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martes, 16 de julio de 2019

Me alegro

Yo no soy un escritor prolífico. No tengo ese talento, y lo admito. Necesito tener algo sobre lo cual escribir, y que eso sea importante para mí. Cuando se trata de Puerto Rico, es más que suficiente para motivarme a escribir, porque hay pocas cosas más valiosas para mí que esta tierra. Y mi tierra, en estos momentos, grita por un cambio. Un cambio que es “para ayer.” Y todo cambio comienza con una crisis. 

De las primeras cosas que aprendí en la universidad es que el cambio es vital para toda sociedad. La mantiene dinámica, funcional, la hace evolucionar. También aprendí que el cambio, el verdadero cambio, es difícil, doloroso, antipático. Y nuestra naturaleza lo resiente. Buscamos la comodidad y el comfort del “status quo” como puerto seguro. Hasta que se presenta una crisis, un momento en que nuestra estabilidad y seguridad se ve amenazada. Y llega el momento de tomar decisiones, de tomar acción. Y la oportunidad de cambiar. Y eso es la crisis, una oportunidad. La oportunidad de hacer algo diferente, para alcanzar algo diferente a su vez. Y crecer. Progresar. 

En estos días, Puerto Rico ha vivido momentos históricos de profunda crisis gubernamental. Funcionarios públicos arrestados por corrupción. Un “chat” de la aplicación móvil Telegram, donde participaban el gobernador Rosselló y sus más cercanos colaboradores, que ha expuesto las verdaderas caras de estas personas y cómo desprecian a este pueblo con sus gestiones públicas y sus expresiones. Todo esto ha detonado un movimiento civil que ha exigido, mediante la palabra y el activismo, la renuncia del Primer Mandatario. Sin contar, la indignación por las burlas infantiles de este grupo en contra de correligionarios y rivales por igual. Todo el mundo fuera de su círculo era “fair game.” La confianza en el gobernador ha sido -en mi opinión- irremediablemente lacerada. Y por eso, es también mi opinión que Rosselló debe dejar el cargo por el bien de todos.

No nos llamemos a engaño, estas situaciones no son exclusivas del gobernante Partido Nuevo Progresista, sino que el principal opositor Partido Popular Democrático opera de manera similar (aunque digan lo contrario) para asegurar su pedazo del pastel colonial que representa Puerto Rico. En Puerta de Tierra no hay un convento de hermanitos de la caridad. El PNP y el PPD se han encargado de administrar la colonia bajo el pretexto ideológico de la búsqueda de la estadidad y la defensa y desarrollo del Estado Libre Asociado, respectivamente. Llevan más de 70 años gobernando y ninguna de las 2 cosas se ha dado (porque el ELA no hay quien lo defienda ni lo reviva). La cosa es que esta vez le toca el turno al PNP, como hace un tiempo le tocó al PPD con el exgobernador Acevedo Vilá, acusado federalmente. 

Hay personas que han subestimado esta situación, aduciendo que “todos hacemos lo mismo”, “todos tenemos un chat donde decimos las mismas cosas”, “los traperos hablan peor y los apoyan”, etc. Tienen algo de razón, yo soy una persona que gusta de la tecnología y de probar las más nuevas aplicaciones. Y éstas me han ayudado en mi vida privada y laboral. Tampoco puedo negar que vacilo por esos chats y comparto cosas chistosas en ellos. Pero eso soy yo, que no soy gobernador ni nadie famoso e influyente. Yo no manejo ni diseño política pública. Como agente de rentas internas, solo hago cumplir las leyes fiscales de Puerto Rico. Y soy uno más. Pero el gobernador Rosselló y el grupo de fraternos que lo acompañaban en ese chat manejaban (y aún manejan) una serie de poderes que los ponen en una posición ventajosa sobre el ciudadano de a pie, aquel que hizo fila en la gasolinera y en el supermercado luego del huracán María. Aquellos que vivieron sin luz ni agua por meses largos, que vieron cómo las ayudas jamás llegaban, mientras estos infelices jugaban a la política a cuestas de pueblo. 

