos). No está ahí para despertarlos, para ayudarlos a prepararse, para darles el desayuno, para llevarlos y buscarlos a la escuela, para ayudarlos con las tareas, para llevarla a las prácticas del equipo, para contarles su cuento a la hora de dormir... El ejército eres tú misma o tú mismo, y la guerra es con las cargas diarias.

Y alguien que sabe de cargas es el que lucha con sus vicios. Esos mismos que se han apoderado de su cuerpo y su mente, y no le permiten pensar ni desear nada más. Todo pierde importancia: la familia, la pareja, el trabajo, los sueños, las metas... Te declaras la guerra a ti mismo, sin piedad. Y aplastas tu voluntad, y quedas a merced de la droga, del alcohol, de ese vicio que no te deja ser libre.

Aquel o aquella que tiene dos o tres trabajos para poder vivir, parece que vive encerrado. Salir de uno para entrar al otro. Y luego al tercero... Dile adiós a dormir, a divertirte, a estudiar, a tu familia, a tu vida social... ¿Y nos disfrutamos ese dinero? No, es para pagar, para intentar estar al día con la luz, el agua, el carro, la casa... Tú menciónalo y lo debes. No siquiera para ahorrarlo, da. Y si rompes noche, mucho menos vale la pena. Le declaras la guerra a la pobreza. Una guerra que peleamos muchos, a toda hora...

Como quien trabaja mientras tu y yo dormimos para nuestra seguridad o salud. Si, a los que nos gusta pelearle e insultar. A esos policías, bomberos, médicos que dejan sus familias para cuidarnos y protegernos a todos. Que aunque le deban dinero, se ponen el uniforme para cumplir con su deber. Mientras nosotros dormimos o jangueamos tranquilos. Si, siempre hay manzanas podridas entre ellos. ¿En dónde no? Pero para aquel que no ha roto noche nunca, no es fácil. Hay que hacerle la guerra a la vida fácil para poder seguir adelante.

Adelante, bien preparados, como quien estudia y adquiere conocimiento. Y decide que la ignorancia no lo va a marginar ni a doblegar frente al montón de listos y tramposos que, lamentablemente, viven entre nosotros. Porque el conocimiento siempre será poder. Y es algo que nadie te podrá quitar. Y abre puertas que no imaginamos. Es pelear por las oportunidades.

Y no hay mayor oportunidad que la vida misma. Y eso lo sabe mejor que nadie quien vive con una limitación física o mental. Ahí tu propio cuerpo te declara la guerra diariamente. Y tu mejor arma son las ganas y la voluntad de seguir adelante. Desde el simple acto de levantarte, vestirte, comer, escribir, leer, moverte puede ser una dificultad que puede doblegar a cualquier persona. Pero estas personas nos enseñan que, quizás, ese problema que vemos tan grande no lo es tanto.

Un problema que si es grande, y toca las vidas de muchos, es la violencia. Quien sufre de violencia libra una guerra prácticamente desarmado. La violencia conyugal. Contra los hijos. El bullying en las escuelas. El hostigamiento laboral. La gente matándose en las calles. Nuestra sociedad parece un escenario de guerra. Donde corres más peligro que en Irak...

Pero los buenos son más, los que dan la milla extra. Esos padres, esos maestros, esos empleados, esos misioneros, esos seres humanos que le declaran la guerra a la mediocridad, a la conformidad, y que trabajan por un mejor mundo. En sus casas, en sus empleos, sus salones de clase, sus iglesias, y adonde quiera que van. Y le enseñan al mundo el mejor de los rostros: el del amor al prójimo.

