martes, 17 de julio de 2012

Mi problema con la ley

Éste no es el país en el que vivíamos antes. Y lo digo sin pretender que las sociedades no cambien. El cambio es natural y esperado. Es la escalada en violencia lo que ha transfigurado a Puerto Rico.

Y cuando hablo de violencia, uno la espera de los criminales, transgresores de la ley, narcotraficantes, entre otros próceres de nuestro país. Pero no, al party se han unido elementos de nuestras agencias de ley y orden. Compañeros que creen que la posesión de una placa y una arma de fuego les da autoridad de jueces, jurado y verdugos sobre otros ciudadanos. Como sucedió este lunes, cuando la policía municipal de Guaynabo le entró a tiros a una señora por no detener su guagua en el estacionamiento del centro comercial Plaza Guaynabo. Lo que al parecer no verificaron antes es quién iba guiando el vehículo, ni por qué no se detuvo. La dama había perdido el control de la guagua e impactó otros vehículos. Y los policías no encontraron mejor forma de detener el vehículo que abrir fuego contra él, violando las más mínimas reglas del sentido común. Y sin pretender querer saber qué pasó allí, me pregunto: ¿la dama los enfrentó con un arma o representaba amenaza de daño físico a los agentes o a otros civiles? ¿No? Bueno, entonces, ¿por qué esa reacción de los uniformados? Que le den gracias a Dios que la señora no murió de la impresión o por las lesiones.

Mi preocupación es que no sólo los maleantes se creen vaqueros, sino algunos funcionarios del orden público. Si el problema es el respeto perdido, no lo podemos confundir con miedo. Si a la gente se le trata a las buenas, aún con firmeza, la gente coopera, te respeta. Si vas con fronte de jodedor, eso mismo te va a pasar: se te va la mano y te jodes. O coges un tiro de gratis o agredes a un inocente. La ley empieza por la casa. Y, en este cuadrilátero llamado vida, te pueden descalificar...

jueves, 12 de julio de 2012

La inconsistencia de la consistencia

"La inconsistencia es lo único en que los hombres son consistentes." Horace Smith

En mis eternos viajes mentales, me preguntaba de qué rayos iba a escribir en el dichoso blog para que la gente no se aburra (como si yo fuera el payaso del circo, que estoy para entretenerlos a ustedes, chorro de joyas). Bueno, en una de esas, me saltó a la mente una palabra que le han dado duro últimamente: consistencia.

Que si al Equipo Nacional le falta consistencia (claro, muy fácil practicando 2 semanas con la mitad del equipo), que si los políticos CONSISTENTEMENTE nos tratan de ver la cara de... oveja a nosotros (lo cual nos merecemos por votar estúpidamente), que si CONSISTENTEMENTE matan a dos o tres a tiros en las carreteras de Puerto Rico (ya ni siquiera es atropellado o accidentado), que si CONSISTENTEMENTE Maripily es la primera plana de los periódicos del país (lo cual CONSISTENTEMENTE me la pela de raíz)... Y yo me pregunto: ¿sabremos en esta isla qué significa la consistencia, ser consistente?

Ya saben el drill: voy a poner la definición del diccionario (como para que parezca que hice tremendo research)... CONSISTENCIA: f. 1. Propiedad de lo que es duradero, estable o sólido:
"la consistencia de sus argumentos no daba lugar a la réplica."
2. Cohesión entre las partículas de una masa:
"tienes que conseguir que la pasta tenga más consistencia." (referencia: www.wordreference.com)

Comencemos con la primera definición. Algo con consistencia es duradero, estable, sólido. Uno querría pensar que, por ejemplo, los valores de nuestra sociedad son consistentes. El problema es que si nosotros, los adultos, no damos el ejemplo a los más jóvenes, ¿cómo esos valores que decimos tanto atesorar van a pasar a las próximas generaciones? Valores como el amor, el respeto, la empatía, la honradez, la disciplina, la responsabilidad, entre otros, están condenados a morir de no ser transmitidos de forma consistente. Creceremos sin valores y sujetos a lo que vivimos ahora: una guerra civil.

