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lunes, 14 de diciembre de 2015

Volvemos a la carga

Se acabaron las vacaciones. Bueno, todavía no, pero casi. Ya vuelvo a trabajar esta semana, luego de unas merecidísimas vacaciones en las que trabajé más que lo que descansé. Y pues, sabemos y podemos inferir que, lamentablemente, no descansé tres ca... Lo bueno fue que no gasté mucho. Probablemente porque no tenía dinero. Pero ese no es el punto. El punto es que volvemos a la carga.

Sinceramente, tengo tantas ganas como ninguna de volver. Y no me malinterpreten, me gusta mi trabajo. Trabajar en la calle es lo que me gusta, el contacto directo con la gente (aunque mi personalidad indique lo contrario). Pero llega un tiempo en el que los problemas del diario vivir, las pruebas, las vicisitudes, se van acumulando y se hace cada vez más difícil levantarse de la cama. Y en esos momentos debemos recordar el propósito en nuestra vida. 

No vivimos para trabajar, sino que trabajamos para vivir. La felicidad no está en nada externo, sino en nuestro interior. La vida es bella, aunque sea injusta a veces. Hay que vivir intensamente, porque el tiempo de estar muertos será bien largo. En esta vida, todos tenemos un propósito, y eso es lo que nos mueve.

Vuelvo y les digo, no tengo ningunas ganas de volver. Estaba de lo más bien en mi casa descansando. Pero mi lugar y dónde está mi propósito es en mi trabajo. La bendición está en el trabajo bien hecho. Quien será bendecido será quien es fiel, haya mucho o poco. Y yo sé qué significa "poco". Y estoy aquí de pie, todavía. Y vamos pa' lante, con cansancio, con decepciones, con cargas. Y a llorar pa' maternidad. Hoy vuelvo a la carga. Hoy lucho, mañana veré los frutos de mi lucha. 

domingo, 1 de marzo de 2015

Libertad

¡Libertad!

Es un grito en el vacío de los que han sufrido.

Es el anhelo de muchos sin esperanza.

Es el motor de la felicidad de todo ser humano.

Cuando el tiempo ha pasado y los frutos tardan en darse, y uno se pregunta si todo ha valido la pena... 

Es ahí donde gritamos: ¡libertad!

Libertad de la impaciencia, la incredulidad, del desespero, del hoyo en que las circunstancias parecen habernos metido.

Porque no hay jaula más castrante que la de la conformidad. De sentirme atado por mis miedos, mis anteriores fracasos, mis límites auto-impuestos. Esas son cadenas muy pesadas que nadie debería llevar. 

¡Libertad!

El deseo de ser libre es tan natural, tan necesario. Vital en un mundo que te amarra a necesidades artificiales. Ropa, carros, casas, dinero, vicios, poder, influencias... Somos esclavos de ellas sin darnos cuenta. Nos levantamos todos los días a estudiar o trabajar para alimentar esas necesidades. Y ni el estudio ni el trabajo lo disfrutamos, porque lo hacemos por obligación. ¿Qué mayor esclavitud que hacer algo obligado?

O ceder ante las presiones de los demás, quienes lo único que hacen es usarnos para lograr sus objetivos, para conseguir lo que quieren, o simplemente para hacer daño. Le donamos, le regalamos nuestra libertad a cualquier parásito para que haga con nosotros lo que quieran...

Ser libre es un acto valiente que nos llama a todos a no mirar tanto las consecuencias y las dificultades momentáneas, sino los beneficios y las bendiciones por venir. El camino accidentado que recorremos ahora es solo una escala en el largo tramo que caminaremos durante nuestra vida. Éste será no solo una buena anécdota para nuestros nietos; también nos llenará de experiencia para los retos futuros. 

Esperar, seguir, vivir, aprender... Todos son actos que surgen de ese tesoro invaluable que llamamos "libertad". Libremente espero mi provisión. Libremente doy los pasos necesarios para llegar a mi meta. Libremente tomo las decisiones necesarias, a tiempo. Libremente, asumo las consecuencias... 

Hoy declaro la libertad de mis sueños. Hoy declaro la libertad de mis actos. Hoy declaro la libertad de mis pensamientos. Hoy declaro la libertad de mis opiniones. Hoy declaro la libertad de mi alma y de mi ser para vivir, lo que venga, lo que sea, ¡pero vivir! 

¡Hoy proclamo libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!



jueves, 13 de noviembre de 2014

Todos tenemos nuestra propia guerra

Mañana se celebra el llamado "Día del Veterano", donde le rendimos honor a los que han peleado en las diferentes guerras, sirviéndole a su pueblo. Un homenaje muy merecido a aquellos hombres y mujeres que han sacrificado y hasta perdido sus vidas luchando por nuestra libertad (estemos de acuerdo con la guerra o no). Y también es un día para recordar la guerra que estos héroes pelean acá luego de terminar su misión: múltiples heridas y complicaciones físicas en cuerpos que estaban completamente sanos, problemas burocráticos para recibir los tratamientos físicos y psicológicos que necesitan, la realidad de que sus vidas no serán las mismas de ahora en adelante... No es fácil para ellos no allá ni acá. Pero, ¿y qué tiene que ver eso con nosotros? Quizás literalmente nada. Sin embargo, analizando nuestro diario vivir, cada uno de nosotros tiene su propia guerra, que pelea como puede y con las armas que tiene a la mano. Muchas de esas guerras tienen un fin noble. Otras, las perdemos desde el saque. Pero son nuestras guerras. Y nadie las puede pelear por nosotros.

Como la madre o el padre que cría sola o solo a sus hijos. Porque aunque los hijos son una bendición, criarlos sin el otro padre jamás será fácil. Ese vacío no es fácil de llenar. A veces es imposible. Y si a nosotros se nos hace difícil entenderlo, lo es mucho más el explicárselo a nuestros hijos si la razón de la ausencia es voluntaria y no aparece ni en las páginas amarillas. Pasan los días, los meses, hasta los años y ni rastro de mi papá (o mamá, aunque no lo creamos). No está ahí para despertarlos, para ayudarlos a prepararse, para darles el desayuno, para llevarlos y buscarlos a la escuela, para ayudarlos con las tareas, para llevarla a las prácticas del equipo, para contarles su cuento a la hora de dormir... El ejército eres tú misma o tú mismo, y la guerra es con las cargas diarias.