A quienes han luchado y hasta derramado su sangre para el bien de una nación, no hay palabras suficientes para darles las gracias, estamos eternamente agradecidos. Y a los que todavía luchan, en el frente de batalla y en su realidad diaria, mi respeto y apoyo. Hay que seguir... 

lunes, 22 de abril de 2013

El joven tirado en la esquina

En septiembre pasado, un grupo de mis compañeros de trabajo y yo fuimos a los muelles de San Juan a una actividad de música electrónica a trabajar (¿a qué más?). Hubo mucha publicidad para el mismo por lo que estuvo muy concurrido. Jóvenes de todas las edades se dieron cita para disfrutar de la música en las diferentes tarimas.

Ya cuando íbamos saliendo (después de perder el tiempo por completo por tener gente al frente del grupo que no tienen un demonio de idea de cómo trabajar), veo en una esquina a un joven acostado en el piso, pasando la borrachera (o lo que fuese). ¿Cuántos años podría tener ese nene? ¿18, al menos? Lo dudo mucho. Pero me dio una gran tristeza ver a un joven tirado en una esquina, dejando escapar su vida. ¿Y el corillo que seguramente lo acompañaba al party? Bien, gracias. Estarían bebiéndose hasta el Orinoco en otro lado. Lo dejaron solo, prácticamente inconsciente, a merced de sabe Dios qué peligros. Lo bonito es que me imagino que al otro día ni se iba a acordar. Claro, si despertó de ese "hangover".

Las Justas de la Liga Atlética Interuniversitaria fueron este fin de semana y, como de costumbre, atrajo una gran cantidad de jóvenes a la ciudad de Ponce. Gracias a Dios que no fui, pero no dejo de imaginarme que habían más cantinas que baños. Las tarimas "artísticas", todas auspiciadas por cervecerías que bombardean de publicidad engañosa a nuestros hijos. Y, si fuiste listo (y digo "listo" en el sentido de ahorrar, no en el común), traiste el ron desde tu casa para gastar menos. Y dos o tres "munchies", para dizque bajar la nota. Si, mijo, si. Yo me mamo el dedo.

Imaginemos el panorama: corillitos de chamaquitos en todos lados, y varios cuerpos tirados en las aceras, borrachos como perras. O parejitas como los de la supuesta foto de la hija de la telerreportera Luz Nereida Vélez, donde sale teniendo relaciones sexuales en una esquina, en el piso. ¿La foto? Búscala, hijo. Aliméntate el morbo en otro lado. Ok, dos problemas con la foto: primero, lo triste de la foto, además de la acción, es que se concentran en ella. ¿Y el muchachito? ¿No es igual de irresponsable? Ah, es que al hombre se le perdona y a la mujer se le penaliza, se me olvidaba. Segundo, hacemos de la situación un chiste. Alguien que me explique qué diablos tiene de gracioso que destruyamos la reputación de dos personas... qué dos personas, de una muchacha que quizás ni es la de la foto ni se puede defender. Porque la foto está viral, ya eso no se puede borrar.

Aquí nadie ha dicho que no hagan más Justas, ni más conciertos. Aquí nadie ha dicho que no beban ni salgan con sus panas. Ni siquiera nadie ha dicho que no tengan vida sexual. Pero cuando esas cosas tan triviales me afectan a tal punto de ponerme en peligro y me hacen tomar decisiones estúpidas y me hacen daño, ahí hay problemas y hay que alzar la voz de alerta. Yo fui joven, yo también cometí (y cometo) errores. Y pasé sustos, claro que si. Por eso, me preocupa sobremanera los riesgos que los jóvenes están tomando en estos tiempos, en términos de dónde van, qué consumen, qué conductas llevan a cabo... Cada vez son más peligrosas. Yo no sé ustedes, pero si fueran mis hijos, no estaría nada tranquilo. Mis hijas son pequeñas, pero no lo serán siempre. Y si les puedo transmitir lo que he aprendido por experiencia, se ahorrarán muchos malos ratos. Porque si es por las cervecerías, por los grandes intereses, el ron se conseguiría hasta en paletas dulces y se vendería en las escuelas.

