jueves, 12 de julio de 2012
La inconsistencia de la consistencia
En mis eternos viajes mentales, me preguntaba de qué rayos iba a escribir en el dichoso blog para que la gente no se aburra (como si yo fuera el payaso del circo, que estoy para entretenerlos a ustedes, chorro de joyas). Bueno, en una de esas, me saltó a la mente una palabra que le han dado duro últimamente: consistencia.
Que si al Equipo Nacional le falta consistencia (claro, muy fácil practicando 2 semanas con la mitad del equipo), que si los políticos CONSISTENTEMENTE nos tratan de ver la cara de... oveja a nosotros (lo cual nos merecemos por votar estúpidamente), que si CONSISTENTEMENTE matan a dos o tres a tiros en las carreteras de Puerto Rico (ya ni siquiera es atropellado o accidentado), que si CONSISTENTEMENTE Maripily es la primera plana de los periódicos del país (lo cual CONSISTENTEMENTE me la pela de raíz)... Y yo me pregunto: ¿sabremos en esta isla qué significa la consistencia, ser consistente?
Ya saben el drill: voy a poner la definición del diccionario (como para que parezca que hice tremendo research)... CONSISTENCIA: f. 1. Propiedad de lo que es duradero, estable o sólido:
"la consistencia de sus argumentos no daba lugar a la réplica."
2. Cohesión entre las partículas de una masa:
"tienes que conseguir que la pasta tenga más consistencia." (referencia: www.wordreference.com)
Comencemos con la primera definición. Algo con consistencia es duradero, estable, sólido. Uno querría pensar que, por ejemplo, los valores de nuestra sociedad son consistentes. El problema es que si nosotros, los adultos, no damos el ejemplo a los más jóvenes, ¿cómo esos valores que decimos tanto atesorar van a pasar a las próximas generaciones? Valores como el amor, el respeto, la empatía, la honradez, la disciplina, la responsabilidad, entre otros, están condenados a morir de no ser transmitidos de forma consistente. Creceremos sin valores y sujetos a lo que vivimos ahora: una guerra civil.
¿Y qué de la segunda definición? Tiene mucho que ver. Si nuestra sociedad, que es tan diversa si analizamos persona a persona, no tiene ningún tipo de cohesión entre sus miembros, deja de ser sociedad. Es que ni siquiera en una misma familia escapamos de la diversidad. Entonces, ¿qué cohesión podemos lograr entre tanta gente? Yo no hablo de vínculos cercanos, porque es imposible yo conocer personalmente a 3 millones de personas. Mucho menos tener una relación con ellas. Pero si puedo tomar conciencia de los efectos de mis palabras y acciones en las demás personas. Debo aprender que ese contacto con mi prójimo transmite la esencia de quién yo soy y lo que creo al otro y lo impacta en mayor o menor forma en su carácter, su ánimo, su actuar... Y, sin querer, impacta cada ser humano al que se encuentre esa otra persona. Si a mi prójimo le transmito violencia, negatividad, desánimo, frustración, no puedo esperar que los demás enriquezcan mi vida con cosas positivas. Y, en consecuencia, nos seguimos arrancándonos las cabezas en la calle por estupideces.
Sin embargo, si cada uno de nosotros pone de su parte, un día a la vez, en vivir según los más altos valores, aportaremos a un verdadero fortalecimiento de nuestra sociedad. Estaremos unidos en uno, aún sin conocernos, y le quitaremos el control del país de las manos a los criminales, a los grandes intereses... No es de un día para el otro. Se necesita el compromiso de luchar, un día a la vez, para cada uno ser mejor en estas 24 horas que Dios nos entregó esta mañana. El ser consistente es, en mi opinión, una de las mayores cualidades del ser humano. No importa quien seamos ni en lo que creamos, seamos consistentes, auténticos. Y brindemos a los demás lo mejor de nosotros, un día a la vez. Nuestra sociedad lo necesita.
lunes, 2 de julio de 2012
Próxima parada: ¿Londres?