Y alguien que sabe de cargas es el que lucha con sus vicios. Esos mismos que se han apoderado de su cuerpo y su mente, y no le permiten pensar ni desear nada más. Todo pierde importancia: la familia, la pareja, el trabajo, los sueños, las metas... Te declaras la guerra a ti mismo, sin piedad. Y aplastas tu voluntad, y quedas a merced de la droga, del alcohol, de ese vicio que no te deja ser libre.

Aquel o aquella que tiene dos o tres trabajos para poder vivir, parece que vive encerrado. Salir de uno para entrar al otro. Y luego al tercero... Dile adiós a dormir, a divertirte, a estudiar, a tu familia, a tu vida social... ¿Y nos disfrutamos ese dinero? No, es para pagar, para intentar estar al día con la luz, el agua, el carro, la casa... Tú menciónalo y lo debes. No siquiera para ahorrarlo, da. Y si rompes noche, mucho menos vale la pena. Le declaras la guerra a la pobreza. Una guerra que peleamos muchos, a toda hora...

Como quien trabaja mientras tu y yo dormimos para nuestra seguridad o salud. Si, a los que nos gusta pelearle e insultar. A esos policías, bomberos, médicos que dejan sus familias para cuidarnos y protegernos a todos. Que aunque le deban dinero, se ponen el uniforme para cumplir con su deber. Mientras nosotros dormimos o jangueamos tranquilos. Si, siempre hay manzanas podridas entre ellos. ¿En dónde no? Pero para aquel que no ha roto noche nunca, no es fácil. Hay que hacerle la guerra a la vida fácil para poder seguir adelante.

Adelante, bien preparados, como quien estudia y adquiere conocimiento. Y decide que la ignorancia no lo va a marginar ni a doblegar frente al montón de listos y tramposos que, lamentablemente, viven entre nosotros. Porque el conocimiento siempre será poder. Y es algo que nadie te podrá quitar. Y abre puertas que no imaginamos. Es pelear por las oportunidades.

Y no hay mayor oportunidad que la vida misma. Y eso lo sabe mejor que nadie quien vive con una limitación física o mental. Ahí tu propio cuerpo te declara la guerra diariamente. Y tu mejor arma son las ganas y la voluntad de seguir adelante. Desde el simple acto de levantarte, vestirte, comer, escribir, leer, moverte puede ser una dificultad que puede doblegar a cualquier persona. Pero estas personas nos enseñan que, quizás, ese problema que vemos tan grande no lo es tanto.

Un problema que si es grande, y toca las vidas de muchos, es la violencia. Quien sufre de violencia libra una guerra prácticamente desarmado. La violencia conyugal. Contra los hijos. El bullying en las escuelas. El hostigamiento laboral. La gente matándose en las calles. Nuestra sociedad parece un escenario de guerra. Donde corres más peligro que en Irak...

Pero los buenos son más, los que dan la milla extra. Esos padres, esos maestros, esos empleados, esos misioneros, esos seres humanos que le declaran la guerra a la mediocridad, a la conformidad, y que trabajan por un mejor mundo. En sus casas, en sus empleos, sus salones de clase, sus iglesias, y adonde quiera que van. Y le enseñan al mundo el mejor de los rostros: el del amor al prójimo.

A quienes han luchado y hasta derramado su sangre para el bien de una nación, no hay palabras suficientes para darles las gracias, estamos eternamente agradecidos. Y a los que todavía luchan, en el frente de batalla y en su realidad diaria, mi respeto y apoyo. Hay que seguir... 

lunes, 25 de noviembre de 2013

No bono... No problem?

Ya estamos en la semana de Acción de Gracias - o Thanksgiving en buen puertorriqueño - y lo esperamos con ansias: el bono de navidad. Nada como comerse el tercer plato de pavo del día sabiendo que tengo ese bonito achoca'o en la cuenta de banco listo para hacerlo cantos el Viernes Negro...

Peeeeeeeeeero, con estos vientos de pelambrera que están soplando en Puerto Rico y la noticia de que no lo van a pagar esta semana, pues esas compras navideñas... ehhh... ¿cómo lo digo?... se pueden ir a la fregada. Imagínense este triste cuadro: esas paletas en Sam's Club y Costco llenas de televisores abandonados por nuestros miserables bolsillos, Toy's R Us con el mismo fluyo de gente como si fuera mayo, nosotros posteando en Facebook y Twitter desde la misma maraca de teléfono que no puedo cambiar porque lo que llevo de contrato son 3 meses... No, no puedo continuar, se me aguan los ojos...

¿Qué haremos este viernes si el bono no llega y nuestros bolsillos están más desiertos que la parte trasera de los pantys de Miley Cyrus? ¿Cómo puedo poner en lay-away el PS4 para el nene, para que lo ponga al lado de los otros 3 modelos anteriores que tiene cogiendo polvo en una esquina? No se preocupen, pequeños saltamontes...

Aquí en la Crisis sentimos su dolor, porque es el nuestro también... Por eso, hemos ideado la lista de las 5 formas para pagar los regalos de Navidad este Viernes Negro si el bono está más perdido que Adán el Día de las Madres... En orden ascendente:

5- Cantando en el karaoke de Mr. Cash. Después que tu vayas lo más tirao posible para que él te eche en cara que tiene chavos y tú no, ese dinero es tuyo. O mejor aún, va y te regala ese Playstation que ha pasado por tres mudanzas y está más guaya'o que un boleto de Raspa y Gana...

4- Con el dinero del Christmas Club... ¿que se te olvidó abrirlo? Ehhhh...

3- Dando este único tarjetazo... ¿Qué? ¿Que ibas a saldarla con el bono? ¿Que está más trepá que la Vampy en su video? Bueno...

2- Con los chavitos que te ganaste con el IVU Loto. Si, con los $25,000... ¿No te has ganado nada? Serás tú, porque mucha gente ha ganado... Bueno, no conozco a nadie, pero debe haber alguien... Mira, en serio, eso es senda cogía de pen...

1- Con lo que te ganas trabajando... ¿Que trabajar no es parte de tus aspiraciones profesionales? ¿Que si el trabajo es salud, que trabajen los enfermos? ¿Que primero muerto antes de semejante infamia? Te guillaste de Dayanara...

Cinco formas... y ninguna sirve. Porque en tiempos de crisis, no hay fórmula mágica para resolver las cosas. En momentos de crisis, hay que saber adaptarse, enfrentando la realidad y tomar las medidas necesarias para paliar las dificultades. Si antes se podía y ahora no, esa es la que hay y hay que bregar como se pueda. El bono va a llegar, Dios mediante. Lo que no puede faltar desde ahora es la buena actitud ante los retos. Nadie nos puede quitar la bendición que nos toca, si viene de Dios. Total, mientras más tarde llegue, más nos dura. Ok, esta explicación tampoco sirve...