No sé dónde está aquel joven que vi tirado en esa esquina, en medio de tanto ruido y algarabía. Lo más probable, se le pasó la nota y esperaba la próxima. Y, de lo que se acordara, lo contaría como si fuera la cosa más grande. La jodedera gusta y uno la disfruta. Muchas veces creemos olvidar los problemas. Y les hablo con mucha seriedad y responsabilidad. A todo el que patrocina este espacio con su valiosa atención: tu vida es demasiado valiosa como para dejarla en una lata de cerveza, en un pote de pastillas, en una esquina con el primero o la primera que se aparezca. Vive y vive a plenitud, vive en tus términos, vive de la forma en que te puedas mirar al espejo y no sientas ningún remordimiento. Sin embargo, valora tu vida porque es la única que tienes. Y vívela sin hacer daño, ni a ti ni a tu prójimo. El libro de tu historia y de la mía tiene muchas páginas vacías. Vamos a llenarlas con la tinta de una vida sana y feliz. Es nuestra deuda con nosotros mismos.

(Imagen cortesia de www.elmundo.es)

martes, 9 de octubre de 2012

¡Hoy descubro!

¡Hoy descubro mi valor! Lo destapo, y libero cuán especial soy, manifestando mis talentos al servicio de mi prójimo...

¡Hoy descubro mi lugar en este mundo! Hoy hallo el camino que tengo que recorrer para alcanzar mis más grandes metas... ¡Llego porque llego!

¡Hoy descubro mi misión! Hoy conoceré la razón por la que vivo, mi función en el rompecabezas de mi gente, de mi pueblo, de la sociedad en que crezco. No pasaré desapercibido, y me comprometo a tomar responsabilidad...

¡Hoy descubro el dolor y la angustia de mis hermanos! Hoy alcanzo a ver a mi gente luchando con sus circunstancias, y me pongo en sus zapatos. Y antes de aconsejar, de apuntar... escucho, escucho... y acompaño.

¡Hoy descubro mi rostro! Me quito la máscara y le muestro al mundo el rostro del amor, de la amistad, de la compasión, del respeto. El rostro del Padre que espera al hijo que se fue y necesita regresar.

¡Hoy, y es precisamente hoy! ¡Hoy descubro mi ser ante el mundo! Hoy seré reconocido, no por ser alguien famoso ni célebre, sino porque decido mostrarle a todos de qué estoy hecho...



jueves, 12 de julio de 2012

La inconsistencia de la consistencia

"La inconsistencia es lo único en que los hombres son consistentes." Horace Smith

En mis eternos viajes mentales, me preguntaba de qué rayos iba a escribir en el dichoso blog para que la gente no se aburra (como si yo fuera el payaso del circo, que estoy para entretenerlos a ustedes, chorro de joyas). Bueno, en una de esas, me saltó a la mente una palabra que le han dado duro últimamente: consistencia.

Que si al Equipo Nacional le falta consistencia (claro, muy fácil practicando 2 semanas con la mitad del equipo), que si los políticos CONSISTENTEMENTE nos tratan de ver la cara de... oveja a nosotros (lo cual nos merecemos por votar estúpidamente), que si CONSISTENTEMENTE matan a dos o tres a tiros en las carreteras de Puerto Rico (ya ni siquiera es atropellado o accidentado), que si CONSISTENTEMENTE Maripily es la primera plana de los periódicos del país (lo cual CONSISTENTEMENTE me la pela de raíz)... Y yo me pregunto: ¿sabremos en esta isla qué significa la consistencia, ser consistente?