Ahora nos encontramos con una ciudad capital de San Juan convertida en un campo de guerra. Daños materiales, heridos, arrestados. Todo muy lamentable... hasta cierto punto. Y es aquí donde voy a exponer mi punto y el por qué llamé este escrito como lo hice. Cuando el pueblo enfrenta al gobierno, es motivado por una situación que es ya insostenible. Está bueno ya de que cuanta persona adquiera poder en este país lo utilice para su lucro y para aplastar al más débil. Todos los días, este gobierno, y el anterior, y el que estaba antes que éste, y los gobiernos de estos últimos 70 años nos dan una bofetada a nuestro orgullo, faltándole el respeto a quienes depositaron su confianza en ellos mediante las urnas. Este pueblo se cansó, y está respondiendo. Con sus palabras y con sus actos (varias veces violentos), en el patio de la casa del gobernador. ¿Y saben qué? Me alegro.

Los grandes cambios, las grandes revoluciones, no se dan en el “País de las maravillas.” Se han dado peleando, resistiendo, derramando sangre. Porque cuando hay guerra -militar o civil-, va a morir gente, van a haber daños y pérdidas, y eso nadie lo puede evitar y todos lo tenemos que entender. ¿Se rompieron algunos cristales y se escribieron algunas paredes? So what!? ¿Una que otra persona cogió un macanazo perdido por defender su punto de vista, el cual lo hace voluntariamente y en plenitud de conciencia? So what!?!? ¿A alguno que otro policía se le ensució su uniforme enfrentando a la multitud, o fue golpeado, o sintió profunda tristeza por la situación? So what!?!?!?!? Son cosas que TIENEN que pasar para que este país salga hacia adelante, para que el gobierno se limpie, para que nos respeten como pueblo, para que la crisis que estamos viviendo valga la pena. 

Usted no tiene que estar de acuerdo conmigo. Lea el entrelíneas antes de descartar mi punto. No estoy deseando el mal para nadie. Soy una persona que cree en el diálogo y la cooperación. Pero esta oportunidad de cambiar las cosas no la podemos dejar pasar. Esta oportunidad de limpiar el país de estas lacras y parásitos políticos es demasiado valiosa. Tienen que caer, tienen que pagar, tienen que responder. No condono los actos violentos pero, ¿realmente es lo peor que puede pasar? ¿Peor que el saqueo institucional que ha infectado al gobierno por años? Las paredes se pueden pintar, las vitrinas y ventanas se pueden reemplazar, no seamos ridículos, que don Ricardo Alegría se mató restaurando San Juan y hasta máquina de presión usaron contra las paredes del Morro. Por eso y más, me alegro que esto esté pasando, aunque suene fuerte. 

Me alegro porque Puerto Rico despertó. Me alegro porque los cogimos en la pifia y se cayeron las máscaras. Me alegro porque este pueblo está peleando. Me alegro, porque hay esperanza. Y de eso se trata: de la esperanza de un Puerto Rico mejor. Me alegro, me alegro... 

(Foto: Agencia EFE)






miércoles, 31 de diciembre de 2014

El roto en el techo


Vean esta foto. Ese es el techo de cinc del cuarto de la lavadora en casa. Notarán la pelota de roto que tiene. Se preguntarán: ¿qué compañía le habrá hecho ese "sun roof" al techo? ¿Cuanto le habrán cobrado?  ¿Y por qué no lo han terminado? Si usted se ha hecho alguna de esas preguntas, no sea payaso... Eso fue el proverbial y tradicional "cuarto de dinamita", que algún gracioso tiró ahí porque no tenía algo mejor que hacer y tenía ganas de JODER LA PITA. Si, hermano, si usted hizo esto es tremendo ca... Si, ¡que contento me pone esta foto! (y por "contento", quiero decir encoj...).