Imagen cortesía de http://laboralista.wordpress.com

lunes, 14 de octubre de 2013

Lo que importa es el día libre

Si te creías que hoy era libre... te has podido dar tremenda jo...

Hoy no es libre, por enésima vez. El 12 cayó sábado, aceptémoslo. Ya el año que viene no hay break. Además, ¿qué rayos estamos celebrando tanto? 

¿El "descubrimiento" de América? Y toda esa gente que vivía de este lado, ¿cómo llegó? ¿En una gira del Turistólogo? Por favor, no seamos ilusos. El 12 de octubre de 1492 fue el escalamiento más grande de la historia. Vinieron los colonizadores de presenta'os a quitarle la paz a los indígenas, que hasta esnús iban por ahí sin hacerle daño a nadie. 

Los colonizaron, los esclavizaron y casi los exterminaron. ¿Se me quedó algo? Ah, si, los saquearon. Se llevaron todo el oro, bien lambíos. Wow, ¡qué ganas de celebrar tengo! 

Lo que importa es el día libre. Extender el fin de semana. El mismo donde hubo 17 asesinatos. El mismo donde seguimos hablando de un rapero que se quedó en el mismo viaje en ketchup de finales de los 90 y recibimos como un héroe. El mismo donde nos importa más la fiesta de Barbie de Bodine que los verdaderos problemas de nuestro país. La Isla Estrellá. Porque si que hemos hecho un gran trabajo votando por gente inepta que han fastidiado el país, por años y años. Pero los pueblos merecen los líderes que tienen.

Aquí lo que debemos celebrar es que no venga un rayo y nos parta en dos, porque si que hemos hecho unos méritos... Vivimos con el cerebro, con el alma, con los valores, en eterno día libre. Acusamos de hipócrita al otro y nosotros somos los primeros que sacamos a pasear al moralista solo de vez en cuando. Cuando nos acordamos, cuando no conflija con Caso Cerrado. La ética, la moral, los valores, no conocen horario de servicio, son 24/7...

Pero lo que importa es el día libre. Y no son malos. ¿A quién le molesta un lunes libre? Porque estoy seguro que todos los que se quejan de que al Gobierno le dan muchos días libres, están locos por entrar al "honorable" "Estado" "Libre" "Asociado" para jartarse de días libres. Es fácil de la boca pa' fuera. Lo que si es duro es, al momento de meter mano, tirar pa' lante. Donde sea que trabajemos. Dejemos ya las malditas excusas. ¿Tienes que trabajar sábado y domingo? Such is life! Hay gente que no tiene trabajo. Y viven días libres forzados.  Los que sí tenemos: hay que trabajar, y duro.

De verdad que hace falta el día libre. Pero, ¿saben qué? No hay tal día libre. Porque todos los días tienen su lucha. Todos los días, el simple hecho de abrir los ojos es una invitación a tomar una de dos decisiones: o vives o mueres. Vives con todas tus fuerzas o mueres lentamente. Tómate el día... y piénsalo.




(imagen: http://es.wikipedia.org)

lunes, 7 de octubre de 2013

La vida que me da la gana

Siempre existen cosas que, al hacerlas, nos dan placer, alegría, satisfacción. ¿No les sucede? En mi caso, por ejemplo poniendo uno, es ver lucha libre. Sentarme frente al televisor, o en una cancha, a ver una buena cartelera me entretiene mucho, me libera de muchas tensiones... ¿Y eso por qué? Muy fácil. Me remonta a mi niñez.

En este mundo tan acelerado y loco, ¿no hace falta volver a ser, por instantes, niño de nuevo? La mayoría de nosotros, en mayor o menor forma, disfrutamos de nuestra infancia. Y una de las cosas que me transporta a esos años es ver las luchas. Esos personajes eran héroes para mi, me hacían soñar, me regalaban un buen rato de emociones. Imitarlos, jugar a la lucha libre, comprarme máscaras y ponérmelas... 

En esos años no habían problemas, ni deudas, ni grandes obligaciones. Solo estudiar y portarse bien. La mejor época de la vida y ya no volverá. Ahora, todo es trabajar, pagar, estirar el dinero, sobrevivir. Nos hemos olvidado de disfrutar la vida. Y todo es nuestra culpa. Si, y más cuando este mundo cada vez se privatiza y deshumaniza más. Nos hemos mentalizado en que ya a esta edad no es necesario divertirse. Y divertirse no quiere decir emborracharse como un puerco. Ya no es necesario disfrutar la vida. Estamos muy ocupados metidos en tapones, filas, oficinas, tiendas, centros comerciales. 

Hemos dejado atrás el pasear, el jugar en la calle, el tirarse en el sofá a ver películas... No son las cremas para la piel ni las cirugías las que nos hacen ver más jóvenes, son esos instantes en los que nos olvidamos de ser adultos, y volvemos a vivir la vida como la queremos vivir y como la disfrutamos. 

Claro que hay que trabajar. Claro que hay que estudiar. Claro que tenemos que cumplir con todas nuestras responsabilidades. Pero todos esos sacrificios deben ser dirigidos a poder vivir una vida bajo nuestros términos. Que el existir no sea lo que nos tocó, sino la oportunidad de que sea lo que nos dé la gana. 

Cada vez que puedo, me siento tranquilito a ver mis luchas. Y lo seguiré haciendo, porque me gusta. Eso que nos gusta, si no nos hacemos daño ni a nosotros ni a otros, ¡vamos a hacerlo! Así, porque nos da la gana. Porque nos da ganas de vivir. Porque es lo justo después de tantos sacrificios, tanto trabajo, tanto tiempo perdido... 

lunes, 24 de junio de 2013

Du It Llorcelf

Hay algo que aprendí de alguien mucho más sabio que yo (y no me acuerdo quién fue, mala mía). Es una conclusión de vida, a la que solo se llega por experiencia propia: si quieres que algo salga bien, hazlo tú mismo. Porque hay cosas que, sencillamente, no se pueden delegar...