¿Y qué de la segunda definición? Tiene mucho que ver. Si nuestra sociedad, que es tan diversa si analizamos persona a persona, no tiene ningún tipo de cohesión entre sus miembros, deja de ser sociedad. Es que ni siquiera en una misma familia escapamos de la diversidad. Entonces, ¿qué cohesión podemos lograr entre tanta gente? Yo no hablo de vínculos cercanos, porque es imposible yo conocer personalmente a 3 millones de personas. Mucho menos tener una relación con ellas. Pero si puedo tomar conciencia de los efectos de mis palabras y acciones en las demás personas. Debo aprender que ese contacto con mi prójimo transmite la esencia de quién yo soy y lo que creo al otro y lo impacta en mayor o menor forma en su carácter, su ánimo, su actuar... Y, sin querer, impacta cada ser humano al que se encuentre esa otra persona. Si a mi prójimo le transmito violencia, negatividad, desánimo, frustración, no puedo esperar que los demás enriquezcan mi vida con cosas positivas. Y, en consecuencia, nos seguimos arrancándonos las cabezas en la calle por estupideces.

Sin embargo, si cada uno de nosotros pone de su parte, un día a la vez, en vivir según los más altos valores, aportaremos a un verdadero fortalecimiento de nuestra sociedad. Estaremos unidos en uno, aún sin conocernos, y le quitaremos el control del país de las manos a los criminales, a los grandes intereses... No es de un día para el otro. Se necesita el compromiso de luchar, un día a la vez, para cada uno ser mejor en estas 24 horas que Dios nos entregó esta mañana. El ser consistente es, en mi opinión, una de las mayores cualidades del ser humano. No importa quien seamos ni en lo que creamos, seamos consistentes, auténticos. Y brindemos a los demás lo mejor de nosotros, un día a la vez. Nuestra sociedad lo necesita.

lunes, 2 de julio de 2012

Próxima parada: ¿Londres?

Me tienta hablar mucho de este tema, y es el baloncesto. Y más ahora que hoy empieza el famoso "repechaje", o el Torneo Clasificatorio Olímpico para varones. Los "12 Magníficos", como se le conoce al Equipo Nacional Masculino de baloncesto puertorriqueño, viajan a tierras venezolanas a intentar clasificar a los Juegos Olímpicos. Ya es la segunda vez que asisten a este tipo de torneo y, a decir verdad, no les fue muy bien la primera vez.

Y ese resultado es, en mi humilde opinión, un reflejo de los tiempos que pasa el basket boricua. Así como los Piculín, Mincy, Quijote, Rivas, León, Carter, etc., le dieron paso a una nueva camada de jóvenes talentos para que tomaran su lugar, así mismo varios veteranos se han hecho a un lado para que la nueva generación de canasteros nos representen.

Además, el deporte se ha profesionalizado grandemente, y ahora los jugadores son "assets" (activos) de los equipos, los cuales representan mucho billete para sus dueños. Por eso, en estos tiempos, no es rentable dejarlos participar en Olimpiadas ni pre-olímpicos o pre-mundiales, etc. Ya los seguros no los quieren cubrir por el riesgo (real, como el caso de Edgar Sosa, jugador dominicano, en el pre-olímpico de 2011) de lesiones. Y los mismos jugadores se frenan muchas veces si están en época de renovar sus contratos.

Uno podría llegar a entender esos y otros motivos para la baja en el rendimiento del equipo nacional. Y, como expliqué en una entrada anterior, ahora hay torneos "grandes" y "pequeños", donde van los equipos "A" y "B" a competir. El primero, supuestamente el "mejor", va a los torneos que clasifican para algo. El equipo B es el "menos bueno" y está lleno de novatos y jóvenes que necesitan experiencia y van a los torneos regionales a adquirirla. No es que me encante la idea de segregarlos tanto, pero son estrategias de nuestra egregia (sarcasmo) Federación de Baloncesto.

Dicho esto, quiero ser bien claro en mis opiniones: es la Federación la que convoca a los Equipos Nacionales. No es uno mismo quien se convoca. Ni tampoco es uno mismo quien se "corta" del equipo. La inconsistencia en las actuaciones del equipo nacional afectan su ranking mundial, lo que a su vez afecta la capacidad de recibir wild cards a torneos de importancia y de correr como país candidato a ser sede de grandes competencias. Ni la Federación ni algunos jugadores han entendido eso. Mientras jugadores como Ubiles, Ayuso, Dalmau, entre otros, decidan que hoy no estoy pa'l Equipo Nacional, ese torneo no es importante, mejor es ir al campamento de la NBA o no me aseguraron estar en el cuadro o estoy comiendo sendo banco, etc., y la Federación sea tan boquiabajo que le ría las gracias, nuestra representación en el deporte de los canastos seguirá estancada. Mientras sean los auspiciadores y los dueños de equipo sean los que deciden quiénes juegan y quienes no, estamos feos pa la foto y peor pa'l video.