Dicho esto, les confieso que el mal rato del ruido que hizo eso al explotar es suficiente para querer guindar a la joya que lo hizo. Porque eso pudo haber estallado habiendo gente ahí y salir heridos. Ya el espacio del otro no es sagrado, ya no se respeta, y tiramos los petardos y si estás en medio, "such is life". Así estamos viviendo. Ya no podemos convivir. Ya no cabemos todos a la vez en esta isla. No hay tolerancia. Tolerancia, ese control propio ante las diferencias. La aceptación de la individualidad de cada uno. Sin importar si estamos de acuerdo o no. Y en momentos como estos es que la tolerancia es lo único que queda. No hay de otra. Porque este año no hemos mostrado ninguna, con solo ver el periódico nos daremos cuenta. Masacres  por doquier, familias enteras destruidas, peleas terminadas en desgracias... Y en este caso, no nos importa los daños que podamos causarle al prójimo con nuestros actos. Hacemos fiesta con lo que no nos cuesta y que el otro arree. Y que se atreva a decirme algo.. Y no me malinterpreten, no es que la gente no enfrenten las consecuencias de sus actos. Ojalá supera quien lo hizo, y que pague por ello. Pero hacerlo pagar no es lo que me toca, eso se lo dejo en las manos a Dios. A mi me toca actuar de manera diferente. En mi casa, en la calle, en mi trabajo, ejercer la tolerancia como quisiera que la mostrarán conmigo. ¿Qué no es fácil? Claro que no, Porque mira que hay gente difícil, yo mismo soy una de ellas. Y pues, la gente es como es, y el día que no aguante a alguien, es mejor comportarse como adulto y dejarlo que muera loco o loca. Todos tendrán su justo pago de acuerdo a como vivieron su vida. No puedo contribuir negativamente a una sociedad que ya es demasiado violenta. Yo puedo defender mis derechos y mis cosas en contra quien quiera hacerme daño. Pero reaccionar con agresión y violencia por cualquier cosa, eso sí que no se puede.

Este ha sido un año bien difícil para todos, de una u otra manera. Hemos perdido muchas cosas, muchas personas. Hay desesperanza en las calles. Cada vez se hace más duro el levantarse de la cama a dar lo mejor de uno. Y con todo y eso, ¿encima vamos a pasarnos la vida peleando, matándonos unos a los otros? ¿Haciendo el mal? En esta pequeña isla vivimos todavía mucha gente. Y nos guste o no, todos estamos montados en el mismo barco. Y tenemos que aprender a convivir y a tolerarnos. Porque nos estamos hundiendo.

A quien hizo eso, espero que lo hayas disfrutado, y deseo de todo corazón que no te pase a ti. Porque si eres capaz de causar daño por juego, no mereces ni mi enojo ni mi atención. Dios te bendiga y para ti y todo el que lea estas palabras, feliz año nuevo. Que suene la campaña... 

martes, 15 de enero de 2013

Nuestros hijos, las bolas de ping-pong...

Puerto Rico no es un sitio seguro para criar un niño...

Esa -junto con alegatos de maltrato- fue la razón esbozada por el sirio Rasim Hallum en un tribunal del estado de California (USA) para obtener la custodia de su hijo Kamal frente a su ex-esposa Maha Abdel Rahim, profesora universitaria de origen árabe radicada en Puerto Rico.

Desde hace 6 días, Maha está recluida en la cárcel luego que un tribunal de California expidiera una orden de arresto en su contra por no entregar al niño a su padre en el tiempo acordado. La mujer alega que el niño le expresó que su padre lo maltrataba.

Expuesto el trasfondo de la situación, quisiera decir lo siguiente: volviendo a la aseveración del principio: excusa barata.

La criminalidad en Puerto Rico es un problema grave. Las calles se han convertido en campos de batalla. Todos somos tarjeta. Nadie está exento... ¿Y en qué mundo vive el papá de Kamal? ¿En su país no hay violencia? Me pregunto porque por alguna razón se mudó a este hemisferio. ¿No lee noticias, no ve noticieros, Sr. Hallum? Estados Unidos no está libre de estallidos de violencia extrema (tiroteo en la escuela elemental Sandy Hook, en Newtown, Conneticut; tiroteo en sala de cine en Aurora, Colorado; ambos el año pasado). California no es el paraíso del Edén tampoco. El mundo se ha vuelto violento, en todos lados.

Por otro lado, está Maha, la madre. Encerrada mientras el Departamento de la Familia se canta de manos atadas cuando esta mujer alega que a su hijo lo maltratan en casa de su papá. En mi opinión, mientras ese niño esté en Puerto Rico, el Departamento de la Familia tiene que procurar su bienestar así como el bienestar de todo menor. ¿Y el Gobierno? Bien, gracias. O por lo menos eso es lo que aparenta, en un caso tan notorio. En estos casos tú demuestras tener tu oído en tierra y saber lo que necesita tu gente y sacas la cara por ellos. Han dejado mucho que desear.