Y en una economía que se contrae y no ofrece oportunidades de ingreso, esta conclusión se hace realidad. En una época en que tenemos el Facebook y el Twitter lleno de gente pero los verdaderos amigos los puedes contar con las manos y te sobran brazos enteros, es la conclusión lógica. Con una clase política que se enajena del pueblo en el preciso instante en que toman posesión de sus cargos, ¿de qué otra manera podemos pensar? Cuando algunos de nuestros líderes religiosos piensan en sus feligreses como una cartera de inversiones, ¿nos culparías por pensar en "doing it ourselves"? El trabajo tampoco escapa de esta realidad: cuando tus jefes y dos o tres soplapotes se despiertan todos los días con la encomienda de pisotearte para ellos escalar posiciones, ¿qué queda? 

Me fui lejos, pero sé que me entienden. Por ejemplo, si me toca ir al médico, el médico no me va a llamar a casa a darme la fecha de la cita. Me toca a mí llamar a su oficina. Si no, no hay break, cuando me explote una condición, es mi culpa. Por otro lado, si no me gusta mi trabajo, soy yo el que tengo que buscar uno nuevo, no va a llegar a casa. O si quiero un ascenso o aumento (no necesariamente en ese orden), tengo que pedirlo yo, tramitarlo yo, buscar los documentos yo, buscar las palas yo (o sea, somos adultos, no pongan esa cara).... Si quieres una bendición para tu vida, tú da el testimonio, tú haz las buenas obras, tú ora, tú entrégate al prójimo. que esa sea tu ofrenda. porque yo no voy a la iglesia a enriquecer al pastor, o al sacerdote. Nada de lo mío puede depender de nadie, porque el día en que esa persona me falle, me voy directo a la fregada. 

Este pasado viernes fue un día en que todas las personas que se cruzaron en mi camino se confabularon para quedarme mal. ¿Por eso me voy a frustrar? Uno se enoja, somos humanos. Pero pues, tuve que hacer todo eso que le confié a otros, yo mismo. Me voy a tardar más, pero me aseguro que salga, que se dé. 

Hoy es lunes. O por lo menos planeo publicar esto lunes. Tenemos una semana frente a nosotros que promete explotarnos los timbales. Una semana tensa. Difícil. Decisiva. Para todos. Pero, a la misma vez, esta semana se presenta como una llena de oportunidades al alcance de nuestras manos. Están ahí, a simple vista. Y sé muy bien que hay gente leyendo esto que son personas de empuje, asertivas, emprendedoras, de actitud positiva, de mente y corazón abiertos a las cosas nuevas. Este es un llamado para que - frente al temido, odiado, repudiado lunes - abramos los ojos, busquemos esa oportunidad y la hagamos nuestra. Pero eso es indelegable. Me toca a mí. Mi vida y hacia dónde la dirijo está en mis manos. Lo que necesito llegará en la medida en que yo mismo lo consiga. Como me enseñaron mis profesores de trabajo social: yo no le digo a la gente cómo vivir su vida. Yo le doy herramientas, ellos deciden si las usan o no.

Todo esto no significa que prescinda de la gente y viva como un ermitaño, aislado, sin confiar en nadie y sin pedir ayuda. Lo que significa es que, en este cuadrilátero llamado vida, mis peleas las doy yo. Las gano y las pierdo yo. 

lunes, 27 de mayo de 2013

Tengo muchas cosas que decir...

Me he dado cuenta que lo único en esta vida que puedo controlar es lo que yo hago. Porque si, quisiera que este mundo sea mejor, más justo para todos. Pero me encuentro con lo mismo todos los días: en la calle, en el periódico, en la TV, en las redes sociales. Y no les miento  si les digo que, a veces, me dan ganas de largarme -no a otro país- si no a otro planeta.

Sin embargo, reconozco que como único yo cambio mi ambiente es siendo ese cambio. Y mientras todo esto suena muy lindo y poético, de nada sirve sin la acción correspondiente. 

No nos llamemos a engaño: ninguno de nosotros es Superman (no hablo contigo, Clark Kent). El cambio que debo provocar es donde estoy. En MI CASA, MI ESCUELA, MI TRABAJO, MI IGLESIA, MI PUEBLO. Pero, primero que todo, en MI. 

Debo aceptar de una vez y por todas que NADA en esta vida es regalado. Que la gente que amo, alguna vez, me va a fallar porque son tan humanos como yo, que también fallo. Que lo que aprendo en el salón de clases es mío para toda la vida. Que si en mi trabajo nadie me sirve de ejemplo, YO debo serlo. Que el testimonio que realmente convierte a los demás es el mío. Que, por más mala que esté la situación en mi país, los buenos SIEMPRE seremos más.

Tengo muchas cosas que decir, pero sentí que esto no podïa pasar de hoy. Un mensaje de esperanza no puede esperar. Para lo demás, habrá tiempo.




lunes, 22 de abril de 2013

El joven tirado en la esquina

En septiembre pasado, un grupo de mis compañeros de trabajo y yo fuimos a los muelles de San Juan a una actividad de música electrónica a trabajar (¿a qué más?). Hubo mucha publicidad para el mismo por lo que estuvo muy concurrido. Jóvenes de todas las edades se dieron cita para disfrutar de la música en las diferentes tarimas.

Ya cuando íbamos saliendo (después de perder el tiempo por completo por tener gente al frente del grupo que no tienen un demonio de idea de cómo trabajar), veo en una esquina a un joven acostado en el piso, pasando la borrachera (o lo que fuese). ¿Cuántos años podría tener ese nene? ¿18, al menos? Lo dudo mucho. Pero me dio una gran tristeza ver a un joven tirado en una esquina, dejando escapar su vida. ¿Y el corillo que seguramente lo acompañaba al party? Bien, gracias. Estarían bebiéndose hasta el Orinoco en otro lado. Lo dejaron solo, prácticamente inconsciente, a merced de sabe Dios qué peligros. Lo bonito es que me imagino que al otro día ni se iba a acordar. Claro, si despertó de ese "hangover".

Las Justas de la Liga Atlética Interuniversitaria fueron este fin de semana y, como de costumbre, atrajo una gran cantidad de jóvenes a la ciudad de Ponce. Gracias a Dios que no fui, pero no dejo de imaginarme que habían más cantinas que baños. Las tarimas "artísticas", todas auspiciadas por cervecerías que bombardean de publicidad engañosa a nuestros hijos. Y, si fuiste listo (y digo "listo" en el sentido de ahorrar, no en el común), traiste el ron desde tu casa para gastar menos. Y dos o tres "munchies", para dizque bajar la nota. Si, mijo, si. Yo me mamo el dedo.