El dinero le ha quitado el espíritu al olimpismo. Mis ganancias son más importantes que los beneficios sociales, culturales y económicos que nuestras delegaciones deportivas le atraen al país. Aprovechamos el más mínimo momento para denigrar a nuestros atletas cuando no ganan. Como si todos los atletas ganan siempre. Analicemos un hecho: representar al país (en lo que sea) es un PRIVILEGIO que sólo unos pocos tienen, y que usted ni yo probablemente jamás tendremos. Yo jamás sabré lo que es eso. Es un honor que no tiene precio. Por lo tanto, es menester aceptarlo, sin excusas, y llevarlo a cabo con el mayor de los compromisos. Y es responsabilidad de los encargados de ese equipo el proveer las condiciones para que nuestros jugadores vayan bien preparados y enfocados a conseguir la clasificación.

Yo no conozco personalmente a ningún jugador de nuestro equipo nacional. No conozco sus motivaciones para estar ahí. No sé si atesoran esta oportunidad. Lo que si sé es que veo en sus uniformes el nombre "Puerto Rico". Pisan la cancha y me olvido de los bochinches, de las peleas, de las excusas, de la falta de fondos... Suena el silbato y es momento de ganar, con los que escucharon el llamado, con los que dijeron que si. Como fanático (porque eso es lo que soy, no pretendo ser nada parecido a un experto), les deseo el mayor de los éxitos y que Dios los cuide. Y olvídense de lo que diga "el papel". El juego comienza cero a cero y juegan cinco contra cinco. Hoy: Venezuela. Próxima parada: Londres. Si, así será.

lunes, 25 de junio de 2012

La noche de los puercos

¡Qué bonito! ¿Qué es lo primero que veo en Facebook, Twitter y en los periódicos electrónicos de Puerto Rico el domingo? Fotos de las condiciones en que quedaron nuestras playas luego de la celebración de la Noche de San Juan. Hoy no voy a elaborar mucho: ¡que mucho puerco y puerca vive en esta isla!

¿Cómo es posible que disfruten de las playas y se vayan dejando las toneladas de basura que dejaron anoche? ¿O les gustaría que los invitados a una fiesta en su casa se la dejen igual? Eso es cosa de puercos.

Si nosotros no somos capaces de cuidar lo más básico que tenemos como seres humanos, la tierra en que vivimos, en mi libro perdemos el derecho de criticar cómo está la sociedad y quejarnos de los problemas sociales. ¿Con qué cara? Porque, si usted fue de los que ensuciaron la playa que visitó anoche, es un(a) puerco(a) y lo sabe. Y si no lo sabía, se lo aviso.

Puerto Rico es una isla como ninguna otra, y lo menos que debemos darle a cambio de brindarnos un hogar es amor, cuidado, respeto. Ya está bueno de que destruyamos el mayor regalo que Dios nos ha dado: nuestra tierra. Y no, no me tiene que dar igual esta vez porque haya pasado antes. El tiempo de cambiar lo que está mal siempre será el presente. Nunca será tarde para tomar conciencia y enseñar a las futuras generaciones el amor a la tierra. Todo empieza en casa. Eso es de gente agradecida. Y en este cuadrilátero llamado vida, hay que saber de dónde uno viene y ser agradecido por las oportunidades. Y nacer y/o vivir en Puerto Rico, digan lo que digan los estudios y dos o tres desubicados, es una bendición.


lunes, 11 de junio de 2012

Star Wars y una excusa para volver a ser niño...

No todo puede ser serio en este blog... Y la variedad le da sabor a todo. No le busquen profundidad, que no la tiene. Y no me critiquen la música, que no pude cuadrarla para que empezara como en la película, sorry. Que lo disfruten.



lunes, 4 de junio de 2012

¡Cancha Decente! ¡Trato Justo!