Si, porque hasta ahora no he escuchado ni leído a NADIE (sinceramente digo a nadie) preocupándose por el BIENESTAR DEL NIÑO KAMAL. Hemos hablado mucho de lo cruel que ha sido Hallum al quitarle ese hijo a su madre y llevárselo tan lejos. Nos hemos indignado por el injusto encarcelamiento de Maha y cómo este sistema ha arrastrado los pies manejando este caso. Todo eso es muy válido y no podemos hacernos de la vista larga. Pero, ¿y el niño? ¿Han intervenido con él? ¿Lo han entrevistado para validar el alegado maltrato, para saber cómo se siente? ¿Saben su sentir sobre ver cómo sus padres pelean por su custodia? ¿Ha tenido alguna red de apoyo durante este tiempo de conflicto? Dudo mucho que para alguna de estas preguntas haya un SI.

Yo entiendo que Maha violó los términos de la custodia. Entiendo que el Sr. Hallum es el padre custodio y está en su derecho de ir a corte. Pudiese entender que, en consideración a la jurisdicción de otro tribunal, no haya fianza. Lo que yo jamás entenderé es como nosotros, los que nos llamamos adultos (y me incluyo) casi nunca tomamos decisiones, o llevamos a cabo acciones en materia de relaciones conyugales o relaciones paterno y materno- filiales, pensando en las personas más afectadas y vulnerables: nuestros hijos. No lo entiendo. Los tratamos como bolas de ping-pong, de lado a lado.

Pero nada, sigamos preocupados por la trapo 'e bola, el Pollito Pío, si Calle 13 estaba en la toma de posesión, si Ricky Rosselló sufre de falta de atención, si Pedro Julio se besó o no con el novio, si Joe Joe le tocó las nalgas a Maripily, si Bodine se llevó al viejo, y todas esas estupideces. Mientras nuestros hijos sigan pagando por nuestros errores, lo de #TodosSomosFulano o el #BoicotALaComay nos lo vamos a tener que poner de enema. Bola de hipócritas.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Sin crisis no hay Navidad...

Yo me imagino cómo fueron esos días. José con su María, embarazada a punto de parir, de camino a Belén. Y digo "me imagino" porque llevarla sobre un burro -no importa qué linda sea la canción- debió hacer el camino mucho más largo. Sumémosle los dolores característicos de las últimas etapas del embarazo y no estaba fácil.

Y para completar, tras de que tenías que zumbarte al cuerpo ese maratón para un dichoso censo, no consiguieron posada para pasar la noche. Ni siquiera por estar María casi pariéndose. Y pensar que aquí lo cogen de excusa para colarse en las filas de Krispy Kreme o del Viernes Negro...

Estar en los zapatos de José esa noche estaba cañón. No solamente era su amada esposa: ese niño no era cualquiera. Era el Hijo de Dios. Claro, como Dios SIEMPRE provee, alguien les prestó un pesebre para pasar esa noche. No era por supuesto el sitio más limpio, estaba lleno de animales, pero ya había sitio para que Jesús naciera. Y quienes fueron a adorarle fueron testigos de cómo Dios se manifiesta aún en la más crítica de las situaciones.

Este año ha sido eso mismo: una constante crisis, que probablemente dure más de estos 366 días. En el seno familiar, en las escuelas, en el trabajo, en la calle, en todos los ámbitos de la sociedad... La crisis es más que unos bonos degradados: es el no haber aprendido a convivir, el no aceptar nuestra responsabilidad en esta desintegración social que vivimos, el haber olvidado los valores que nos fueron inculcados y no transmitirlos. Si, valores. Nunca dejan de hacer falta.

Este camino "a Belén" ha estado lleno de violencia, de odio, de divisiones, de codicia, de materialismo... Y se ha hecho demasiado largo. Ya es hora de pasar de la crisis a la Navidad. Es hora que Jesús nazca y esté con nosotros. Es hora de permitir que se aloje en nuestros corazones, en nuestros hogares, en nuestro pueblo, y compartir con Él esta aventura llamada vida. Y que la recorramos con Él. Porque eso es la Navidad: una nueva vida, una nueva esperanza. Y aunque sin crisis no hay Navidad, el verdadero camino comienza cuando Jesús nace en nuestro Belén.