Imaginemos el panorama: corillitos de chamaquitos en todos lados, y varios cuerpos tirados en las aceras, borrachos como perras. O parejitas como los de la supuesta foto de la hija de la telerreportera Luz Nereida Vélez, donde sale teniendo relaciones sexuales en una esquina, en el piso. ¿La foto? Búscala, hijo. Aliméntate el morbo en otro lado. Ok, dos problemas con la foto: primero, lo triste de la foto, además de la acción, es que se concentran en ella. ¿Y el muchachito? ¿No es igual de irresponsable? Ah, es que al hombre se le perdona y a la mujer se le penaliza, se me olvidaba. Segundo, hacemos de la situación un chiste. Alguien que me explique qué diablos tiene de gracioso que destruyamos la reputación de dos personas... qué dos personas, de una muchacha que quizás ni es la de la foto ni se puede defender. Porque la foto está viral, ya eso no se puede borrar.

Aquí nadie ha dicho que no hagan más Justas, ni más conciertos. Aquí nadie ha dicho que no beban ni salgan con sus panas. Ni siquiera nadie ha dicho que no tengan vida sexual. Pero cuando esas cosas tan triviales me afectan a tal punto de ponerme en peligro y me hacen tomar decisiones estúpidas y me hacen daño, ahí hay problemas y hay que alzar la voz de alerta. Yo fui joven, yo también cometí (y cometo) errores. Y pasé sustos, claro que si. Por eso, me preocupa sobremanera los riesgos que los jóvenes están tomando en estos tiempos, en términos de dónde van, qué consumen, qué conductas llevan a cabo... Cada vez son más peligrosas. Yo no sé ustedes, pero si fueran mis hijos, no estaría nada tranquilo. Mis hijas son pequeñas, pero no lo serán siempre. Y si les puedo transmitir lo que he aprendido por experiencia, se ahorrarán muchos malos ratos. Porque si es por las cervecerías, por los grandes intereses, el ron se conseguiría hasta en paletas dulces y se vendería en las escuelas.

No sé dónde está aquel joven que vi tirado en esa esquina, en medio de tanto ruido y algarabía. Lo más probable, se le pasó la nota y esperaba la próxima. Y, de lo que se acordara, lo contaría como si fuera la cosa más grande. La jodedera gusta y uno la disfruta. Muchas veces creemos olvidar los problemas. Y les hablo con mucha seriedad y responsabilidad. A todo el que patrocina este espacio con su valiosa atención: tu vida es demasiado valiosa como para dejarla en una lata de cerveza, en un pote de pastillas, en una esquina con el primero o la primera que se aparezca. Vive y vive a plenitud, vive en tus términos, vive de la forma en que te puedas mirar al espejo y no sientas ningún remordimiento. Sin embargo, valora tu vida porque es la única que tienes. Y vívela sin hacer daño, ni a ti ni a tu prójimo. El libro de tu historia y de la mía tiene muchas páginas vacías. Vamos a llenarlas con la tinta de una vida sana y feliz. Es nuestra deuda con nosotros mismos.

(Imagen cortesia de www.elmundo.es)

jueves, 24 de enero de 2013

¿Viejo y pela'o?

El título es un poco áspero, pero me explico... Si usted miró su talonario de pago de nómina y vio que le pagaron menos... ¡Felicidades! Su estancia en la clase media (pelá) será cada vez más larga.

Desde hace algún tiempo, su aportación al seguro social se igualó a la que hace el patrono a su nombre. 6.2% para ser exactos. Un aumento de 2% que parecerá 70...

Tomemos por ejemplo a alguien que gane $2,000 mensuales. Un 2% de $2,000 es igual a $40. Si lo multiplicamos por 12 meses, se convierten en $480. ¡Son buenos! Si le agregamos ese aumento a la aportación anterior, de $84 que el empleado aportaba al mes al seguro social ($1,008 al año; de todo el mundo menos el de él), aportará $124. Unos nada despreciables $1,488 anuales.

¿Usted sabe todo lo que se puede hacer con ese dinero extra, que nos están reteniendo para sostener un sistema obsoleto que por cada uno que aporta, 33 reciben beneficios? Y no me malinterpreten, en mi familia varias personas reciben este beneficio al que aportaron por años. Pero, ¿y los demás? ¿Los jóvenes de ahora, no deberían tener esa oportunidad también al momento del retiro?

Es más, el momento de recibir la paga por el trabajo, ¿no debería ser feliz? ¿O se va a limitar solamente en saber de dónde más me van a quitar dinero para tapar rotos en una maltrecha economía? ¿Esta sociedad seguirá golpeando a los que menos tienen para continuar vendiéndonos esta ilusión de que el Gobierno nos cuida? Porque yo no veo nunca a Jennifer López (sólo por poner un ejemplo) quejándose de que ese chequecito que recibe por cada show llega desfalca'o. Esos ejecutivos de Wall Street que reciben esos obscenos bonos de productividad estoy seguro no van a hacer una fila en la Avenida Barbosa para un voucher para una vivienda. Apuesto una bola... una trapo 'e bola que Ricky Martin no va al supermercado con una calculadora para no pasarse del dinero. ¿Ustedes han visto a Sila o a Cantero Frau empeñando un plasma en Oro Centro? Me extraña y me araña.

Nadie se va a preocupar por cómo se va a mantener ni en esta época ni en sus últimos años. Sólo usted y yo tenemos la responsabilidad de maximizar nuestros recursos actuales y, a la misma vez, asegurarnos a cada uno con un retiro digno. Las prioridades deben cambiar, nuestra lista de compra debe ser diferente, hay que adquirir hábitos de ahorro y cuidar (o rehabilitar en muchos casos) nuestro crédito. El LCD de 85 pulgadas puede esperar...

También, hay muchos instrumentos financieros que nos ayudarán a procurarnos una jubilación sin grandes necesidades. Cuentas IRA, 401(k), fondos mutuos, bonos del tesoro... El tiempo es ahora. La vida cada vez está más cara. El Gobierno nos ha dejado desprovistos a los más jovenes de las ayudas más importantes para nuestra vejez. ¿Pero cuándo no nos falla el Gobierno? Los tiempos se perfilan difíciles. Pero muy bien lo dice el conocido refrán: "a Dios rogando... y con el mazo dando." Dios siempre provee. Sólo hay que poner manos a la obra.


lunes, 24 de diciembre de 2012

Sin crisis no hay Navidad...

