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lunes, 17 de agosto de 2015

De cisternas y limonadas...

¡La sequía no nos quiere dejar! Ayer ha llovido con velocidad, y comoquiera. La gente está en pánico, comprando cisternas como cuando compraban chicles Pal en la escuela: a 3 por chavo. Es que los veo: trepa'os en el techo, recostados del alero con los brazos extendidos esperando que el pana desde abajo le suba la cisterna un poco para él agarrarla. Como si estuviesen pasándose un bowl de carne frita, ¡hello! Parece que quieren dejar las pelotas pegás al techo...

Y hablando de sequías, le están haciendo la competencia a las limonadas "orgánicas-artesanales-gluten free" que venden en cada esquina de Puerto Rico. Uno se siente que está capeando en el punto cuando compra limonada o una cisterna. Y hay que comprarlas con todos los muñequitos: que si filtro, que si presurizador, que si power locks, power windows, power rangers, etc. Y así mismo te van a cobrar, porque en tiempos de crisis, está el raquetero y el chanchullero inflando los precios, a costillas del pueblo. Así que, ¡bienvenido a Pendejilandia! Población: Tú.

Lo que no te explican estos "expertos" vendedores es cómo demonios vamos a llenar las benditas cisternas cuando lo que quede en Carraízo y La Plata sea el babote nada más. Y digo "vamos" para que no se sientan tan solos en su estupidez. Porque vamos pa'lante como buey cerrero, sin pensar que no vamos a joder bien jodiítos. Llega el agua y llenamos hasta el dron de reciclaje. Y hacemos todo lo posible por vaciarlos todos, para volverlos a llenar. Tú, amigo o amiga, si lo que mides es 5 pies en tacos, no necesitas 3 galones de agua para bañarte. Uno y me estoy arriesgando... Ahh, y esos servicios de llenado de cisternas... Eso no es el oasis al lado de Plaza Carolina, eso no vale 2 pesos. ¿Para cuántas veces tiene$$$$$ para llenar la humilde cisternita de 800 galones que compraste? Y no, no hay Groupon para eso.

Por esta y otras razones, la Crisis vuelve con su siempre muy esperado Top 5 de las cosas que puedes hacer con la cisterna cuando se acabe el agua para llenarla. Porque esa inversión hay que sacarle el jugo, antes que te acuerdes de la progenitora del vendedor, y de paso, de todos los gobernadores de este país. Vamos de la 5 hasta la 1, para crear esta falsa impresión de expectativa parecida a Silverio Pérez en Anda pa'l Cará...

5- Como base para el canasto de baloncesto de la calle de tu casa.

Viendo las actuaciones de nuestros equipos nacionales, necesitamos buscar nuevos talentos pero ayer. Rellenas la cisterna de arena con agua y list... Ay, verdad, no hay agua. Pero está la próxima:

4- Como jacuzzi.

¿No, verdad? Eso pensé. Sin agua como que no... 

3- Como olla de presión en restaurante chino.

Ahh, pero hay 2 problemas: ¿con qué agua la llenamos para hervir la tonga de arroz que ellos hacen? Y el otro: el arroz es frito, no hervido. De 3-0, me acuerda a cuando jugaba béisbol...

2- Como tiesto para "sembrar" nubes. 

¿Se acuerdan cuando en la escuela sembrábamos habichuelas y salía la matita bien patética? Así de patética es esta idea. Bueno, queda una idea, veremos cómo nos va...

1- Para hacer la "limonada gigante" en las Fiestas Patronales de Carolina. 

Si, ya pasaron, lo sé, son en mayo.  Pero con el superávit de ellas que habrá el año que viene, habrán tantas como vacas en Hatillo. Y vamos a necesitar muchas, porque de una cisterna de 800 galones, salen como 3 limonadas más o menos... 

Ven, esa si funcionó, solo hay que analizar los pros y los contras. Qué triste es que, por no hacerlo, estemos en la situación en la que estamos. Todos hemos sido culpables: los que votamos por los candidatos que nos han fallado, los funcionarios que solo han estado pendientes a su propio beneficio en detrimento al bien común, los que pensando que lo que hacemos no afecta en nada la situación, no cuidamos nuestro más importante recurso: el agua. El esfuerzo de cada uno se une al del otro para beneficiar a todos. La solución es dura y sacrificada, pero en este cuadrilátero llamado vida, no se trata de superhéroes. La victoria debe ser por todos y para todos. 


lunes, 21 de octubre de 2013

Respeto y justicia

Estoy seguro que nos ha pasado a todos: ir a una oficina del Gobierno a buscar servicios y no nos tratan con cariño, con empatía, con consideración... Observen que no he utilizado la palabra "respeto". Y por ahí va la cosa hoy.

Le voy a decir algo, por el bien de su salud mental: si usted busca todas esas cosas en una oficina de gobierno, lamento la decepción que se va a llevar. Esas cosas búsquelas en su casa, no afuera. Las oficinas de gobierno se hicieron para dar servicios, no para darle cariño a nadie. Y eso lo sé porque yo soy ciudadano también. Y no siento que me apuñalaron con una estaca porque no me contestaron los buenos días. 

Así como hay afuera, en las oficinas hay diversidad de personalidades. No todos lo tratarán igual. El verdadero éxito de un equipo es que todos aporten por el bien común. Si la oficina funciona, ¿hace falta algo más?

No vaya a las oficinas de gobierno a quejarse de todo el Gobierno. Le ocurrirá una de dos cosas: lo van a ignorar como bolsa de... o le pondrán a un supervisor que probablemente le diga lo mismo que el que lo atendió antes. No es que no se queje: sólo canalícelo correctamente. Y todavía no he hablado de respeto...