Feliz Navidad.

(Imagen: fondospantallagratis.es )

viernes, 21 de diciembre de 2012

Nuestros niños y niñas merecen VIVIR

Hemos levantado el puño de la ira contra los más débiles. Los hemos torturado de las maneras más despiadadas. Los hemos masacrado a fuerza de plomo, los hemos descartado como basura, como objetos...

Ya los niños y niñas no son el futuro. Son las víctimas de un presente sin horizonte. Son el chivo expiatorio para todas nuestras carencias, problemas, vicios... Los hemos traido al mundo como bultos donde descargamos la violencia intrínseca de una sociedad que raya en lo anárquica y suicida. Una sociedad donde los adultos nos olvidamos que, alguna vez, fuimos niños.

Y, si ahora hemos llegado a esta edad, es porque recibimos un mundo donde las condiciones -lejos de ser perfectas- fueron suficientemente buenas para crecer. Ese derecho básico, ¿no lo merecen nuestros pequeños y pequeñas? ¿Donde puedan ir a la escuela, al cine, o acompañarnos a cualquier sitio sin temer por sus vidas? ¿Sin tener que ir armados a clase? ¿Donde no sean un pedazo de carne puesto en el congelador?...

Por años, nos hemos preocupado y hasta preparado para el inminente "fin del mundo." Y, de la mano, le hemos ido terminando el mundo a nuestra niñez. Egoístamente. Sin escrúpulos. Y aún así, ¿qué es lo único que recibimos de ellos? Amor sincero. Besos. Abrazos. Alegría verdadera. Sinceridad. Energía positiva.
Ellos y ellas son nuestro mayor tesoro, la semilla que dará fruto abundante. De ellos aprendemos la mejor forma de vivir: con corazón puro.

Nuestros niños y niñas merecen un mundo que les dé la oportunidad de construir y recorrer su propio camino. Un mundo que les permita crecer sin prisa. Un mundo que no los agreda, sino que los reciba como parte de él y los deje libres para vivir una vida plena. Si, nuestros niños merecen VIVIR. Entendámoslo de una buena vez.




(Imagen: edupni.com)

miércoles, 24 de octubre de 2012

El canto de las balas

No sé cuántos fueron. Muchos. Demasiados. Y se escucharon como si hubiesen ocurrido en el patio de mi casa. Alguien disparó... y yo fui el único que lo oí. Nadie más.

Como si el mensaje oculto de tal suceso fuese exclusivamente para mí. Como un alerta... Un recordatorio de que las balas no deben ser algo cotidiano. Algo normal, esperado. Algo a lo que tengo que acostumbrarme.

¿Quién invitó a la horrible cara, la tenebrosa voz, de la violencia, de la muerte a destiempo, a las noches de mi tierra, regida por el colorido cantar del coquí? ¿Con qué derecho nos creemos propietarios de la paz y la tranquilidad del prójimo? ¿De su vida?

La paz se ha convertido en un privilegio que muy pocos disfrutan. Un privilegio que cada vez nos sale más caro: desde las alarmas, las rejas, las armas, hasta el renunciar a nuestra vida social. Lo escuchamos todos los días, de boca nuestra o de nuestra gente. No se limita a las "altas horas de la noche"... Ni en nuestro "hogar, dulce hogar" estamos a salvo. Ni en la calle, el mall, el cine. Esos espacios se han convertido, lamentablemente, en campos de guerra. En el patio donde el demonio juega a policías y ladrones.

Uno se siente impotente ante este cuadro, este "diagnóstico" informal que uno hace de la situación. Sabiendo muy bien que, por uno mismo, es imposible hacer algo físicamente para detener estos incidentes. No obstante, nuestro campo de acción, la tierra buena en la que debemos sembrar buena semilla, está en nuestras casas. Los más jóvenes deben convertirse en ese huerto que da frutos alimentado por los valores que les inculcamos. Son esos frutos los que sostendrán a esta sociedad falta de esperanza.

Dos personas murieron muy cerca de mí. No sé sus nombres, probablemente no los conocía. Pero temo que era gente joven. Como la que me encuentro a cada momento a mi alrededor. Gente joven que no debería tener nada que ver ni buscar con la violencia ni la muerte.

