Esta mañana iba a tomar el tren, como siempre... Y la tarjeta no quería recargar (como siempre)... Así que me disponía a sacar el proverbial menudo para poder viajar, cuando una persona me pide ayuda para comprar una tarjeta. Yo sabía que el tren estaba por llegar, que estaba "apretao" para montarme... ¿Qué hice? Le dije: "Siga las instrucciones de la pantalla." Esas instrucciones me sirven a mí porque sé hacerlo. Esa persona me pidió ayuda, no instrucciones...
Lo ayudé, sacó su tarjeta, me agradeció y ya. Perdí el tren. Pero lo ayudé. No recibí ningún beneficio... ¿o sí? ¿No es el ayudar la paga suficiente? ¿Saber que hiciste lo correcto no es suficiente?...
A veces me lo pregunto y quisiera que la respuesta fuese otra... Que no vale la pena, que pierdo el tiempo, que la gente no agradece, bla bla bla... Y si lo analizamos fríamente... ¡es verdad! Cosas que haces sin conseguir nada a cambio no sirven. Gastas tus energías en actividades y cosas que no aportan nada a tu vida, fuera de la satisfacción de hacer "lo correcto."
Pues, amigos, lamentablemente esa es la única paga. Dar el ejemplo. Mostrarle a los que nos rodean cómo nos debemos tratar. Recordarle a la gente que no estamos solos en este mundo y que somos responsables por todas las vidas que tocamos. Que lo único que permanecerá de nosotros en esta vida es lo bueno que hagamos... Aunque no te lo agradezcan, aunque no te traten igual... Ayuda convencido, convencida de que es la única forma de convivir con los demás. La única. Porque, en este cuadrilátero llamado vida, si tu compañero de equipo pierde, tú tambien...
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sábado, 16 de julio de 2011
El arte perdido de ayudar
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martes, 21 de junio de 2011
¿Todos para uno y uno para todos?
Hoy aprendí, de la peor forma, lo que es sentir vergüenza ajena. Y es una sensación que no le deseo a nadie. Sentirte culpable, responsable por acciones de otros, además de las propias.
Yo soy trabajador social y tengo la mala costumbre de preocuparme demasiado por los demás. Y la llamo mala porque debe serlo: no mucha gente la tiene o la quiere. En fin, llega un cliente tarde, a punto de cerrar, con un pedido de última hora. Se le explica que debía venir al día siguiente porque la persona que "podía" ayudarlo trabajaba temprano.
Me detengo un momento para analizar algo: si sólo una persona en la oficina puede hacer algo en particular, ¿cuán efectivos somos en realidad? Y si a veces estamos cansados de atender público, ¿por qué no aprender de todo para atenderlo en menos tiempo? Estoy siendo realista: hay días buenos y días malos. Pero qué malo es ir a buscar ayuda a un sitio lleno de gente y nadie te "pueda" ayudar.
Así que, al final, terminé haciéndolo yo. Perdí mi pon a casa, salí tarde y un poco decepcionado de que a veces renunciemos a aprender algo nuevo. O a ayudar a otros con lo que sabemos. Lo que es lo mismo... ¿Podemos decidir cuándo servir? Fuera de lo que dice la ley, ¿es prohibido dar sólo un poco más?
En conclusión, mañana no iba a trabajar... Pero, mientras escribo, le pongo la alarma al reloj porque mañana hay trabajo. Recuerden: aquellos que hoy pelean en el evento estelar, empezaron abriendo carteleras... Próximo paso: la mitad de cartelera...
Yo soy trabajador social y tengo la mala costumbre de preocuparme demasiado por los demás. Y la llamo mala porque debe serlo: no mucha gente la tiene o la quiere. En fin, llega un cliente tarde, a punto de cerrar, con un pedido de última hora. Se le explica que debía venir al día siguiente porque la persona que "podía" ayudarlo trabajaba temprano.
Me detengo un momento para analizar algo: si sólo una persona en la oficina puede hacer algo en particular, ¿cuán efectivos somos en realidad? Y si a veces estamos cansados de atender público, ¿por qué no aprender de todo para atenderlo en menos tiempo? Estoy siendo realista: hay días buenos y días malos. Pero qué malo es ir a buscar ayuda a un sitio lleno de gente y nadie te "pueda" ayudar.
Así que, al final, terminé haciéndolo yo. Perdí mi pon a casa, salí tarde y un poco decepcionado de que a veces renunciemos a aprender algo nuevo. O a ayudar a otros con lo que sabemos. Lo que es lo mismo... ¿Podemos decidir cuándo servir? Fuera de lo que dice la ley, ¿es prohibido dar sólo un poco más?
En conclusión, mañana no iba a trabajar... Pero, mientras escribo, le pongo la alarma al reloj porque mañana hay trabajo. Recuerden: aquellos que hoy pelean en el evento estelar, empezaron abriendo carteleras... Próximo paso: la mitad de cartelera...
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