¡Que fiebre de deporte hay ahora mismo en Puerto Rico! Si no es la NBA y sus playoffs, es el Baloncesto Superior Nacional con la final entre los Indios y los Capitanes. También las Grandes Ligas de béisbol generan un gran interés por parte del puertorriqueño. Y ni hablar de los Juegos Olímpicos de Londres y cómo se va confeccionando la delegación que nos va a representar. Es un tema que nos apasiona y nos llena de mucho orgullo como pueblo.

Nuestros atletas nos representan a TODOS los que llamamos a esta tierra como hogar, y lo hacen con la mayor de las responsabilidades. Por lo tanto, se espera un apoyo justo y proporcional de parte de las agencias que administran los fondos para la preparación de los mismos. Justo y proporcional a los resultados que todos queremos que ellos logren, porque es fácil criticar al atleta pero nadie critica a los directivos de las entidades que lo cobijan. Digo todo esto porque, en los últimos años, hemos visto un despunte de varios de nuestros atletas hacia la élite del deporte mundial. ahora, acompañando a nuestros peloteros y baloncelistas varones, tenemos varios jóvenes que nos enorgullecen con sus gestas en la duela deportiva. Javier Culson, el equipo nacional femenino de baloncesto, el equipo de gimnasia de varones (los llamados "Golden Boys"), entre otros.

Hay dos casos que me generan especial interés por los grandes logros obtenidos en contraste a las condiciones de entrenamiento que tienen. Hablemos primero de los gimnastas nacionales, mujeres y hombres. En especial los hombres por los resultados obtenidos en los últimos ciclos olímpicos. Por si no lo saben, la Federación de Gimnasia de Puerto Rico tiene como sede la Cancha Manuel Carrasquillo Herpén, en la urbanización Country Club en Carolina, PR. Donde se fundó el Partido Nuevo Progresista. Whatever. Imagínese las facilidades deportivas más descuidadas y... multiplíquelas por 10 y así llegamos a la Carrasquillo Herpén. Uno ve la cancha y lo único que llega a la mente es el compromiso y la entrega 100% de estos atletas, juzgando por la plétora de medallas que han obtenido, y su ascenso en el escalafón mundial. Y de la mano, el total y absoluto repudio hacia la inacción de los líderes del deporte nacional en buscar una sede más digna para un deporte que sólo consigue victoria tras victoria a nivel regional e internacional. Y no hablemos del Gobierno, que se arrima a ellos para celebrar los triunfos y para acreditárselos.

Y de ahí pasamos a las "12 Magníficas", que ahora mismo terminaron unos fogueos internacionales con potencias como la República Checa y Holanda, a las cuales vencieron. Si los gimnastas practican en un asco de cancha, las actuales campeonas centroamericanas y panamericanas de baloncesto entrenan en canchas de cemento. Eso estaría bien para Edwin Ríos, que no compone nada en el baloncesto, que es un asco de jugador. ¿Pero el mejor equipo de América? Es una falta de respeto y de la más minima consideración a profesionales que nos han brindado las más grandes emociones dentro de las canchas. Y ellas, pa'lante. Eso no las ha detenido en su preparación. Siguen unidas en su objetivo, sin bochinches, a diferencia de otro equipo nacional, que cuenta con mejores facilidades pero no con la unidad necesaria para obtener el pase directo a Londres. Me duele en el alma, pero los varones están bien apreta'os. Mucha "vaca sagrada" en esa selección. Mis respetos a ustedes, muchachas.

El reclamo es simple: ¡cancha decente! ¡Trato justo! Aparecen chavos para cualquier estupidez. Malgastamos fondos públicos a montones. Vemos canchas desiertas que muy bien pueden ser usadas por estos atletas. No se pide trato preferencial, sino trato justo. Proporcional a los resultados. Nuestros atletas son el ejemplo para nuestra juventud, junto con sus padres y otras personalidades. En una sociedad falta de esperanza y de buenos ejemplos, no podemos perderlos a ellos y ellas. Y, en este cuadrilátero llamado vida, tenemos que siempre tener hacia dónde mirar y de quién aprender. Como pueblo, nuestros hermanos boricuas son nuestro mayor tesoro.