Y ese resultado es, en mi humilde opinión, un reflejo de los tiempos que pasa el basket boricua. Así como los Piculín, Mincy, Quijote, Rivas, León, Carter, etc., le dieron paso a una nueva camada de jóvenes talentos para que tomaran su lugar, así mismo varios veteranos se han hecho a un lado para que la nueva generación de canasteros nos representen.
Además, el deporte se ha profesionalizado grandemente, y ahora los jugadores son "assets" (activos) de los equipos, los cuales representan mucho billete para sus dueños. Por eso, en estos tiempos, no es rentable dejarlos participar en Olimpiadas ni pre-olímpicos o pre-mundiales, etc. Ya los seguros no los quieren cubrir por el riesgo (real, como el caso de Edgar Sosa, jugador dominicano, en el pre-olímpico de 2011) de lesiones. Y los mismos jugadores se frenan muchas veces si están en época de renovar sus contratos.
Uno podría llegar a entender esos y otros motivos para la baja en el rendimiento del equipo nacional. Y, como expliqué en una entrada anterior, ahora hay torneos "grandes" y "pequeños", donde van los equipos "A" y "B" a competir. El primero, supuestamente el "mejor", va a los torneos que clasifican para algo. El equipo B es el "menos bueno" y está lleno de novatos y jóvenes que necesitan experiencia y van a los torneos regionales a adquirirla. No es que me encante la idea de segregarlos tanto, pero son estrategias de nuestra egregia (sarcasmo) Federación de Baloncesto.
Dicho esto, quiero ser bien claro en mis opiniones: es la Federación la que convoca a los Equipos Nacionales. No es uno mismo quien se convoca. Ni tampoco es uno mismo quien se "corta" del equipo. La inconsistencia en las actuaciones del equipo nacional afectan su ranking mundial, lo que a su vez afecta la capacidad de recibir wild cards a torneos de importancia y de correr como país candidato a ser sede de grandes competencias. Ni la Federación ni algunos jugadores han entendido eso. Mientras jugadores como Ubiles, Ayuso, Dalmau, entre otros, decidan que hoy no estoy pa'l Equipo Nacional, ese torneo no es importante, mejor es ir al campamento de la NBA o no me aseguraron estar en el cuadro o estoy comiendo sendo banco, etc., y la Federación sea tan boquiabajo que le ría las gracias, nuestra representación en el deporte de los canastos seguirá estancada. Mientras sean los auspiciadores y los dueños de equipo sean los que deciden quiénes juegan y quienes no, estamos feos pa la foto y peor pa'l video.
El dinero le ha quitado el espíritu al olimpismo. Mis ganancias son más importantes que los beneficios sociales, culturales y económicos que nuestras delegaciones deportivas le atraen al país. Aprovechamos el más mínimo momento para denigrar a nuestros atletas cuando no ganan. Como si todos los atletas ganan siempre. Analicemos un hecho: representar al país (en lo que sea) es un PRIVILEGIO que sólo unos pocos tienen, y que usted ni yo probablemente jamás tendremos. Yo jamás sabré lo que es eso. Es un honor que no tiene precio. Por lo tanto, es menester aceptarlo, sin excusas, y llevarlo a cabo con el mayor de los compromisos. Y es responsabilidad de los encargados de ese equipo el proveer las condiciones para que nuestros jugadores vayan bien preparados y enfocados a conseguir la clasificación.
Yo no conozco personalmente a ningún jugador de nuestro equipo nacional. No conozco sus motivaciones para estar ahí. No sé si atesoran esta oportunidad. Lo que si sé es que veo en sus uniformes el nombre "Puerto Rico". Pisan la cancha y me olvido de los bochinches, de las peleas, de las excusas, de la falta de fondos... Suena el silbato y es momento de ganar, con los que escucharon el llamado, con los que dijeron que si. Como fanático (porque eso es lo que soy, no pretendo ser nada parecido a un experto), les deseo el mayor de los éxitos y que Dios los cuide. Y olvídense de lo que diga "el papel". El juego comienza cero a cero y juegan cinco contra cinco. Hoy: Venezuela. Próxima parada: Londres. Si, así será.
lunes, 4 de junio de 2012
¡Cancha Decente! ¡Trato Justo!
