lunes, 24 de septiembre de 2012

Hoy, seamos "como el arcoiris"

Lo vemos cada vez que deja de llover, cuando más brilla el Sol. Hablo del arcoiris, ese fenómeno multi-color que adorna nuestro cielo. En él toman protagonismo todos los colores, acompañándose perfectamente.

Aquí, en nuestra tierra, Puerto Rico, todo lo dividimos en colores. Muchos dicen que nuestro deporte nacional es la política. Lo dudo mucho porque ni a eso jugamos bien. Nos tiramos "a la yugular" por un montón de candidatos a los que, probablemente, ni siquiera conocemos ni conoceremos durante el cuatrienio. Que nos prometen el cielo aunque luego nos hagan pasar un infierno.

En la familia, en el trabajo, en todos sitios, nos dividimos en tribus de diferentes colores. Y los otros son los malos, los pillos, los brutos... Y los míos por ser de mi partido, de mi tribu, son buenos. Mientras todos, no importa el color de mi camisa hoy lunes, sufrimos como nuestra tierra sufre a causa del egoísmo, la avaricia, el crimen, la división, la violencia.

Nunca veremos el arcoiris de un solo color, opacando a los demás. Siempre vemos todos los colores brillando por igual. Hoy, debemos ponernos la camisa del color unidad, del color empatía, del color compasión, del color esperanza, del color amistad, del color amor... Hoy es un buen día para dejar de mirar de qué color es el otro y dejar brillar el arcoiris de gente buena y valiosa que es Puerto Rico.


lunes, 17 de septiembre de 2012

El retiro no es "cáscara de coco"

Eran las 4 de la tarde y nuestro jefe nos dijo que era su último día con nosotros. Que le habían certificado sus años de trabajo y ya era momento de irse. Luego de más de 30 años de servicio público. Yo tengo 34 de edad. No son cáscara de coco. Es una vida entera.

Pero pasa muy rápido. Y más cuando estás trabajando. Llega el lunes y ya esperamos con ansias el viernes. Queremos acelerar el tiempo y no nos damos cuenta que al tiempo nada ni nadie lo detiene.

Hubo un momento en el cual la tristeza se hizo presente, y no era para menos. Cuando te despides de un lugar que se convirtió en tu segundo hogar, y de un grupo de personas que eran tu segunda familia, prácticamente es como un sentimiento de duelo. No importa si pasaste infinidad de malos ratos o decepciones. Las experiencias, las alegrías, las amistades, haber dado el máximo de nuestras capacidades... Todo eso duele al momento de irse.

Al momento de darle un abrazo a mi jefe, le dije: "Felicidades. Disfrute su retiro. Descanse mucho. Gracias." Porque no es momento de llorar ni de sentir tristeza. Es momento de reflexionar en lo vivido y ser agradecido por todas las bendiciones recibidas y por la oportunidad de servir al prójimo.

Por mi parte, cuando un ser querido parte, la mejor forma de honrarlo es viviendo sus mayores valores y cualidades. Que su paso por mi vida no haya sido en vano. Así como mi paso por la vida de otros tampoco puede ser en vano. Ningún día puede pasar en vano. En un dos por tres, pasan 30, 35, 40 años y me llegará el momento de decir adiós. En este cuadrilátero llamado vida, llega el momento en que los golpes son demasiados y hay que enganchar las botas. Ojalá ese momento sea de alegría y satisfacción por haber dado "una buena función."

lunes, 10 de septiembre de 2012

El testimonio más poderoso

"Les digo la verdad: el que cree en mí también va a hacer las obras que yo hago. Y hará obras más grandes porque yo regreso al Padre." Juan 14:12

Probablemente voy a caer mal por lo que voy a decir aquí. Pero también, probablemente, me importe tres pepinos. Hecha la salvedad, les cuento: hace poco estaba con un grupo de personas orando... (yo oro de vez en cuando, chorro de joyas, por si acaso)... Decía que oraba con un grupo de personas y reflexionábamos en uno de los múltiples testimonios de sanación que aparecen en la Biblia. De momento comencé a pensar (que problema): a veces recurrimos tanto a testimonios de otras personas y parece que Dios no obrara en mi vida. ¿No hay ni siquiera un momento que pueda compartir con otros en el cual el amor y la misericordia de Dios se han hecho presentes en mi caminar?