Ya saben el drill: voy a poner la definición del diccionario (como para que parezca que hice tremendo research)... CONSISTENCIA: f. 1. Propiedad de lo que es duradero, estable o sólido:
"la consistencia de sus argumentos no daba lugar a la réplica."
2. Cohesión entre las partículas de una masa:
"tienes que conseguir que la pasta tenga más consistencia." (referencia: www.wordreference.com)

Comencemos con la primera definición. Algo con consistencia es duradero, estable, sólido. Uno querría pensar que, por ejemplo, los valores de nuestra sociedad son consistentes. El problema es que si nosotros, los adultos, no damos el ejemplo a los más jóvenes, ¿cómo esos valores que decimos tanto atesorar van a pasar a las próximas generaciones? Valores como el amor, el respeto, la empatía, la honradez, la disciplina, la responsabilidad, entre otros, están condenados a morir de no ser transmitidos de forma consistente. Creceremos sin valores y sujetos a lo que vivimos ahora: una guerra civil.

¿Y qué de la segunda definición? Tiene mucho que ver. Si nuestra sociedad, que es tan diversa si analizamos persona a persona, no tiene ningún tipo de cohesión entre sus miembros, deja de ser sociedad. Es que ni siquiera en una misma familia escapamos de la diversidad. Entonces, ¿qué cohesión podemos lograr entre tanta gente? Yo no hablo de vínculos cercanos, porque es imposible yo conocer personalmente a 3 millones de personas. Mucho menos tener una relación con ellas. Pero si puedo tomar conciencia de los efectos de mis palabras y acciones en las demás personas. Debo aprender que ese contacto con mi prójimo transmite la esencia de quién yo soy y lo que creo al otro y lo impacta en mayor o menor forma en su carácter, su ánimo, su actuar... Y, sin querer, impacta cada ser humano al que se encuentre esa otra persona. Si a mi prójimo le transmito violencia, negatividad, desánimo, frustración, no puedo esperar que los demás enriquezcan mi vida con cosas positivas. Y, en consecuencia, nos seguimos arrancándonos las cabezas en la calle por estupideces.

Sin embargo, si cada uno de nosotros pone de su parte, un día a la vez, en vivir según los más altos valores, aportaremos a un verdadero fortalecimiento de nuestra sociedad. Estaremos unidos en uno, aún sin conocernos, y le quitaremos el control del país de las manos a los criminales, a los grandes intereses... No es de un día para el otro. Se necesita el compromiso de luchar, un día a la vez, para cada uno ser mejor en estas 24 horas que Dios nos entregó esta mañana. El ser consistente es, en mi opinión, una de las mayores cualidades del ser humano. No importa quien seamos ni en lo que creamos, seamos consistentes, auténticos. Y brindemos a los demás lo mejor de nosotros, un día a la vez. Nuestra sociedad lo necesita.

miércoles, 26 de octubre de 2011

¿Qué culpa tiene Dios?

¿Pero Dios no es tan bueno y poderoso? ¿Pero Dios no nos ama tanto? ¿Por qué permite las guerras? ¿Por qué la gente muere de hambre? Él no hace nada cuando nos matamos unos a otros... ¿Y por qué se ha olvidado de mí, de mis oraciones?

¡Wow, qué descarga para Dios! No se confundan: no es mi actual sentir. Pero no significa que nunca lo haya dicho o pensado. Y no sólo yo, sino muchas personas tienen o han tenido este tipo de pensar. Y, sinceramente, en una gran parte de los casos no los culpo. Como leí ayer, si la vida es difícil, más difícil es vivirla. Pero, en mi humilde opinión, culpar a Dios por todo lo malo que pasa es bien acomodaticio. ¿Para eso si nos acordamos de Dios? ¿Para reclamarle, para atacarle, para fustigarle por nuestra mala "fortuna"? ¡Qué mamey! Dios, el más feo...

Vamos a ser claros: desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, le damos de codo a Dios. Tomamos decisiones y no contamos con Él. Lo sacamos de nuestra casa, de nuestro matrimonio, de nuestra crianza, de nuestros sueños y proyectos... en fin, de nuestra vida entera. Y todavía tenemos la fuerza de cara de reclamarle por todas las cosas malas que pasan en el mundo, como si se alegrara que pasaran.