Esa alarma sigue sonando, al oído, y me despierta a la realidad de una lucha que tenemos que seguir dando los que nos quedamos. Las balas suenan muy cerca, y el coquí se escucha cada vez más lejano...

Que descansen en paz.

martes, 17 de julio de 2012

Mi problema con la ley

Éste no es el país en el que vivíamos antes. Y lo digo sin pretender que las sociedades no cambien. El cambio es natural y esperado. Es la escalada en violencia lo que ha transfigurado a Puerto Rico.

Y cuando hablo de violencia, uno la espera de los criminales, transgresores de la ley, narcotraficantes, entre otros próceres de nuestro país. Pero no, al party se han unido elementos de nuestras agencias de ley y orden. Compañeros que creen que la posesión de una placa y una arma de fuego les da autoridad de jueces, jurado y verdugos sobre otros ciudadanos. Como sucedió este lunes, cuando la policía municipal de Guaynabo le entró a tiros a una señora por no detener su guagua en el estacionamiento del centro comercial Plaza Guaynabo. Lo que al parecer no verificaron antes es quién iba guiando el vehículo, ni por qué no se detuvo. La dama había perdido el control de la guagua e impactó otros vehículos. Y los policías no encontraron mejor forma de detener el vehículo que abrir fuego contra él, violando las más mínimas reglas del sentido común. Y sin pretender querer saber qué pasó allí, me pregunto: ¿la dama los enfrentó con un arma o representaba amenaza de daño físico a los agentes o a otros civiles? ¿No? Bueno, entonces, ¿por qué esa reacción de los uniformados? Que le den gracias a Dios que la señora no murió de la impresión o por las lesiones.

Mi preocupación es que no sólo los maleantes se creen vaqueros, sino algunos funcionarios del orden público. Si el problema es el respeto perdido, no lo podemos confundir con miedo. Si a la gente se le trata a las buenas, aún con firmeza, la gente coopera, te respeta. Si vas con fronte de jodedor, eso mismo te va a pasar: se te va la mano y te jodes. O coges un tiro de gratis o agredes a un inocente. La ley empieza por la casa. Y, en este cuadrilátero llamado vida, te pueden descalificar...

jueves, 12 de julio de 2012

La inconsistencia de la consistencia

"La inconsistencia es lo único en que los hombres son consistentes." Horace Smith

En mis eternos viajes mentales, me preguntaba de qué rayos iba a escribir en el dichoso blog para que la gente no se aburra (como si yo fuera el payaso del circo, que estoy para entretenerlos a ustedes, chorro de joyas). Bueno, en una de esas, me saltó a la mente una palabra que le han dado duro últimamente: consistencia.

Que si al Equipo Nacional le falta consistencia (claro, muy fácil practicando 2 semanas con la mitad del equipo), que si los políticos CONSISTENTEMENTE nos tratan de ver la cara de... oveja a nosotros (lo cual nos merecemos por votar estúpidamente), que si CONSISTENTEMENTE matan a dos o tres a tiros en las carreteras de Puerto Rico (ya ni siquiera es atropellado o accidentado), que si CONSISTENTEMENTE Maripily es la primera plana de los periódicos del país (lo cual CONSISTENTEMENTE me la pela de raíz)... Y yo me pregunto: ¿sabremos en esta isla qué significa la consistencia, ser consistente?

Ya saben el drill: voy a poner la definición del diccionario (como para que parezca que hice tremendo research)... CONSISTENCIA: f. 1. Propiedad de lo que es duradero, estable o sólido:
"la consistencia de sus argumentos no daba lugar a la réplica."
2. Cohesión entre las partículas de una masa:
"tienes que conseguir que la pasta tenga más consistencia." (referencia: www.wordreference.com)

Comencemos con la primera definición. Algo con consistencia es duradero, estable, sólido. Uno querría pensar que, por ejemplo, los valores de nuestra sociedad son consistentes. El problema es que si nosotros, los adultos, no damos el ejemplo a los más jóvenes, ¿cómo esos valores que decimos tanto atesorar van a pasar a las próximas generaciones? Valores como el amor, el respeto, la empatía, la honradez, la disciplina, la responsabilidad, entre otros, están condenados a morir de no ser transmitidos de forma consistente. Creceremos sin valores y sujetos a lo que vivimos ahora: una guerra civil.