Y no es que tenga problemas con leer y compartir la Biblia. Nada más lejos de la realidad. Pero, a veces (a veces), la repetimos como el papagayo. ¿Y nuestras vivencias, qué? Todos esos hombres y mujeres de fe en la Biblia nos enseñan todos los días. Pero, en mi humilde opinión, nada mueve a mi prójimo a convertirse como MI testimonio. ¿O es que esperamos que frente a nosotros Dios levante un muerto, o le dé la vista a un ciego? ¿Que multiplique la comida? ¿Que sane a un enfermo terminal? No me malinterpreten: Dios puede con eso y todo lo demás. Lo que digo es que, al yo ignorar y subestimar los pequeños milagros y las pequeñas bendiciones de todos los días, pierdo el sentido de lo que significa la fe.

Sólo el levantarme luego de haberme mantenido respirando toda la noche es tremendo milagro. Tener algo que llevarme a la boca de desayunar antes de salir de mi casa es una muestra del amor fiel de Dios. Que yo llegue sano y salvo a mi trabajo con lo mala que está la calle en Puerto Rico es motivo suficiente para dar gracias a Papa Dios a diario. ¿Y tener trabajo en esta época, y poder mantener a mi familia? ¿Llegar a mi casa y poder abrazar a los míos, sin importar los problemas? ¿Qué más testimonio que experimentar el amor y la misericordia de Dios todos los días y que la gente vea tus frutos a través de tus palabras y obras? Yo creo que Dios tiene preparadas grandes bendiciones para todos sus hijos. Pero, mientras tanto, a quien me encuentre (y a quien lea esto), le digo: Dios no deja en ridículo a sus hijos. Hoy, doy gracias a Dios por todo y doy testimonio de lo que Él ha hecho en mí.


lunes, 3 de septiembre de 2012

Las lágrimas de nuestros (Idol)os

En cualquier variante de estos concursos "Idol", los productores van a echar mano del morbo para ganar ratings. Al parecer, a la gente se le olvida eso. Cualquier conflicto, cualquier lágrima derramada, cualquier defecto de algún participante va a ser explotado exponencialmente para mover a las masas a identificarse con los participantes y votar por ellos y/o ir a las galas y conciertos que hagan. Pero el pueblo se indignó en la última eliminatoria de "Idol Kids Puerto Rico" porque las niñas estuvieron expuestas a un ambiente hostil y de mucha presión. Ok, de nuevo, estás en el programa de más audiencia en Puerto Rico, sola en un escenario frente a gente con una vida de experiencia en la música y que te están juzgando. ¿Quién no siente presión?

Ni los padres, ni la producción del programa, protegieron a estas niñas de ese mal rato. Hasta las que clasificaron quedaron destruidas con toda la tensión. Y aquí no se trata de que todas tenían que ganar. Es que, a veces, queremos vivir la vida a través de nuestros hijos. Lograr lo que no pudimos por medio de ellos. Y ellos y ellas pagan por nuestras frustraciones. Vemos tantos casos de niños artistas que pierden sus vidas en el camino por tratar de vivir demasiado rápido, por tratar de acaparar demasiado. La responsabilidad primordial de un niño -estudiar- ya no es prioridad. Se le quita la niñez a estas personas y tienen que crecer muy rápido. Y no he hablado de las canciones que cantaron estas niñas.

Es que ya en la televisión no hay originalidad. Lo único que falta es "Perro Idol", o "Gallina de Palo Idol". Esta sociedad tiene una dichosa obsesión con meterse en la vida de los demás. Y los canales de televisión se reparten con la cuchara grande exponiendo al ser humano en su punto más bajo. Nada es ya lo suficientemente íntimo. Y nuestros niños no están exentos. Niñas llorando = ratings.

Somos hipócritas como sociedad. Porque ponemos el grito en el cielo con estos programas. Pero es que el crecimiento y desarrollo de nuestra niñez está en nuestras manos, no de la escuela, ni de la iglesia ni del gobierno. Mucho menos de la TV. Pretendemos que adquieran valores, disciplina, autoestima, respeto de afuera, en vez de nosotros. Nuestros niños y niñas han quedado expuestos a todos esas presiones y situaciones incómodas EXCLUSIVAMENTE por nuestra culpa. ¡Qué fácil es echarle la culpa a la televisión, la escuela, la iglesia, el gobierno! ¿Quiénes los trajo al mundo? Entonces, ¿quién es responsable por ellos? Eso pensé.