  

miércoles, 30 de mayo de 2012

Un chiste de mal gusto (O, el último complejo de la Legislatura de PR...)

No hay nada peor en este mundo que un chiste de mal gusto. Escucharlo... o hacerlo uno mismo. Nadie se ríe y -en el peor de los casos- hasta parece una falta de respeto. Y, en un país donde los niveles de tolerancia son prácticamente inexistentes (igual a la gente con colesterol bueno), la egregia Legislatura puertorriqueña hace un stand up comedy casi a diario.

¿La última "rutina"? Los proyectos del Senado 2627 (de la autoría de la Sen. Margarita Nolasco) y de la Cámara 4002 (del Rep. José Chico), los cuales buscan enmendar la ley 171 del 11 de mayo de 1940 (la cual creó la Junta Examinadora de Trabajadores Sociales y el Colegio de Trabajadores Sociales de Puerto Rico). A "grosso modo", dichas enmiendas buscan hacer obligatoria una reválida profesional para los nuevos practicantes de la profesión, crea diferentes categorías de licencias profesionales dependiendo del escenario que se escoja trabajar, le quita autoridad sobre la educación continuada al Instituto de Educación Continua y se lo confiere a la Junta, encarece las solicitudes y renovaciones de licencia de trabajo social, entre otras bondades.

Seamos sinceros: todos sabemos que el mundo, la sociedad, son dinámicos. El mundo en que vivimos actualmente no es en nada el mismo que hace 50 años, por poner un número. Los problemas sociales se han multiplicado (o se han hecho más evidentes, más visibles). Y yo no pretendo que los elementos acreditadores y evaluadores para las diferentes clases profesionales en Puerto Rico estén escritos en las piedras del Decálogo (búscalo, hijo). Pero, si los vas a cambiar, que sean de real beneficio para los profesionales y para los participantes, clientes, como quieran llamarlos. No lo hagas a lo papagayo, para aparentar que te importa.

Empecemos con la mentada reválida. ¿Qué me garantiza la reválida? ¿En qué me ayuda cuando allá afuera hay gente necesitada de servicios mientras yo pierdo mi tiempo y mi vida estudiando para un examen que ni siquiera los que lo diseñaron pueden contestar? Y con eso no quiero decir que un trabajador social no pueda contestar y pasar un reválida. Pero, en mi humilde opinión, una reválida en estos momentos es una TOTAL Y ABSOLUTA PÉRDIDA DE MI TIEMPO. Como si la reválida me asegura que soy bueno o no en la profesión. Es una excusa para sacar dinero y una razón más para rendirse en personas de poca voluntad. En conclusión: puedes pasar la reválida y como quier ser una basura de profesional.

Otro cambio: las credenciales y las diferentes categorías de licencia. Y no hablo de provisional o permanente. Sino que habrá una licencia para trabajo social clínico, otra para forense, otra para graduado, otro para subgraduado... Todas con diferentes tarifas. ¿Es que las lumbreras en el Capitolio no saben que un trabajador social se puede desempeñar en infinidad de escenarios como "pez en el agua", con igual efectividad? Entonces, ¿en qué cabeza cabe que me restrinjan el poder cambiar de escenario de trabajo cuando a MÍ me plazca? ¿Quién demonios se creen para encajonar a profesionales de la conducta humana en determinados escenarios de acción? Las quieren poner más caras y, encima, decirme dónde puedo trabajar. Mire, váyase a trabajar a su distrito que debe de estar abandonado y deje a los profesionales trabajar donde hagan falta.

Seguimos con la educación continuada. Con ésta controlada por la Junta Examinadora en vez de por el Instituto de Educación Continua, ¿quién me asegura que los miembros de la primera no van a beneficiar a sus amigos conferenciantes o, peor, a darlos ellos mismos y lucrarse? ¿Cómo aseguro la calidad y la pertinencia de esos cursos si personas que no tienen la experiencia ni el tiempo disponible son los que hacen el calendario de los mismos? El quitarle esta función al Instituto es altamente detrimental para la preparación de los y las trabajadores sociales. Ésto no lo reconocen los honorables legisladores. ¿En qué cabeza cabe? En una hueca.