¿Y qué de la segunda definición? Tiene mucho que ver. Si nuestra sociedad, que es tan diversa si analizamos persona a persona, no tiene ningún tipo de cohesión entre sus miembros, deja de ser sociedad. Es que ni siquiera en una misma familia escapamos de la diversidad. Entonces, ¿qué cohesión podemos lograr entre tanta gente? Yo no hablo de vínculos cercanos, porque es imposible yo conocer personalmente a 3 millones de personas. Mucho menos tener una relación con ellas. Pero si puedo tomar conciencia de los efectos de mis palabras y acciones en las demás personas. Debo aprender que ese contacto con mi prójimo transmite la esencia de quién yo soy y lo que creo al otro y lo impacta en mayor o menor forma en su carácter, su ánimo, su actuar... Y, sin querer, impacta cada ser humano al que se encuentre esa otra persona. Si a mi prójimo le transmito violencia, negatividad, desánimo, frustración, no puedo esperar que los demás enriquezcan mi vida con cosas positivas. Y, en consecuencia, nos seguimos arrancándonos las cabezas en la calle por estupideces.

Sin embargo, si cada uno de nosotros pone de su parte, un día a la vez, en vivir según los más altos valores, aportaremos a un verdadero fortalecimiento de nuestra sociedad. Estaremos unidos en uno, aún sin conocernos, y le quitaremos el control del país de las manos a los criminales, a los grandes intereses... No es de un día para el otro. Se necesita el compromiso de luchar, un día a la vez, para cada uno ser mejor en estas 24 horas que Dios nos entregó esta mañana. El ser consistente es, en mi opinión, una de las mayores cualidades del ser humano. No importa quien seamos ni en lo que creamos, seamos consistentes, auténticos. Y brindemos a los demás lo mejor de nosotros, un día a la vez. Nuestra sociedad lo necesita.

sábado, 3 de marzo de 2012

¡Que bonita vecindad!

Ellos eran un vecindario normal, provenientes todos de diferentes transfondos sociales y económicos. Experimentaron pérdidas de seres muy queridos antes de coincidir en un humilde complejo de vivienda. Prácticamente jamás estaban de acuerdo en sus opiniones, y hasta se iban a las manos al pelear...

No obstante, celebraban, cantaban, estudiaban, trabajaban y hasta se iban de vacaciones juntos. Al final del día, hasta el más pobre de ellos tenía un bocado de comida para llevarse a la boca. Uno de ellos debía más de un año de renta, pero siempre tenía un techo sobre su cabeza. Y si uno de ellos faltaba, la vecindad no era la misma.

¿Y por qué yo les describo la vecindad del Chavo, la cual nunca existió? Porque es tan real como tan imaginaria. Nuestras comunidades y urbanizaciones quedan perfectamente retratadas en ella. Y nosotros, como sociedad, igualmente.

¿En qué momento dejamos de convivir para empezar a sobrevivir? Hemos sustituido la disención por la injuria y la violencia. En la calle, la escuela, el trabajo, todo es a lo "Pepe Coj...."...y si no te gusta, brega con eso...

Con tanto Internet y tanta televisión, no sé como no aprendemos más de un programa que transmiten hace casi 40 años... No, nuestros ejemplos a seguir son los corruptos, narcos, políticos, bambalanes, pseudo-gurús-religiosos-motivacionales, chismosos... Y nos quejamos de que estamos mal, que Puerto Rico (o el país que sea) es un c.lo, una mier... Y los primeros que lo fomentamos somos nosotros mismos. Lindo.

¿No nos cansa lo mismo todos los días? Y no es que la vida sea color de rosa... Simplemente, si lo que hemos hecho hasta ahora no funciona, ¿por qué no cambiar? Empezando por nuestras actitudes. Y esto lo digo también por mí, que de vez en cuando quiero encajar en el puño a dos o tres...

En el cuadrílatero que llamamos vida, podemos dar un gran espectáculo, sólo si todos estamos en la misma página. Y en la vecindad de nuestra vida, los días serán tan brillantes como queramos. ¿Zás?