Y de ahí pasamos a las "12 Magníficas", que ahora mismo terminaron unos fogueos internacionales con potencias como la República Checa y Holanda, a las cuales vencieron. Si los gimnastas practican en un asco de cancha, las actuales campeonas centroamericanas y panamericanas de baloncesto entrenan en canchas de cemento. Eso estaría bien para Edwin Ríos, que no compone nada en el baloncesto, que es un asco de jugador. ¿Pero el mejor equipo de América? Es una falta de respeto y de la más minima consideración a profesionales que nos han brindado las más grandes emociones dentro de las canchas. Y ellas, pa'lante. Eso no las ha detenido en su preparación. Siguen unidas en su objetivo, sin bochinches, a diferencia de otro equipo nacional, que cuenta con mejores facilidades pero no con la unidad necesaria para obtener el pase directo a Londres. Me duele en el alma, pero los varones están bien apreta'os. Mucha "vaca sagrada" en esa selección. Mis respetos a ustedes, muchachas.
El reclamo es simple: ¡cancha decente! ¡Trato justo! Aparecen chavos para cualquier estupidez. Malgastamos fondos públicos a montones. Vemos canchas desiertas que muy bien pueden ser usadas por estos atletas. No se pide trato preferencial, sino trato justo. Proporcional a los resultados. Nuestros atletas son el ejemplo para nuestra juventud, junto con sus padres y otras personalidades. En una sociedad falta de esperanza y de buenos ejemplos, no podemos perderlos a ellos y ellas. Y, en este cuadrilátero llamado vida, tenemos que siempre tener hacia dónde mirar y de quién aprender. Como pueblo, nuestros hermanos boricuas son nuestro mayor tesoro.
viernes, 12 de agosto de 2011
El Dr. sin licencia, pero con mucho corazón.
Todo comenzó cuando esta persona, alegadamente llamada María Rodríguez, denunció que Vargas Vidot practica la medicina sin licencia. Lo de que no tiene licencia es verdad, pero el Dr. Vargas Vidot -me voy a referir a él como doctor porque le fue conferido un Doctorado Honoris Causa- se considera a sí mismo como "salubrista". Como todos sabemos, Iniciativa Comunitaria ofrece servicios de salud a deambulantes y usuarios de drogas. Lo hace vestido con "scrub" (ropa de sala de emergencias. Al parecer la "Dra." Rodríguez se sintió ofendida por esto). Y, para añadir, la afectada está molesta porque Vargas Vidot permite que le llamen "Dr."...
Este caballero ha renunciado a una vida de riquezas materiales por entregarse a su prójimo. Su existencia ha cobrado sentido en tender su mano al más necesitado, al marginado por nuestra sociedad. No se detiene por lo peligroso del lugar, sino que acude diligente al encuentro con el dolor ajeno. Se ha convertido, junto a sus voluntarios, en ángeles paseándose entre las tinieblas que hemos creado con tanta iluminación artificial...
No creo que el problema sea la "falsa representación". Es que la luz que emana su testimonio pone al descubierto nuestra indiferencia hacia nuestros hermanos. Quedamos en evidencia, "retrata'os"... Nos obliga a replantear nuestra relación con nuestros semejantes. No nos permite poner rejas entre nosotros y la realidad de la calle y pretender que nada pasa. Eso mismo hacemos cuando criticamos y atacamos a personas que, claramente, nos exceden en clase y valores. Somos tan mediocres que queremos proyectarnos en los demás, sobre todo si los demás nos recuerdan nuestras carencias...
Mire, doctora Rodríguez (si en verdad existe): deje de proyectarse. Siga en su burbuja de cristal, que nadie la extraña. Usted no tiene "ni un minuto de break" comparada con Vargas Vidot... ¡Charlatana!
Y a usted, Vargas Vidot: le agradezco en nombre de sus hermanos puertorriqueños el mostrarnos el rostro de Jesús a través del suyo y del de los más necesitados. Usted es una estrella. Nos falta para llegar a su nivel... Mucho.
Recuerden: en este cuadrilátero llamado vida, el momento de brillar llega poco antes de la campana final. Cuando nadie ve, cuando nadie cree, hay que reavivar la esperanza.
"Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron". (Mt 25,40)