Idol Kids: Talento infantil entre lágrimas- Primerahora.com



jueves, 23 de agosto de 2012

Se vale to' en (esta góndola vacía) de salchichas...

Yo me imagino que los fabricantes de salchichas, jamonilla y corned beef se reúnen en el Morro a hacer la danza de la lluvia todos los meses de agosto. Las tormenteras son opcionales, pero esa lata de corned beef de $ 7.00 no puede faltar. La mujer más amada esta semana se llama Carmela. En fin, ¡qué empeño del puertorriqueño de llenar los gabinetes de latas! Los supermercados parecían Irak... con matices de Plaza Guaynabo. Yo, por si acaso, me llevé el tenedor de Abdullah the Butcher debajo de la tetilla en caso de formarse un Royal Rumble frente a las paletas de agua.

Lo que si no me imagino es que nos enojamos si no viene la tormenta. ¡Qué pantalones! Aquí, si no vemos las planchas de cinc volando o a Pedro Rosa Nales arreguinda'o de una verja en Vieques, no estamos tranquilos. Nos sentimos como abandonados. Lárguense a los Cayos de la Florida para que los jiendan como avellanas, entonces.

La única explicación que le encuentro es que nos agarramos de cualquier cosa para olvidarnos de la política, el crimen, la inflación... Es quizás el único momento en el cual compartimos con el vecino, no sólo una extensión eléctrica o un poco de comida, sino un instante para descansar del trajín diario y todos sus problemas. Como dice la canción: "paz en la tormenta"...

Fuera de los días libres, del jacket del Gobernador, del break dance de Susan Soltero, demos gracias a Dios porque hasta ahora nada ha pasado. Pero, he llegado a la conclusión de que este país necesita estar en "aviso de tormenta" permanente. En estos momentos, sale lo mejor de nosotros como pueblo... aunque sigamos peleando por una lata de salchicha.

martes, 14 de agosto de 2012

Las Olimpiadas... en arroz y habichuelas

¡A la verdad que nos hemos gozado esas Olimpiadas! Medallas en deportes que nunca habían conseguido ninguna, la expectativa real de alguna medalla de oro, los grandes atletas brillando más que nunca... Pero, todo lo bueno se acaba. Y luego de 16 días, se apagó la llama olímpica hasta la próxima.

Y si hay alguna actividad que llama la atención en los Juegos Olímpicos, son las ceremonias de apertura y clausura. Luego de Beijing 2008, todo lo demás (en mi opinión y la de muchos) es un facsímil razonable. Eso no detuvo a Londrés de esforzarse para presentar su mejor cara este pasado domingo. Hay que reconocer que nadie había aburrido a tanta gente a la vez como esa ceremonia. ¡Un aplauso para el triunfo de Londres sobre el insomnio!

Todo esto me pone a pensar: ¿cómo hubiese sido si la clausura fuese en Puerto Rico? Si recordamos, Puerto Rico aspiró a las Olimpiadas del 2004... ¿Cuál es la risa? ¿Cuál... es... la ... risa? Bueno, no nos las dieron así que tuvimos que ir a Atenas a ganarle al "Dream" Team (ríanse ahora, chorro'e joyas).

Yo no vi completa la clausura de Londres 2012. Entiendo que comenzó con...

Música...

¿Ustedes se imaginan 4 billones de personas viendo a Barreto y su Plena abriendo la ceremonia? Yo tampoco. Luego viene el desfile de...

Banderas...

Una lucha "three-way-dance" de banderas entre Doña Miriam Ramírez de Ferrer, Tito Kayak y Carlos Pesquera no tendría precio... que yo estuviese dispuesto a pagar. (Si no sabes que es un 3-way dance, ¡búscalo hijo!). Si no fuera poco nos empujarían...

Más música...

No sé si poner a todo Pina Records y WY Records para salir temprano de ellos... Yo lo que si sé es que quiero la dupleta de Galante el Emperador y Rafael José animando. Si, mijo, si. Acaban los "cantueca" estos de cantar y vienen...

Los y las Atletas...

