Puerto Rico no es un sitio seguro para criar un niño...
Esa -junto con alegatos de maltrato- fue la razón esbozada por el sirio Rasim Hallum en un tribunal del estado de California (USA) para obtener la custodia de su hijo Kamal frente a su ex-esposa Maha Abdel Rahim, profesora universitaria de origen árabe radicada en Puerto Rico.
Desde hace 6 días, Maha está recluida en la cárcel luego que un tribunal de California expidiera una orden de arresto en su contra por no entregar al niño a su padre en el tiempo acordado. La mujer alega que el niño le expresó que su padre lo maltrataba.
Expuesto el trasfondo de la situación, quisiera decir lo siguiente: volviendo a la aseveración del principio: excusa barata.
La criminalidad en Puerto Rico es un problema grave. Las calles se han convertido en campos de batalla. Todos somos tarjeta. Nadie está exento... ¿Y en qué mundo vive el papá de Kamal? ¿En su país no hay violencia? Me pregunto porque por alguna razón se mudó a este hemisferio. ¿No lee noticias, no ve noticieros, Sr. Hallum? Estados Unidos no está libre de estallidos de violencia extrema (tiroteo en la escuela elemental Sandy Hook, en Newtown, Conneticut; tiroteo en sala de cine en Aurora, Colorado; ambos el año pasado). California no es el paraíso del Edén tampoco. El mundo se ha vuelto violento, en todos lados.
Por otro lado, está Maha, la madre. Encerrada mientras el Departamento de la Familia se canta de manos atadas cuando esta mujer alega que a su hijo lo maltratan en casa de su papá. En mi opinión, mientras ese niño esté en Puerto Rico, el Departamento de la Familia tiene que procurar su bienestar así como el bienestar de todo menor. ¿Y el Gobierno? Bien, gracias. O por lo menos eso es lo que aparenta, en un caso tan notorio. En estos casos tú demuestras tener tu oído en tierra y saber lo que necesita tu gente y sacas la cara por ellos. Han dejado mucho que desear.
Si, porque hasta ahora no he escuchado ni leído a NADIE (sinceramente digo a nadie) preocupándose por el BIENESTAR DEL NIÑO KAMAL. Hemos hablado mucho de lo cruel que ha sido Hallum al quitarle ese hijo a su madre y llevárselo tan lejos. Nos hemos indignado por el injusto encarcelamiento de Maha y cómo este sistema ha arrastrado los pies manejando este caso. Todo eso es muy válido y no podemos hacernos de la vista larga. Pero, ¿y el niño? ¿Han intervenido con él? ¿Lo han entrevistado para validar el alegado maltrato, para saber cómo se siente? ¿Saben su sentir sobre ver cómo sus padres pelean por su custodia? ¿Ha tenido alguna red de apoyo durante este tiempo de conflicto? Dudo mucho que para alguna de estas preguntas haya un SI.
Yo entiendo que Maha violó los términos de la custodia. Entiendo que el Sr. Hallum es el padre custodio y está en su derecho de ir a corte. Pudiese entender que, en consideración a la jurisdicción de otro tribunal, no haya fianza. Lo que yo jamás entenderé es como nosotros, los que nos llamamos adultos (y me incluyo) casi nunca tomamos decisiones, o llevamos a cabo acciones en materia de relaciones conyugales o relaciones paterno y materno- filiales, pensando en las personas más afectadas y vulnerables: nuestros hijos. No lo entiendo. Los tratamos como bolas de ping-pong, de lado a lado.
Pero nada, sigamos preocupados por la trapo 'e bola, el Pollito Pío, si Calle 13 estaba en la toma de posesión, si Ricky Rosselló sufre de falta de atención, si Pedro Julio se besó o no con el novio, si Joe Joe le tocó las nalgas a Maripily, si Bodine se llevó al viejo, y todas esas estupideces. Mientras nuestros hijos sigan pagando por nuestros errores, lo de #TodosSomosFulano o el #BoicotALaComay nos lo vamos a tener que poner de enema. Bola de hipócritas.
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martes, 15 de enero de 2013
Nuestros hijos, las bolas de ping-pong...
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miércoles, 26 de octubre de 2011
¿Qué culpa tiene Dios?
¿Pero Dios no es tan bueno y poderoso? ¿Pero Dios no nos ama tanto? ¿Por qué permite las guerras? ¿Por qué la gente muere de hambre? Él no hace nada cuando nos matamos unos a otros... ¿Y por qué se ha olvidado de mí, de mis oraciones?
¡Wow, qué descarga para Dios! No se confundan: no es mi actual sentir. Pero no significa que nunca lo haya dicho o pensado. Y no sólo yo, sino muchas personas tienen o han tenido este tipo de pensar. Y, sinceramente, en una gran parte de los casos no los culpo. Como leí ayer, si la vida es difícil, más difícil es vivirla. Pero, en mi humilde opinión, culpar a Dios por todo lo malo que pasa es bien acomodaticio. ¿Para eso si nos acordamos de Dios? ¿Para reclamarle, para atacarle, para fustigarle por nuestra mala "fortuna"? ¡Qué mamey! Dios, el más feo...