Porque el respeto lo merecemos todos, pero no lo confundamos con cariño, con pasarle la mano... Yo lo respeto a usted cuando lo ayudo a conseguir lo que necesita, pero bajo las reglas de la agencia, no las suyas. Yo lo respeto cuando no le hago perder su tiempo. Trate de no hacerme perder el mío y siga instrucciones. Yo lo respeto cuando le pregunto, le requiero más papeles, cuando le digo lo que le falta... No es por fastidiarlo. Es porque el respeto hacia el otro viene de ser justo. De tratar a todos por igual. De dar lo máximo por usted. Porque la vida no es justa: eso nos toca a nosotros. 

Es duro, es difícil. Pero hay que seguir.

martes, 9 de agosto de 2011

A otro nivel...

Este blog lo enseño con orgullo, no porque sea sobresaliente, sino porque es una experiencia que desarrolla disciplina y retrospección. Se lo enseñaba a un compañera de trabajo y me preguntó: ¿Por qué le pusiste "The Mid-Card Crisis"? Le expliqué que tomé la expresión "the mid-life crisis" ("crisis de la mitad de vida") y jugué con las palabras, mezclándola con un término usado en la industria de la lucha libre profesional.

El "mid-card" es la parte de la cartelera donde están los luchadores ni mediocres ni estelares. En un tiempo suben a los eventos estelares, o bajan a las luchas de relleno... Del mid-card se sale de dos formas: con mucho trabajo o con mucha "pala", "padrinos", como quieran llamarlo.

¿No se les parece a nuestro diario vivir? Todos queremos sobresalir, ser los mejores en lo que hacemos. Muchos se fajan trabajando, estudiando su campo, ganando experiencia. Otros... bueno, se agarran del primer "break" que aparece... Y este blog está dedicado a eso: a acompañar a los que se esfuerzan por mostrar la mejor cara del ser humano al mundo, desde su propia realidad. A aquellos que luchan por lo que creen. Sin dar ni pedir tregua. A los que no se conforman... Y se los digo porque, por experiencia, sé que si quieres algo que realmente valga la pena tienes que conseguirlo tú mismo. Lo regalado no luce... ¡La vida te llama a estar a otro nivel!

Lo comparto como una opinión. No pretendo que todos estén de acuerdo. Pero si persigo el despertar un poco de esperanza en quien lo lea y que se convierta en la mecha que encienda un nuevo modo de pensar, de hacer. Es muy personal, y así como lo comparto, espero que ustedes, mis amigos, compartan sus opiniones. Así esta experiencia será duradera y satisfactoria.

Estar a mitad de cartelera no es malo en lo absoluto: luchas más y adquieres más experiencia y astucia. Porque, la vida entre las cuerdas de este cuadrilátero llamado vida no es fácil. Pero hay que estar listo cuando llamen tu nombre y suene la campana...

viernes, 29 de julio de 2011

Rendirse no es una opción... ¡Jamás!

"Resilencia: capacidad de, no sólo enfrentar la adversidad y superarla, sino de salir fortalecido/a de ella... #NoHayOpción"

Así decía uno de mis tweets/status en Twitter y Facebook hace dos noches... La escuché en un anuncio de televisión y tuve que compartirla, porque me pareció una definición exacta y sencilla de una gran virtud en cualquier ser humano. Y le llamo gran virtud porque tiene 2 grandes condiciones: no sólo entras en batalla con algún reto, obstáculo y/o adversidad, sino que te preparas y fortaleces para lo siguiente.

Sería muy fácil tomar el camino de la conformidad, de la resignación... De que "no puedo", "es imposible". Probablemente, te ahorrarías la humillación de una derrota segura. Dejar el deporte que disfrutas tanto jugar porque eres un "come banco" (los reconozco, soy uno de ellos)... Aplicarte en otras clases en la escuela y descuidar esa que te da problemas porque "nunca di pie con bolas en ella, déjame pasarla raspando"... Renunciar a un puesto más alto en tu lugar de trabajo porque crees que "nadie toma en cuenta tu trabajo" y que "sólo el que tiene palas, progresa"... Y como último ejemplo, dejar de luchar con la enfermedad porque "de algo me tengo que morir" o "a nadie le haré falta"...

Esto es fácil, señoras y señores: hay que saber escoger las batallas que debemos pelear... Y esas son: ¡todas! Practicar y practicar hasta dominar las más básicas destrezas de ese deporte. Estudiar y estudiar, con conciencia y el compromiso de demostrar conocimiento cuando sea necesario. Aprender y aprender nuestras tareas y las de otros puestos en nuestra área de trabajo para tener mayores oportunidades de crecimiento. Y luchar y luchar contra lo que aflije nuestro cuerpo, siguiendo nuestro tratamiento al pie de la letra, sin darle espacio a la enfermedad...

¿Que las ganas de luchar se acaban? Si, hay días que simplemente no están... Pero el camino es continuo, hay que seguir caminándolo, aunque sea más lentamente... Se dice que de los cobardes nunca se ha escrito nada. Y yo no seré quién cambie eso, ¿ok? Escribo esto porque este mundo ha perdido la esperanza. Y la resilencia va de la mano de la esperanza. ¿Cómo yo seguiré luchando si no espero por algo mejor? Crío a mis hijos con valores para que ellos sean personas de provecho; trabajo duro para tener mis cosas; cumplo como ciudadano con todas mis responsabilidades... Porque espero que ese esfuerzo me dé la oportunidad de una vida mejor. No color de rosa: mejor. Y por no ser color de rosa, el momento nos pide la voluntad de dejarnos moldear por los retos diarios y transformarnos en testimonio de éxito, de vivir como campeón. Porque, en este cuadrilátero llamado vida, hay que conducirse como campeón... aún luchando a mitad de cartelera.