Yo me imagino cómo fueron esos días. José con su María, embarazada a punto de parir, de camino a Belén. Y digo "me imagino" porque llevarla sobre un burro -no importa qué linda sea la canción- debió hacer el camino mucho más largo. Sumémosle los dolores característicos de las últimas etapas del embarazo y no estaba fácil.

Y para completar, tras de que tenías que zumbarte al cuerpo ese maratón para un dichoso censo, no consiguieron posada para pasar la noche. Ni siquiera por estar María casi pariéndose. Y pensar que aquí lo cogen de excusa para colarse en las filas de Krispy Kreme o del Viernes Negro...

Estar en los zapatos de José esa noche estaba cañón. No solamente era su amada esposa: ese niño no era cualquiera. Era el Hijo de Dios. Claro, como Dios SIEMPRE provee, alguien les prestó un pesebre para pasar esa noche. No era por supuesto el sitio más limpio, estaba lleno de animales, pero ya había sitio para que Jesús naciera. Y quienes fueron a adorarle fueron testigos de cómo Dios se manifiesta aún en la más crítica de las situaciones.

Este año ha sido eso mismo: una constante crisis, que probablemente dure más de estos 366 días. En el seno familiar, en las escuelas, en el trabajo, en la calle, en todos los ámbitos de la sociedad... La crisis es más que unos bonos degradados: es el no haber aprendido a convivir, el no aceptar nuestra responsabilidad en esta desintegración social que vivimos, el haber olvidado los valores que nos fueron inculcados y no transmitirlos. Si, valores. Nunca dejan de hacer falta.

Este camino "a Belén" ha estado lleno de violencia, de odio, de divisiones, de codicia, de materialismo... Y se ha hecho demasiado largo. Ya es hora de pasar de la crisis a la Navidad. Es hora que Jesús nazca y esté con nosotros. Es hora de permitir que se aloje en nuestros corazones, en nuestros hogares, en nuestro pueblo, y compartir con Él esta aventura llamada vida. Y que la recorramos con Él. Porque eso es la Navidad: una nueva vida, una nueva esperanza. Y aunque sin crisis no hay Navidad, el verdadero camino comienza cuando Jesús nace en nuestro Belén.

Feliz Navidad.

(Imagen: fondospantallagratis.es )

lunes, 10 de diciembre de 2012

¿Ser joven es un pecado?

En donde trabajo, una agencia de gobierno que fiscaliza ciertas actividades económicas, tengo una particular oportunidad de conocer y aprender de la gente. Del esfuerzo para salir adelante y de los truquitos para burlar al todopoderoso sistema. Veo gente joven en el perpetuo acto de fe que conlleva abrir un negocio en esta bella isla tropical. Y veo también gente no tan joven que ya han bailado más de una vez con el aparato gubernamental que intercambiamos cada cuatro años (con los mismos resultados).

Y en una agencia de servicio directo, esa mezcla de juventud y veteranía es natural y muy necesaria. Un pase de batón generacional saludable -en un mundo tan dinámico- fortalece la agencia y capacita a los empleados más noveles para tomar las riendas de la misma cuando llegue el momento del retiro a los más curtidos.

La semana pasada, estaba atendiendo a unos caballeros ya maduritos a los cuales les había llamado por teléfono porque unos documentos de su solicitud de licencia debían ser cambiados. Días antes, se les llamó advirtiéndoles de la situación. El problema era que, al parecer, olvidaron la llamada y quisieron hacer ver como si yo cambié los requisitos caprichosamente. Y todo porque un compañero los atendió semanas antes y les dijo que los papeles estaban bien.

Yo puedo entender la molestía de esas personas. A mí también me ha hecho falta algún servicio del gobierno y quince personas me han dicho quince cosas diferentes y me han hecho perder mi tiempo. Sinceramente, en esos casos se me cae la cara de vergüenza porque muchas veces descuidamos el servicio por "evitarnos la fatiga." Pero esa es harina de otro costal.

Sólo hubo algo que realmente me incomodó: que cuestionaran mi capacidad -y la de mis compañeros- simplemente por ser jóvenes, y no tener experiencia. Como esa persona "había trabajado ya en esto y sabía lo que había," entonces yo no sé. Como yo empecé "los otros días," no sé hacer mi trabajo. Yéndose, le decía al otro caballero: "Esta gente joven que pusieron ahora no sabe hacer las cosas." Les acepto que no soy el más que sabe, que me falta un mundo por aprender y que no va a ser de la noche a la mañana. Pero no me tire a mondongo tan rápido ni trate de menospreciarme por mi inexperiencia (y digo "trate" porque nadie determina quién yo soy). Yo estoy progresando paso a paso, cada día con más seguridad. Y estoy dispuesto a aprender lo más que pueda, de todo un poco, para no encasillarme en un solo lugar. Mi juventud es mi motor para seguir creciendo. Ay de aquellos que creen saberlo todo y no procuran seguir aprendiendo...

Porque, si los de afuera nos tratan así, los mismos compañeros (una minoría, gracias a Dios, pero a veces tan impertinente que parecen más) nos tratan peor. No te toman en cuenta y, si te ven con deseos de superarte, te ponen el pie para que no les quites el puesto. Te dejan el trabajo más pesado a ti, porque para eso si eres bueno, para resolverles. No te quieren enseñar, con el pretexto que a ellos "nadie les enseñó." ¿Qué culpa tengo yo de tus traumas laborables? ¿Tengo culpa de que tus compañeros fuesen mediocres e inseguros? Caballo, comparte esos conocimientos sin miedo, que yo si voy a progresar lo voy a hacer, estés tú o no estés. Me acuerdo una tarde en que salimos un grupo a hacer trabajo de campo con nuestro supervisor, que tiene más de 20 años de experiencia. Terminamos en un negocio y estuvo un rato diciéndonos todo lo malo que habíamos hecho en nuestra intervención. Todas esas críticas son bienvenidas. Esas en particular no, porque dijo luego que por eso no le gusta salir con los nuevos, porque no saben trabajar en la calle. Pues entonces vete y trabaja solo, dale. Yo me sentí bien incómodo y se lo dije, al frente de todo el mundo: "Aquí los que llevan 20 años, alguna vez fueron empleados nuevos, fueron jóvenes, y no sabían nada de la calle. Si ahora eres supervisor, es porque con los años has adquirido conocimiento y destrezas. No naciste sabiendo. Y segundo, ahora mismo con quienes cuentas para hacer el trabajo somos nosotros, los novatos. Brega con eso." O algo así. Se quedó sosito. Bueno que le pase.