Dos semanas de grandes proezas físicas en el terreno de juego (y en la Villa Olímpica, no se hagan), los verdaderos protagonistas de estos Juegos (fuera del hermano perdido de Pat Riley, Richard Carrión) desfilan por última vez en el Estadio Olímpico. Noten que ninguno tiene puestas sus medallas. La verdad: ninguno de ellos ganaron un car... En Puerto Rico, estarían metidos en la "vuelta del pend..." y llegarían tarde. Algo que nunca había visto en una clausura fue la...

Premiación del maratón...

Keniano, etíope, keniano... Más nada con el testigo. Luis Collazo... Gracias por participar. Ni un minuto de break.

Mensajes...

Un montón de corruptos que tienen una finquita en el Comité Olímpico Internacional hablando ñoña. (Véase Carrión, Richard). Y entre mensajes, el sorteo de la Loto y el Pega Tres. Y si luego de este asco hay algún país que quiera ser nuestro sucesor, pasaríamos a la...

Entrega al próximo comité organizador...

Con la suerte que tenemos, le dan la sede a Irak y de show traen una demostración de misiles. Nada que ver con despedida de año en nuestras calles. Y, para rematar, un hacker dirige los cohetes al Capitolio. Demasiado pedir. Y, como le quitamos el timeslot a Viva La Risa, seguimos con...

Más música, ñeta...

En una fiesta de pueblo, los que único cantan en fiestas patronales en este país: Límite 21, Joseph Fonseca, Karis, NG2, Rika Swing, y muchos otros grupos con los cuales los Sanabria se destacan evadiendo contribuciones. Y con la alegría a flor de piel, llega el momento de apagar el...

Pebetero...

De no irse la luz o acabarse el gas, la llama olímpica se apagará por 4 años. Y, aunque parezca que me burlo de nosotros como país, creo de verdad que, con la actitud y la planificación correcta, podríamos organizar las mejores Olimpiadas de la historia. Porque el unirnos como país apoyando a nuestros atletas hizo que el futuro ya no se vea tan oscuro. Quizás la llama olímpica se apagó físicamente, pero sigue brillando en nuestras entrañas más rápido, más alto, más fuerte. ("Citius, altius, fortius").



viernes, 3 de agosto de 2012

En pie de lucha

En este cuadrilátero llamado vida, no puedes pedir tiempo. No te dan tregua, ni la puedes dar. El reloj corre, y hay que aprovechar cada segundo desde ese primer campanazo. 

La introducción...

  
"Haciendo su recorrido hacia el ring, el retador..."

Asomamos nuestra cara hacia afuera de la casa y sabemos de antemano que nos encontraremos con un tumulto de gente metida en carros en un descomunal tapón. Muchos, con demasiadas presiones sobre sus hombros. Con tristeza. Con miedo. Otros, con esperanza. Quizás, sólo con eso. Todo eso está presente en nuestras mentes. Pero aún así, nos encaminamos a la lucha diaria... Orando que no se vacíe una goma.

Suena la campana... 

"Ding, ding"

Ponchamos en el trabajo, entramos al salón de clases, a la oficina del gobierno, al salón de terapias... Y la lucha comienza. 

Toma de arbitro...

La rutina, los problemas, el cansancio, vienen de frente hacia nosotros y medimos fuerzas con ellos, tratando de sacar ventaja y dominar. Hasta otras personas se convierten en nuestros rivales, hasta con una mala actitud.  Empiezan los candados, las llaves y contrallaves. Un trabajo a última hora, una asignación, un cliente difícil, un compañero o compañera de trabajo aún más difícil, son esa "picada de ojos" que nos quita el foco momentáneamente.

Monkey flip y un par de patadas voladoras...


Algunas veces hay gente que nos quiere hacer lucir mal y humillarnos. Estas dos movidas son ejemplo de eso. El abusador de la escuela, el o la recepcionista amargado, el lambón del jefe que no quiere que lo hagan lucir mal, el maestro o maestra que cree saberlo todo... Hay que sacudirse y seguir luchando. 

Pelea fuera del ring...


Y muchas veces, para resolver los problemas, tenemos que "matarnos en la raya" (Héctor el Father voice) (Cuando digo matarnos, no es literalmente). Las circunstancias no serán siempre las mejores. Hay que estar preparado para pelear, por mi educación, por mi desarrollo profesional, por mi felicidad. Por los medios que sean necesarios.

La llave final...



