Mostrando las entradas con la etiqueta alegría. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta alegría. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de noviembre de 2014

Lo importante es competir (y sonreír)

De los momentos más emocionantes de unos juegos deportivos internacionales, uno que siempre sobresale y nunca se olvida es la ceremonia de apertura. Todas las delegaciones desfilan orgullosas con su bandera y reciben el saludo del soberano. Delegaciones grandes, otras pequeñas en tamaño. Y hago esta salvedad porque no hay nada de "pequeño" en representar a tu país. Porque al menos, hay una delegación en los presentes Juegos Centroamerianos y del Caribe Veracruz 2014 que está compuesta de un solo atleta. 

Imaginemos la ENORME responsabilidad que lleva este hombre sobre sus hombros de representar él solo a su tierra. Pero el solo ver la sonrisa en su rostro y el orgullo con lo que cargaba su bandera, me hace pensar que se sentía con su país entero desfilando con él.

Esperaba a la delegación de Puerto Rico, con ese orgullo de quien ve a ese buen amigo cuando le salen las cosas bien. Y llegaron. ¡Que muchos eran! ¡Y que vacilón montaron en esa pista! Todos sonrientes, con sus celulares grabando el momento que quedaría mejor grabado en su memoria. Buscando las cámaras de televisión para enviar sus saludos a sus familias y amigos. Bailando y saltando, llenos de alegría con la oportunidad y el PRIVILEGIO de llevar los colores patrios. 

Aquí no voy a entrar en análisis ni predicciones sobre la actuación de los boricuas en estos juegos, porque no soy un experto. Si, habrán sus medallas, sus sorpresas y sus derrotas. Estas palabras, más bien, son para recordarnos a todos la importancia social de este tipo de competencia. A mí, sinceramente, no me importa el gasto incurrido en llevar una delegación a estos juegos. En este país se gasta dinero en cosas que realmente no aportan nada a nuestra sociedad (véase Donahue, Lisa). En estos "analistas políticos" que critican la participación en estas competencias pero si les gusta recibir dinerito de los partidos políticos para hacernos engullir la demagogia tribalista (véase Dávila Colón, Luis; Pabón Rosa, Luis et al.)  ¿Ahora no hay dinero para hacer funcionar el gobierno? Pues, ¿qué culpa tiene el deporte de eso? Díganme solo una buena razón para querer quitarle a nuestros niños, niñas y jóvenes la oportunidad de ir a otros países a representarnos. A esos niños, niñas y jóvenes que todos los días hacen deporte y no le dan oportunidad a los vicios de nuestra sociedad a que los descarrilen del buen camino. Quienes tienen infinidad de talentos y los quieren compartir con el mundo. Vamos a darle el escenario para que lo hagan. Para que el mundo sepa que aquí también se juega y se juega bien...

Estas fotos las tomé de la transmisión de TV de la apertura de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Veracruz. Me perdonan los fanáticos de Ricky Martin, pero esta gente es la que de verdad me llenó de orgullo. ¡Puerto Rico! ¡Puerto Rico! ¡Puerto Rico!












lunes, 17 de septiembre de 2012

El retiro no es "cáscara de coco"

Eran las 4 de la tarde y nuestro jefe nos dijo que era su último día con nosotros. Que le habían certificado sus años de trabajo y ya era momento de irse. Luego de más de 30 años de servicio público. Yo tengo 34 de edad. No son cáscara de coco. Es una vida entera.

Pero pasa muy rápido. Y más cuando estás trabajando. Llega el lunes y ya esperamos con ansias el viernes. Queremos acelerar el tiempo y no nos damos cuenta que al tiempo nada ni nadie lo detiene.

Hubo un momento en el cual la tristeza se hizo presente, y no era para menos. Cuando te despides de un lugar que se convirtió en tu segundo hogar, y de un grupo de personas que eran tu segunda familia, prácticamente es como un sentimiento de duelo. No importa si pasaste infinidad de malos ratos o decepciones. Las experiencias, las alegrías, las amistades, haber dado el máximo de nuestras capacidades... Todo eso duele al momento de irse.

Al momento de darle un abrazo a mi jefe, le dije: "Felicidades. Disfrute su retiro. Descanse mucho. Gracias." Porque no es momento de llorar ni de sentir tristeza. Es momento de reflexionar en lo vivido y ser agradecido por todas las bendiciones recibidas y por la oportunidad de servir al prójimo.

Por mi parte, cuando un ser querido parte, la mejor forma de honrarlo es viviendo sus mayores valores y cualidades. Que su paso por mi vida no haya sido en vano. Así como mi paso por la vida de otros tampoco puede ser en vano. Ningún día puede pasar en vano. En un dos por tres, pasan 30, 35, 40 años y me llegará el momento de decir adiós. En este cuadrilátero llamado vida, llega el momento en que los golpes son demasiados y hay que enganchar las botas. Ojalá ese momento sea de alegría y satisfacción por haber dado "una buena función."