Esta sociedad necesita un balance entre juventud y experiencia para poder enfrentar los retos que vienen. La gente joven necesita oportunidades para aportar y los más veteranos tienen que transmitir lo que saben a los que no. Es lo mismo en la escuela, en la iglesia, en los trabajos... No quiere decir que los mayores se tienen que ir ni que no haya espacio para los que empiezan a vivir. Este camino lo estamos caminando juntos, viejos y jóvenes, y nos necesitamos mutuamente. La experiencia y la juventud son compatibles en la medida en que respetemos el transfondo del otro, las diferencias de épocas, ideas y creencias. Unos van de salida y otros tomarán su lugar. es un proceso natural y necesario para una sociedad funcional y saludable.

Le doy gracias a Dios porque -en la gran mayoría de los casos- el apoyo, los consejos, el entrenamiento, el ejemplo de mis compañeros de trabajo siempre ha estado presente. Y, aún cuando me corrigen, lo hacen para que yo me pula y sea mejor cada día. Gracias, muchas gracias.

Y a ti, joven: valoremos la experiencia de los más viejos y aprendamos de ellos. Pero no tengas vergüenza de tu edad, ni tus ideas, ni de tus sueños. Hoy tienes un mundo por aportar, junto a un mundo de conocimiento por adquirir. No permitas jamás que nada ni nadie mate tus sueños ni te humille por la sencilla razón de ser joven. Tu espacio, tu lugar nadie, NADIE, JAMÁS, lo va a llenar. En este cuadrilátero llamado vida, nuestro lugar lo tenemos que defender con el mismo ímpetu que el más importante campeonato.  

Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabras, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. 1Timoteo 4:12


lunes, 17 de septiembre de 2012

El retiro no es "cáscara de coco"

Eran las 4 de la tarde y nuestro jefe nos dijo que era su último día con nosotros. Que le habían certificado sus años de trabajo y ya era momento de irse. Luego de más de 30 años de servicio público. Yo tengo 34 de edad. No son cáscara de coco. Es una vida entera.

Pero pasa muy rápido. Y más cuando estás trabajando. Llega el lunes y ya esperamos con ansias el viernes. Queremos acelerar el tiempo y no nos damos cuenta que al tiempo nada ni nadie lo detiene.

Hubo un momento en el cual la tristeza se hizo presente, y no era para menos. Cuando te despides de un lugar que se convirtió en tu segundo hogar, y de un grupo de personas que eran tu segunda familia, prácticamente es como un sentimiento de duelo. No importa si pasaste infinidad de malos ratos o decepciones. Las experiencias, las alegrías, las amistades, haber dado el máximo de nuestras capacidades... Todo eso duele al momento de irse.

Al momento de darle un abrazo a mi jefe, le dije: "Felicidades. Disfrute su retiro. Descanse mucho. Gracias." Porque no es momento de llorar ni de sentir tristeza. Es momento de reflexionar en lo vivido y ser agradecido por todas las bendiciones recibidas y por la oportunidad de servir al prójimo.

Por mi parte, cuando un ser querido parte, la mejor forma de honrarlo es viviendo sus mayores valores y cualidades. Que su paso por mi vida no haya sido en vano. Así como mi paso por la vida de otros tampoco puede ser en vano. Ningún día puede pasar en vano. En un dos por tres, pasan 30, 35, 40 años y me llegará el momento de decir adiós. En este cuadrilátero llamado vida, llega el momento en que los golpes son demasiados y hay que enganchar las botas. Ojalá ese momento sea de alegría y satisfacción por haber dado "una buena función."

viernes, 3 de agosto de 2012

En pie de lucha

En este cuadrilátero llamado vida, no puedes pedir tiempo. No te dan tregua, ni la puedes dar. El reloj corre, y hay que aprovechar cada segundo desde ese primer campanazo. 

La introducción...

  
"Haciendo su recorrido hacia el ring, el retador..."

Asomamos nuestra cara hacia afuera de la casa y sabemos de antemano que nos encontraremos con un tumulto de gente metida en carros en un descomunal tapón. Muchos, con demasiadas presiones sobre sus hombros. Con tristeza. Con miedo. Otros, con esperanza. Quizás, sólo con eso. Todo eso está presente en nuestras mentes. Pero aún así, nos encaminamos a la lucha diaria... Orando que no se vacíe una goma.

Suena la campana... 

"Ding, ding"

Ponchamos en el trabajo, entramos al salón de clases, a la oficina del gobierno, al salón de terapias... Y la lucha comienza. 

Toma de arbitro...

La rutina, los problemas, el cansancio, vienen de frente hacia nosotros y medimos fuerzas con ellos, tratando de sacar ventaja y dominar. Hasta otras personas se convierten en nuestros rivales, hasta con una mala actitud.  Empiezan los candados, las llaves y contrallaves. Un trabajo a última hora, una asignación, un cliente difícil, un compañero o compañera de trabajo aún más difícil, son esa "picada de ojos" que nos quita el foco momentáneamente.

Monkey flip y un par de patadas voladoras...


Algunas veces hay gente que nos quiere hacer lucir mal y humillarnos. Estas dos movidas son ejemplo de eso. El abusador de la escuela, el o la recepcionista amargado, el lambón del jefe que no quiere que lo hagan lucir mal, el maestro o maestra que cree saberlo todo... Hay que sacudirse y seguir luchando. 

Pelea fuera del ring...


Y muchas veces, para resolver los problemas, tenemos que "matarnos en la raya" (Héctor el Father voice) (Cuando digo matarnos, no es literalmente). Las circunstancias no serán siempre las mejores. Hay que estar preparado para pelear, por mi educación, por mi desarrollo profesional, por mi felicidad. Por los medios que sean necesarios.

La llave final...



Quizás la apliques tú, o la recibas. Eso es inmaterial. Porque, al fin y al cabo, es sólo una batalla. Son las únicas 24 horas que tenemos en nuestras manos y, en ellas, aprendemos de cada triunfo y cada fracaso. El día no depende tanto de metas individuales, sino de construir una experiencia de vida plena y satisfactoria. Hoy aprendo y crezco porque vivo. Si mañana despierto de nuevo, habrá tiempo para reagruparse e ir por ese toque de espaldas, por los tres segundos. Ganando o perdiendo, soy una mejor persona hoy. ¡Pero no se equivoquen! Hoy es el tiempo de ganar. Éxito, y nos vemos en las luchas. 

"¡Uno, dos, tres! El vencedor es..." 




viernes, 11 de mayo de 2012

La satisfacción del deber cumplido, ¿basta?