Hoy, miércoles 30 de mayo de 2012, el Colegio de Profesionales de Trabajo Social de Puerto Rico ha convocado una manifestación en el ala norte del Capitolio en repudio a estas medidas nefastas para el trabajo social de este país. Ya está bueno que en nuestra isla se atente en contra de las institucionnes que agrupan las clases profesionales. Primero, el Colegio de Abogados; luego el de Ingenieros; ahora el de Trabajo Social. Al parecer, a nuestros funcionarios electos les da alergia la palabra "Colegio". A mí me da la impresión que se acomplejan al ver profesionales tan versátiles y preparados que no necesitan un alto sueldo para ponerse a trabajar. Que ponen manos a la obra sin dietas, carros, contratos... Si es así, que creen el Colegio de Legisladores. Así se sienten como si su oficio disfrutase de respeto en este país, y se alejan de la percepción que tiene esta sociedad de ellos: que son unos PILLOS. Y en un país en crisis, lo que necesitamos es gente trabajando para mejorarlo, no entorpeciéndolo. Tan necesarios como los maestros, los policías, los médicos, los abogados, los psicólogos, son los y las trabajadores sociales. Ya es hora de que los dejen trabajar en paz y los respeten y valoren de una buena vez.

¡NO al P. del S. 2627! ¡NO al P. de la C. 4002!

P.del S. 2627

P. de la C. 4002


miércoles, 23 de mayo de 2012

Lloréns Hot Spot

¿A que no adivinan de qué voy a hablar? Si, de la ideota del alcalde Jorge Santini de instalar internet inalámbrico en el residencial Luis Lloréns Torres de San Juan, PR. De repente, todos tienen una opinión. Todos, incluso yo.

Hay mucha gente a favor. Gente de bajos recursos merecen acceso a los servicios, no deben ser discriminados, bla, bla, bla. Y digo bla porque, siendo sinceros: aquí nos pintamos los más solidarios y ni en las luces damos un vellón a un deambulante. No, que si lo va a usar para drogas. Mire, hable claro: no le damos nada porque no nos da la gana, punto. Lo veo y pa'l car... se vaya a pedir. Resumiendo, hable claro: nos fastidiamos pagando lo que podemos y no queremos compartirlo. Y que los del caserío tengan wifi gratis nos rejode la paciencia. Tan sencillo como eso. O sea, yo blogueo desde el celular. Mis dedos con síntomas de carpal tunnel me acuerdan a cada rato que no puedo pagar wifi...

La mayoría están que prenden de medio maniguetazo con Santini por dos razones: la ideota es una "falta de respeto" a la clase media trabajadora (no es que trabajamos a medias, no se pongan); la otra es que ven la movida como una treta para comprar votos. ¡Jaaaaaaaaaamás pasaría por mi inocente mente esa idea! Total, en este país somos hijos del maltrato, vamos a votar por la misma gente con wifi o con dial up.

Muchas opiniones distintas, con variados niveles de inteligencia/estupidez. Para comenzar, todos estamos de acuerdo en que el modelo de vivienda pública está obsoleto, passé, kaput, sin break. Eso servía hace 50 años. Hoy en día, esas familias están encerradas física y socialmente en esos complejos. Pero por eso, ¿debo justificar que se queden ahí? Hazlo tú, yo no. Que esto lo arregla la estadidad, que no harán falta tantas ayudas federales. Yo oigo eso y el espíritu de Savio Vega inunda mi ser y quiero patearle la cara al que lo dijo. Si las ayudas son FE-DE-RA-LES, ¿la estadidad me alejará de ellas? Si, mijo, si. Si me las dan, las voy a rechazar... Claro. Y como en este país piensan con la barriga... Dame, dame, dame, pero no aporto nada positivo (por ejemplo, un voto CONSCIENTE). Es fácil ver la superficie del problema, pero no ver el transfondo del por qué se ha perpetuado la visión del Estado Benefactor en la mente colectiva del boricua.