Total, quienes han hecho al dinero el centro de todo -como el lema de Plaza Las Américas... ¿Coincidencia?- somos nosotros, los seres humanos. Las guerras, el hambre, las matanzas, los problemas sociales de la A a la Z son producto del maldito dinero y la dichosa codicia nuestra. Además, los que vivimos en este mundo, vamos a las escuelas y trabajamos en este planeta, quienes escogemos a nuestros gobernantes, somos nosotros. La culpa no es de Dios. Nosotros hemos dañado todo lo que Él creó. Y no somos quienes para arreglarlo. No aceptamos nuestra responsabilidad en el deterioro de nuestro mundo. Ni nuestro deber con el prójimo. ¿Que Dios permite que la gente se muera de hambre? Alimentemos nosotros al que no tiene. ¿Que hay muchas guerras? Seamos más cuidadosos con aquellos a quienes le damos el voto. ¿Nos estamos matando? Pongamos manos a la obra en cuanto a la crianza y enseñanza de valores a los más jóvenes, inculcándoles el valor de la vida. ¿Muchos suicidios? Sirvamos de redes de apoyo, con una palabra y gesto de amor y esperanza. ¿No nos conceden lo que pedimos en oración, o parece que se olvidaron de nosotros? Vamos a darle a Dios el lugar que merece en nuestras vidas. Pongamos en Sus manos nuestra vida. Él siempre llega a tiempo, y nos da lo que realmente necesitamos. Lo digo por fe y experiencia. Hasta el día de hoy, no me ha dejado en ridículo.

Como dije al principio, es mi opinión. Si quieres seguir viviendo tu vida en una queja constante, adelante. Recuerden, esto es como un luchador que se le da un libreto con las movidas que hará en el combate. Al momento de sonar la campana en este cuadrilátero llamado vida, le toca al luchador decidir lo que va a ejecutar. Si no sigue el libreto, lo que pase es su culpa...

viernes, 12 de agosto de 2011

El Dr. sin licencia, pero con mucho corazón.

Yo tenía que dar mi opinión sobre la alegada querella que una doctora en medicina radicó en contra del fundador de "Iniciativa Comunitaria", el Dr. José Vargas Vidot. Y es sólo una opinión: no espero que NADIE más la comparta.

Todo comenzó cuando esta persona, alegadamente llamada María Rodríguez, denunció que Vargas Vidot practica la medicina sin licencia. Lo de que no tiene licencia es verdad, pero el Dr. Vargas Vidot -me voy a referir a él como doctor porque le fue conferido un Doctorado Honoris Causa- se considera a sí mismo como "salubrista". Como todos sabemos, Iniciativa Comunitaria ofrece servicios de salud a deambulantes y usuarios de drogas. Lo hace vestido con "scrub" (ropa de sala de emergencias. Al parecer la "Dra." Rodríguez se sintió ofendida por esto). Y, para añadir, la afectada está molesta porque Vargas Vidot permite que le llamen "Dr."...

Este caballero ha renunciado a una vida de riquezas materiales por entregarse a su prójimo. Su existencia ha cobrado sentido en tender su mano al más necesitado, al marginado por nuestra sociedad. No se detiene por lo peligroso del lugar, sino que acude diligente al encuentro con el dolor ajeno. Se ha convertido, junto a sus voluntarios, en ángeles paseándose entre las tinieblas que hemos creado con tanta iluminación artificial...

No creo que el problema sea la "falsa representación". Es que la luz que emana su testimonio pone al descubierto nuestra indiferencia hacia nuestros hermanos. Quedamos en evidencia, "retrata'os"... Nos obliga a replantear nuestra relación con nuestros semejantes. No nos permite poner rejas entre nosotros y la realidad de la calle y pretender que nada pasa. Eso mismo hacemos cuando criticamos y atacamos a personas que, claramente, nos exceden en clase y valores. Somos tan mediocres que queremos proyectarnos en los demás, sobre todo si los demás nos recuerdan nuestras carencias...

