Todo comenzó cuando esta persona, alegadamente llamada María Rodríguez, denunció que Vargas Vidot practica la medicina sin licencia. Lo de que no tiene licencia es verdad, pero el Dr. Vargas Vidot -me voy a referir a él como doctor porque le fue conferido un Doctorado Honoris Causa- se considera a sí mismo como "salubrista". Como todos sabemos, Iniciativa Comunitaria ofrece servicios de salud a deambulantes y usuarios de drogas. Lo hace vestido con "scrub" (ropa de sala de emergencias. Al parecer la "Dra." Rodríguez se sintió ofendida por esto). Y, para añadir, la afectada está molesta porque Vargas Vidot permite que le llamen "Dr."...
Este caballero ha renunciado a una vida de riquezas materiales por entregarse a su prójimo. Su existencia ha cobrado sentido en tender su mano al más necesitado, al marginado por nuestra sociedad. No se detiene por lo peligroso del lugar, sino que acude diligente al encuentro con el dolor ajeno. Se ha convertido, junto a sus voluntarios, en ángeles paseándose entre las tinieblas que hemos creado con tanta iluminación artificial...
No creo que el problema sea la "falsa representación". Es que la luz que emana su testimonio pone al descubierto nuestra indiferencia hacia nuestros hermanos. Quedamos en evidencia, "retrata'os"... Nos obliga a replantear nuestra relación con nuestros semejantes. No nos permite poner rejas entre nosotros y la realidad de la calle y pretender que nada pasa. Eso mismo hacemos cuando criticamos y atacamos a personas que, claramente, nos exceden en clase y valores. Somos tan mediocres que queremos proyectarnos en los demás, sobre todo si los demás nos recuerdan nuestras carencias...
Mire, doctora Rodríguez (si en verdad existe): deje de proyectarse. Siga en su burbuja de cristal, que nadie la extraña. Usted no tiene "ni un minuto de break" comparada con Vargas Vidot... ¡Charlatana!
Y a usted, Vargas Vidot: le agradezco en nombre de sus hermanos puertorriqueños el mostrarnos el rostro de Jesús a través del suyo y del de los más necesitados. Usted es una estrella. Nos falta para llegar a su nivel... Mucho.
Recuerden: en este cuadrilátero llamado vida, el momento de brillar llega poco antes de la campana final. Cuando nadie ve, cuando nadie cree, hay que reavivar la esperanza.
"Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron". (Mt 25,40)