Además, toooooodos sabemos que todo en este dichoso país tiene que ver con la maldita politiquería. Leo y escucho gente defendiendo lo que a todas luces es una cogía de pen... de parte del gobierno municipal de San Juan hacía la gente de Lloréns para mantenerlos del lado de acá. Pero no solamente es con la gente de caserío. Lo hacen con el pueblo entero cada 4 años, y seguimos cayendo. ¿Cómo es posible que familias enteras se dividan por culpa de la maldita, mil veces maldita política? ¿Y en los trabajos? Nos tiramos a la yugular entre nosotros defendiendo a dos o tres vividores que se ríen, SE RIEN, del pueblo y se han puesto de acuerdo para trasquilarlo. Díganme si luego de las últimas elecciones el candidato electo lo volvió a llamar, o lo visitó, o se acordó que estaba sin empleo. No conteste, que yo sé la respuesta. Y ya verán la "rapidez" del wifi de Lloréns...

Lo más risible es que Santini dice que los que se opongan a su ideota odian a los pobres. ¿No será que odian que se utilice al pueblo para ganar elecciones? ¿No será que seguir formando una nación de indigentes dependientes ya es insostenible para un pueblo que ya está cansado? Lo del wifi es sólo la punta del iceberg del verdadero problema: hemos permitido que los partidos políticos secuestren a Puerto Rico. Le hemos dado nuestros destinos y nuestros recursos. Le hemos prestado nuestra conciencia y vendido nuestra dignidad. Pasan los años y seguimos dándole la confianza a todos estos elementos que no han dado el grado, ni siquiera moralmente. Y son todos, todos los partidos políticos nos han fallado. Y nos seguimos conformando con migajas. Y le hacemos campaña y le llenamos los mitines y todo, ¿para qué? Para que nos vuelvan a ver la cara. Se trepan y se olvidaron del pueblo que lo trepó. Ya verán en enero cómo el que gane nos da la patada por el fundillo y deja sus promesas sin cumplir. Y nosotros lo pelamos en las encuestas, pero en las elecciones nos bajamos los pantalones y nos ponemos en 4 para que nos vuelvan a clavar. Y caeremos en vergüenza en vivo y a todo color y el mundo lo verá usando el wifi de Lloréns... Esa es mi opinión. Puedo estar equivocado. ¿Pero cuánto? ¿Este es el Puerto Rico que quieres para tu familia?

¿Saben qué es lo más triste? Que muchos leerán esto y no reaccionarán. Lo ignorarán y seguirán haciendo política en sus trabajos. Si te quedan dos dedos de frente, revísate y compártelo.

viernes, 11 de mayo de 2012

La satisfacción del deber cumplido, ¿basta?

"La satisfacción del deber cumplido"...

Cuando uno tiene un trabajo de mucha responsabilidad y poco salario, eso es lo único que queda. Porque nadie, NADIE, es indispensable en ninguna empresa o agencia de gobierno. Te arriesgas a sufrir decepción tras decepción al momento en que decides dar la famosa "milla extra". Sabes, muy en el fondo, que el verdadero pago que recibirás por tu esfuerzo es... la satisfacción del deber cumplido. Bla, bla, bla.

Es que, si lo analizas bien, nada hace sentido: te levantas a una hora totalmente inhumana, desayunas (si lo haces) a las millas, para luego meterte en sendo tapón, escuchando cuánta mala noticia recortaron del periódico los de la radio... Entonces llegas ajora'o al trabajo a ponchar, para encontrarte con los mismos 4 gatos que van todos los días, todos los días (como Pizza Hut) a solicitarte servicios con los documentos incompletos.... que ya le has dicho 7 veces que no los tienen completos y no se los vas a recibir, ñeta. Lo último lo dije en mi mente, por si acaso.

Un momento, no se equivoquen... Le agradezco a Dios por tener trabajo en una época tan mala como esta. Puedo proveer para los míos y eso es muy importante. El problema que el trabajo no solamente debe proveer dinero, sino satisfacción personal y progreso profesional. Yo firmé, como dicen por ahí, "pa' 40"... ¿40 años? ¿Haciendo lo mismo? Si fuese haciendo el amor, estaríamos gozando pana mío, pero trabajando en lo mismo, eso no era. Y ganándote centavos, mientras un montón de pelañemas con una décima parte de la inteligencia que yo tengo... en la uña del dedo pequeño de mi pie izquierdo... se embolsillan obscenas cantidades de dinero y no defienden a la clase trabajadora. Y seguirá así ya que iremos a perpetuar nuestras miserias a fuerza de cruces y escrutinios fatulos.