Mire, doctora Rodríguez (si en verdad existe): deje de proyectarse. Siga en su burbuja de cristal, que nadie la extraña. Usted no tiene "ni un minuto de break" comparada con Vargas Vidot... ¡Charlatana!

Y a usted, Vargas Vidot: le agradezco en nombre de sus hermanos puertorriqueños el mostrarnos el rostro de Jesús a través del suyo y del de los más necesitados. Usted es una estrella. Nos falta para llegar a su nivel... Mucho.

Recuerden: en este cuadrilátero llamado vida, el momento de brillar llega poco antes de la campana final. Cuando nadie ve, cuando nadie cree, hay que reavivar la esperanza.

"Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron". (Mt 25,40)

sábado, 9 de julio de 2011

Los héroes deben existir... Y debemos ser nosotros...

En estos últimos días han muerto dos personas fundamentales en sus respectivos campos: primero Ricardo Alegría (1921-2011), arqueólogo, antrópologo y catedrático puertorriqueño. Luego, Facundo Cabral, cantautor argentino, éste último asesinado en un atentado en Guatemala. Y, aunque debo confesar que no soy un experto en sus ejecutorias, no puedo pasar por alto la inmensa cantidad de personas que han lamentado su partida y el vacío que dejan en un mundo que se queda sin héroes.

De Don Ricardo hemos aprendido lo que sabemos de nuestros antepasados taínos y africanos. Fue el primer director del Instituto de Cultura Puertorriqueña. Bajo su guía se restauró el Viejo San Juan, ganando su designación de "Patrimonio Mundial." Y era nuestro referente con nuestra historia. De Cabral conozco mucho menos... Sin embargo, las canciones que cita la gente hablan de paz, de igualdad... Embajador de la Paz en 1996 muere a balazos...

Son personas que, en el ojo público o el virtual anonimato, han hecho grandes contribuciones en sus campos. Y a través de ellos, a toda la humanidad. Pero esta cepa de persona es cada vez más escasa. No todos hemos sido llamados a ser personas famosas ni influyentes para toda la raza humana. Nuestra influencia es más bien "local." En un pequeño círculo a nuestro alrededor, con nuestro prójimo. ¿Y quién es nuestro prójimo? Todo el que se cruce por nuestro camino, empezando... por nuestra familia.

Y ese es mi punto: nuestras mejores obras, nuestro mejor ejemplo deben empezar en casa. Los que somos padres (tengo dos niñas) somos los llamados a ser los héroes de nuestros hijos (aún sin saber volar)... Nuestro comportamiento modela el de ellos, aunque no lo parezca. El cómo nosotros tratamos con los demás es la base que ellos utilizan para entablar relaciones. Los valores que rijan sus vidas los reciben de nosotros. Todo esto, sin usar capa... ¡Qué gran responsabilidad!

Así mismo formamos parte de las experiencias de nuestros amigos, compañeros de escuela, de trabajo, de la gente que servimos... Aunque no lleguemos a tanta gente como Alegría o Cabral, podemos hacer la diferencia en mucha gente... más de lo que creemos. Y esa huella es indeleble, y sobrepasa a la muerte. Así como estos distinguidos caballeros dejaron su legado, todos lo podemos hacer.

Y nosotros, ¿cómo podemos hacer homenaje a aquellas personas inolvidables? Imitando sus mejores valores... Viviendo cómo vivieron ellos: plenamente. Y servir como ellos: con la visión de que todos los que vienen detrás se beneficiarán... Es suficiente toda la negatividad que recibimos todos los días de todos lados. Las personas indispensables, los héroes, se quedan en nosotros y se extrañan porque nos muestran lo mejor del ser humano. Y ese es nuestro llamado, desde nuestra realidad: mostrarle a nuestro prójimo que esta vida -con sus cosas buenas y malas- vale la pena vivirla. Porque, en este cuadrilátero llamado vida, ganamos juntos... o perdermos juntos.

QEPD Don Ricardo y Facundo Cabral...