Quizás la apliques tú, o la recibas. Eso es inmaterial. Porque, al fin y al cabo, es sólo una batalla. Son las únicas 24 horas que tenemos en nuestras manos y, en ellas, aprendemos de cada triunfo y cada fracaso. El día no depende tanto de metas individuales, sino de construir una experiencia de vida plena y satisfactoria. Hoy aprendo y crezco porque vivo. Si mañana despierto de nuevo, habrá tiempo para reagruparse e ir por ese toque de espaldas, por los tres segundos. Ganando o perdiendo, soy una mejor persona hoy. ¡Pero no se equivoquen! Hoy es el tiempo de ganar. Éxito, y nos vemos en las luchas. 

"¡Uno, dos, tres! El vencedor es..." 




lunes, 23 de julio de 2012

Mi relación amor-odio con Facebook (O, "¿Dónde está el botón de Me importa un car...?")

Ay, Facebook... Nadie lo usa como un boricua. Ni se lo vive igual a uno. Además de poner status, conoce amigos, busca pareja, pone fotos de lo que dizque cocinó y se comió, cuanta porquería se compró o le compraron, juega y le atosiga los juegos a uno, creerse Paulo Coelho...

Yo no tengo problemas con nada de eso. Total, el FB es de cada uno y uno pone lo que le dé la gana en él. Y uno, que aceptó el "friend request", es igual de culpable de darle foro. Mi única...  intriga con Facebook son dos tipos de usuarios: los que lo único que postean es que "se sienten mal" y los que ventilan su vida amorosa (buena o mala) y cada vez que se dejan de la o las parejas destruyen literalmente a la persona en sus status.

No me pretendo burlar de las personas que tengan enfermedades. ¿Pero me tienen que doler a mí también? ¿Qué yo hice para merecer tal tortura? ¿Te pegué yo la dolencia que aqueja tu cuerpo? ¿No? Ahhh, entonces, no tienes que ponerlo cada 5 minutos, que yo no soy el Dr. Jaime Claudio.  Gracias.

Tampoco me deleitaré en tus desventuras amorosas. Pero tras de que cada 2 semanas cambias de pareja, si se dejan despotricas (si, tú, amigo o amiga que me lees) en contra de ese desafortunado ser humano. Y uno lo encuentra gracioso al principio. AL PRINCIPIO. Ya luego de los primeros 57 status cansa, contraya'o(a). No sé, parece que sienten esa única necesidad de llamar la atención y quedan tan feos y feas...

Claro, como dije, es tu FB y escribes lo que te salga del forro. Y ese derecho lo tenemos todos. Tú el derecho a expresarte y yo a apretar en mi mente el botón de "Me importa un car...".  Recuerden, FB es un vacilón, no lo cojan tan en serio.

martes, 17 de julio de 2012

Mi problema con la ley

Éste no es el país en el que vivíamos antes. Y lo digo sin pretender que las sociedades no cambien. El cambio es natural y esperado. Es la escalada en violencia lo que ha transfigurado a Puerto Rico.

Y cuando hablo de violencia, uno la espera de los criminales, transgresores de la ley, narcotraficantes, entre otros próceres de nuestro país. Pero no, al party se han unido elementos de nuestras agencias de ley y orden. Compañeros que creen que la posesión de una placa y una arma de fuego les da autoridad de jueces, jurado y verdugos sobre otros ciudadanos. Como sucedió este lunes, cuando la policía municipal de Guaynabo le entró a tiros a una señora por no detener su guagua en el estacionamiento del centro comercial Plaza Guaynabo. Lo que al parecer no verificaron antes es quién iba guiando el vehículo, ni por qué no se detuvo. La dama había perdido el control de la guagua e impactó otros vehículos. Y los policías no encontraron mejor forma de detener el vehículo que abrir fuego contra él, violando las más mínimas reglas del sentido común. Y sin pretender querer saber qué pasó allí, me pregunto: ¿la dama los enfrentó con un arma o representaba amenaza de daño físico a los agentes o a otros civiles? ¿No? Bueno, entonces, ¿por qué esa reacción de los uniformados? Que le den gracias a Dios que la señora no murió de la impresión o por las lesiones.