¿Y las uniones? Bien, gracias. Cobrando primas, y si los dejas, te cobran las sobrinas y las hermanas. ¿Así quieren crear conciencia sindical en las nuevas generaciones de empleados públicos? ¿Cada uno con su finquita aparte? Y al final, ¿qué queda? La dichosa satisfacción del deber cumplido... que no me paga la compra ni la casa. Pero está ahí, recordándote que lo verdaderamente importante y valioso en este mundo, casi siempre, es invisible a los ojos y no se le puede poner un número.

Esa satisfacción por el deber cumplido es la que me dará el empujón para salirme de la cama y servir a quién se lo merezca y a quién no. No importa si no hay convenio colectivo, si tus superiores no te apoyan, si te ganas varios enemigos, si ganas menos que en un fast food, si dicen que eres igual de vago que los demás empleados de gobierno... Nada como saber y sentir que cumpliste con tu deber. Es lo único que queda. Es lo único que hace falta.

"Buenos días. ¿En qué le puedo servir?"




lunes, 23 de abril de 2012

¿Qué tiene de malo lo que dijo Barea?

Eso me pregunto yo. Si algo yo no le cuestiono a José Juan Barea es su entrega en la cancha. Quizás su planificación familiar, su selección de tiros, pero no su entrega. Por algo ha llegado tan lejos en su carrera. Y por eso se debe considerar seriamente su opinión en cuanto al desempeño de su equipo en la NBA estadounidense, los Timberwolves de Minnesota.

Desde que su armador regular, el seleccionado nacional español Ricky Rubio, se lesionó el equipo se ha sumido en una mala racha que lo ha sacado fuera de la postemporada por vez número 4,236 en línea. Y si sumamos la lesión del doble de The Hangover, el delantero fuerte "Todos Estrellas" Kevin Love, llueve sobre mojado para los Wolves. Se enco... je de hombros cualquiera. Y Barea, que vino encogido de fábrica...

Pues Barea, quizás afectado por la cuarentena de cierta modelo nada rubia, tronó contra sus compañeros de equipo en una entrevista, aduciendo a que los demás jugadores tienen la mente en el ca... rro, la casa, la novia, la chilla, etc., menos en la temporada regular. E indicó que si no se recogen a buen vivir, van a ser la cherry de la NBA por los siglos de los siglos, amén. Y por último, que le duele el pecho, como al Guitarreño. Bueno, eso me lo inventé, pero va por ahí.

Por supuesto, en la tradición de los más valientes caballeros, algunos de los aludidos contestaron... a través de Twitter... que si, quizás, están pendientes a otras cosas. ¿Me lo juran? No, si no se nota. Le dicen que, en vez de culpar a otros, se deben auto-evaluar. ¿Serán los mismos que dirán en futuras entrevistas que el equipo se guayó por las lesiones de Rubio y Love?

¿Cuál es la molestia, realmente? ¿Cómo lo dijo? ¿O que lo que dijo es verdad? El tipo ganó un título de NBA, siendo parte fundamental del equipo. Entiendo, en mi opinión, que tiene standing para decir lo que dijo. Y al que no le guste, que bregue con eso. Son profesionales, y para que se los diga un reportero, que se los diga uno de ellos.

Claro, no faltará quién diga que es un bocón y ridículo por decir esas cosas. Que quién se cree que es, que le va a pasar como a Carlos Arroyo (lo que sea que le haya pasado, fuera de jugar por todo el mundo y ganar un billete, entre otras calamidades)... Pretendemos que se quede callado como dócil palomita y que se fastidie todo. ¿Cuál es el miedo? Sea la madre del miedo y... también. Ese es su trabajo. Si a mí no me gusta alguna situación en el trabajo, me quejo y ya. Si mis compañeros son unos recostaos, que aguanten presión. Entonces, ¿cuál es el problema? Como con el conformarnos hemos conseguido tanto...

Yo, en mi carácter personal, apoyo 100% a J.J. Barea y ojalá les diga más. Sea Kevin Love o quien sea, la verdad se dice de frente y sin rodeos. Si él quiere ser parte de un equipo ganador y cree que haciendo eso ayuda a sus compañeros, adelante. Y eso aplica también a nosotros. Por nuestras metas, los medios que sean necesarios. Suena la campana... ¿Por qué conformarme?

(foto: El Nuevo Día)