Vamos a ser claros: desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, le damos de codo a Dios. Tomamos decisiones y no contamos con Él. Lo sacamos de nuestra casa, de nuestro matrimonio, de nuestra crianza, de nuestros sueños y proyectos... en fin, de nuestra vida entera. Y todavía tenemos la fuerza de cara de reclamarle por todas las cosas malas que pasan en el mundo, como si se alegrara que pasaran.
Total, quienes han hecho al dinero el centro de todo -como el lema de Plaza Las Américas... ¿Coincidencia?- somos nosotros, los seres humanos. Las guerras, el hambre, las matanzas, los problemas sociales de la A a la Z son producto del maldito dinero y la dichosa codicia nuestra. Además, los que vivimos en este mundo, vamos a las escuelas y trabajamos en este planeta, quienes escogemos a nuestros gobernantes, somos nosotros. La culpa no es de Dios. Nosotros hemos dañado todo lo que Él creó. Y no somos quienes para arreglarlo. No aceptamos nuestra responsabilidad en el deterioro de nuestro mundo. Ni nuestro deber con el prójimo. ¿Que Dios permite que la gente se muera de hambre? Alimentemos nosotros al que no tiene. ¿Que hay muchas guerras? Seamos más cuidadosos con aquellos a quienes le damos el voto. ¿Nos estamos matando? Pongamos manos a la obra en cuanto a la crianza y enseñanza de valores a los más jóvenes, inculcándoles el valor de la vida. ¿Muchos suicidios? Sirvamos de redes de apoyo, con una palabra y gesto de amor y esperanza. ¿No nos conceden lo que pedimos en oración, o parece que se olvidaron de nosotros? Vamos a darle a Dios el lugar que merece en nuestras vidas. Pongamos en Sus manos nuestra vida. Él siempre llega a tiempo, y nos da lo que realmente necesitamos. Lo digo por fe y experiencia. Hasta el día de hoy, no me ha dejado en ridículo.
Como dije al principio, es mi opinión. Si quieres seguir viviendo tu vida en una queja constante, adelante. Recuerden, esto es como un luchador que se le da un libreto con las movidas que hará en el combate. Al momento de sonar la campana en este cuadrilátero llamado vida, le toca al luchador decidir lo que va a ejecutar. Si no sigue el libreto, lo que pase es su culpa...
¡Wow, qué descarga para Dios! No se confundan: no es mi actual sentir. Pero no significa que nunca lo haya dicho o pensado. Y no sólo yo, sino muchas personas tienen o han tenido este tipo de pensar. Y, sinceramente, en una gran parte de los casos no los culpo. Como leí ayer, si la vida es difícil, más difícil es vivirla. Pero, en mi humilde opinión, culpar a Dios por todo lo malo que pasa es bien acomodaticio. ¿Para eso si nos acordamos de Dios? ¿Para reclamarle, para atacarle, para fustigarle por nuestra mala "fortuna"? ¡Qué mamey! Dios, el más feo...
Vamos a ser claros: desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, le damos de codo a Dios. Tomamos decisiones y no contamos con Él. Lo sacamos de nuestra casa, de nuestro matrimonio, de nuestra crianza, de nuestros sueños y proyectos... en fin, de nuestra vida entera. Y todavía tenemos la fuerza de cara de reclamarle por todas las cosas malas que pasan en el mundo, como si se alegrara que pasaran.
Total, quienes han hecho al dinero el centro de todo -como el lema de Plaza Las Américas... ¿Coincidencia?- somos nosotros, los seres humanos. Las guerras, el hambre, las matanzas, los problemas sociales de la A a la Z son producto del maldito dinero y la dichosa codicia nuestra. Además, los que vivimos en este mundo, vamos a las escuelas y trabajamos en este planeta, quienes escogemos a nuestros gobernantes, somos nosotros. La culpa no es de Dios. Nosotros hemos dañado todo lo que Él creó. Y no somos quienes para arreglarlo. No aceptamos nuestra responsabilidad en el deterioro de nuestro mundo. Ni nuestro deber con el prójimo. ¿Que Dios permite que la gente se muera de hambre? Alimentemos nosotros al que no tiene. ¿Que hay muchas guerras? Seamos más cuidadosos con aquellos a quienes le damos el voto. ¿Nos estamos matando? Pongamos manos a la obra en cuanto a la crianza y enseñanza de valores a los más jóvenes, inculcándoles el valor de la vida. ¿Muchos suicidios? Sirvamos de redes de apoyo, con una palabra y gesto de amor y esperanza. ¿No nos conceden lo que pedimos en oración, o parece que se olvidaron de nosotros? Vamos a darle a Dios el lugar que merece en nuestras vidas. Pongamos en Sus manos nuestra vida. Él siempre llega a tiempo, y nos da lo que realmente necesitamos. Lo digo por fe y experiencia. Hasta el día de hoy, no me ha dejado en ridículo.
Como dije al principio, es mi opinión. Si quieres seguir viviendo tu vida en una queja constante, adelante. Recuerden, esto es como un luchador que se le da un libreto con las movidas que hará en el combate. Al momento de sonar la campana en este cuadrilátero llamado vida, le toca al luchador decidir lo que va a ejecutar. Si no sigue el libreto, lo que pase es su culpa...
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