Mi preocupación es que no sólo los maleantes se creen vaqueros, sino algunos funcionarios del orden público. Si el problema es el respeto perdido, no lo podemos confundir con miedo. Si a la gente se le trata a las buenas, aún con firmeza, la gente coopera, te respeta. Si vas con fronte de jodedor, eso mismo te va a pasar: se te va la mano y te jodes. O coges un tiro de gratis o agredes a un inocente. La ley empieza por la casa. Y, en este cuadrilátero llamado vida, te pueden descalificar...

jueves, 12 de julio de 2012

La inconsistencia de la consistencia

"La inconsistencia es lo único en que los hombres son consistentes." Horace Smith

En mis eternos viajes mentales, me preguntaba de qué rayos iba a escribir en el dichoso blog para que la gente no se aburra (como si yo fuera el payaso del circo, que estoy para entretenerlos a ustedes, chorro de joyas). Bueno, en una de esas, me saltó a la mente una palabra que le han dado duro últimamente: consistencia.

Que si al Equipo Nacional le falta consistencia (claro, muy fácil practicando 2 semanas con la mitad del equipo), que si los políticos CONSISTENTEMENTE nos tratan de ver la cara de... oveja a nosotros (lo cual nos merecemos por votar estúpidamente), que si CONSISTENTEMENTE matan a dos o tres a tiros en las carreteras de Puerto Rico (ya ni siquiera es atropellado o accidentado), que si CONSISTENTEMENTE Maripily es la primera plana de los periódicos del país (lo cual CONSISTENTEMENTE me la pela de raíz)... Y yo me pregunto: ¿sabremos en esta isla qué significa la consistencia, ser consistente?

Ya saben el drill: voy a poner la definición del diccionario (como para que parezca que hice tremendo research)... CONSISTENCIA: f. 1. Propiedad de lo que es duradero, estable o sólido:
"la consistencia de sus argumentos no daba lugar a la réplica."
2. Cohesión entre las partículas de una masa:
"tienes que conseguir que la pasta tenga más consistencia." (referencia: www.wordreference.com)

Comencemos con la primera definición. Algo con consistencia es duradero, estable, sólido. Uno querría pensar que, por ejemplo, los valores de nuestra sociedad son consistentes. El problema es que si nosotros, los adultos, no damos el ejemplo a los más jóvenes, ¿cómo esos valores que decimos tanto atesorar van a pasar a las próximas generaciones? Valores como el amor, el respeto, la empatía, la honradez, la disciplina, la responsabilidad, entre otros, están condenados a morir de no ser transmitidos de forma consistente. Creceremos sin valores y sujetos a lo que vivimos ahora: una guerra civil.

¿Y qué de la segunda definición? Tiene mucho que ver. Si nuestra sociedad, que es tan diversa si analizamos persona a persona, no tiene ningún tipo de cohesión entre sus miembros, deja de ser sociedad. Es que ni siquiera en una misma familia escapamos de la diversidad. Entonces, ¿qué cohesión podemos lograr entre tanta gente? Yo no hablo de vínculos cercanos, porque es imposible yo conocer personalmente a 3 millones de personas. Mucho menos tener una relación con ellas. Pero si puedo tomar conciencia de los efectos de mis palabras y acciones en las demás personas. Debo aprender que ese contacto con mi prójimo transmite la esencia de quién yo soy y lo que creo al otro y lo impacta en mayor o menor forma en su carácter, su ánimo, su actuar... Y, sin querer, impacta cada ser humano al que se encuentre esa otra persona. Si a mi prójimo le transmito violencia, negatividad, desánimo, frustración, no puedo esperar que los demás enriquezcan mi vida con cosas positivas. Y, en consecuencia, nos seguimos arrancándonos las cabezas en la calle por estupideces.

Sin embargo, si cada uno de nosotros pone de su parte, un día a la vez, en vivir según los más altos valores, aportaremos a un verdadero fortalecimiento de nuestra sociedad. Estaremos unidos en uno, aún sin conocernos, y le quitaremos el control del país de las manos a los criminales, a los grandes intereses... No es de un día para el otro. Se necesita el compromiso de luchar, un día a la vez, para cada uno ser mejor en estas 24 horas que Dios nos entregó esta mañana. El ser consistente es, en mi opinión, una de las mayores cualidades del ser humano. No importa quien seamos ni en lo que creamos, seamos consistentes, auténticos. Y brindemos a los demás lo mejor de nosotros, un día a la vez. Nuestra sociedad lo necesita.