"La satisfacción del deber cumplido"...

Cuando uno tiene un trabajo de mucha responsabilidad y poco salario, eso es lo único que queda. Porque nadie, NADIE, es indispensable en ninguna empresa o agencia de gobierno. Te arriesgas a sufrir decepción tras decepción al momento en que decides dar la famosa "milla extra". Sabes, muy en el fondo, que el verdadero pago que recibirás por tu esfuerzo es... la satisfacción del deber cumplido. Bla, bla, bla.

Es que, si lo analizas bien, nada hace sentido: te levantas a una hora totalmente inhumana, desayunas (si lo haces) a las millas, para luego meterte en sendo tapón, escuchando cuánta mala noticia recortaron del periódico los de la radio... Entonces llegas ajora'o al trabajo a ponchar, para encontrarte con los mismos 4 gatos que van todos los días, todos los días (como Pizza Hut) a solicitarte servicios con los documentos incompletos.... que ya le has dicho 7 veces que no los tienen completos y no se los vas a recibir, ñeta. Lo último lo dije en mi mente, por si acaso.

Un momento, no se equivoquen... Le agradezco a Dios por tener trabajo en una época tan mala como esta. Puedo proveer para los míos y eso es muy importante. El problema que el trabajo no solamente debe proveer dinero, sino satisfacción personal y progreso profesional. Yo firmé, como dicen por ahí, "pa' 40"... ¿40 años? ¿Haciendo lo mismo? Si fuese haciendo el amor, estaríamos gozando pana mío, pero trabajando en lo mismo, eso no era. Y ganándote centavos, mientras un montón de pelañemas con una décima parte de la inteligencia que yo tengo... en la uña del dedo pequeño de mi pie izquierdo... se embolsillan obscenas cantidades de dinero y no defienden a la clase trabajadora. Y seguirá así ya que iremos a perpetuar nuestras miserias a fuerza de cruces y escrutinios fatulos.

¿Y las uniones? Bien, gracias. Cobrando primas, y si los dejas, te cobran las sobrinas y las hermanas. ¿Así quieren crear conciencia sindical en las nuevas generaciones de empleados públicos? ¿Cada uno con su finquita aparte? Y al final, ¿qué queda? La dichosa satisfacción del deber cumplido... que no me paga la compra ni la casa. Pero está ahí, recordándote que lo verdaderamente importante y valioso en este mundo, casi siempre, es invisible a los ojos y no se le puede poner un número.

Esa satisfacción por el deber cumplido es la que me dará el empujón para salirme de la cama y servir a quién se lo merezca y a quién no. No importa si no hay convenio colectivo, si tus superiores no te apoyan, si te ganas varios enemigos, si ganas menos que en un fast food, si dicen que eres igual de vago que los demás empleados de gobierno... Nada como saber y sentir que cumpliste con tu deber. Es lo único que queda. Es lo único que hace falta.

"Buenos días. ¿En qué le puedo servir?"




viernes, 29 de julio de 2011

Rendirse no es una opción... ¡Jamás!

"Resilencia: capacidad de, no sólo enfrentar la adversidad y superarla, sino de salir fortalecido/a de ella... #NoHayOpción"

Así decía uno de mis tweets/status en Twitter y Facebook hace dos noches... La escuché en un anuncio de televisión y tuve que compartirla, porque me pareció una definición exacta y sencilla de una gran virtud en cualquier ser humano. Y le llamo gran virtud porque tiene 2 grandes condiciones: no sólo entras en batalla con algún reto, obstáculo y/o adversidad, sino que te preparas y fortaleces para lo siguiente.

Sería muy fácil tomar el camino de la conformidad, de la resignación... De que "no puedo", "es imposible". Probablemente, te ahorrarías la humillación de una derrota segura. Dejar el deporte que disfrutas tanto jugar porque eres un "come banco" (los reconozco, soy uno de ellos)... Aplicarte en otras clases en la escuela y descuidar esa que te da problemas porque "nunca di pie con bolas en ella, déjame pasarla raspando"... Renunciar a un puesto más alto en tu lugar de trabajo porque crees que "nadie toma en cuenta tu trabajo" y que "sólo el que tiene palas, progresa"... Y como último ejemplo, dejar de luchar con la enfermedad porque "de algo me tengo que morir" o "a nadie le haré falta"...

Esto es fácil, señoras y señores: hay que saber escoger las batallas que debemos pelear... Y esas son: ¡todas! Practicar y practicar hasta dominar las más básicas destrezas de ese deporte. Estudiar y estudiar, con conciencia y el compromiso de demostrar conocimiento cuando sea necesario. Aprender y aprender nuestras tareas y las de otros puestos en nuestra área de trabajo para tener mayores oportunidades de crecimiento. Y luchar y luchar contra lo que aflije nuestro cuerpo, siguiendo nuestro tratamiento al pie de la letra, sin darle espacio a la enfermedad...

¿Que las ganas de luchar se acaban? Si, hay días que simplemente no están... Pero el camino es continuo, hay que seguir caminándolo, aunque sea más lentamente... Se dice que de los cobardes nunca se ha escrito nada. Y yo no seré quién cambie eso, ¿ok? Escribo esto porque este mundo ha perdido la esperanza. Y la resilencia va de la mano de la esperanza. ¿Cómo yo seguiré luchando si no espero por algo mejor? Crío a mis hijos con valores para que ellos sean personas de provecho; trabajo duro para tener mis cosas; cumplo como ciudadano con todas mis responsabilidades... Porque espero que ese esfuerzo me dé la oportunidad de una vida mejor. No color de rosa: mejor. Y por no ser color de rosa, el momento nos pide la voluntad de dejarnos moldear por los retos diarios y transformarnos en testimonio de éxito, de vivir como campeón. Porque, en este cuadrilátero llamado vida, hay que conducirse como campeón... aún luchando a mitad de cartelera.

miércoles, 22 de junio de 2011

Coquí...

Ayer hablé de cosas del trabajo, así que hoy no... Total, todo sigue igual, y yo sé que después del trabajo es como hablar malo...

De lo que si voy a hablar hoy es del tema del día: la crisis económica externa... Nah, mejor de Barea. No vi la llegada porque estuve ocupado. Escribí estas palabras hace horas porque sé que se hablará por varios días de lo mismo. Mucha gente contenta y orgullosa de JJ, otras hartas del temita, otras más criticando todo, incluyendo al ahora villano por mayoría de votos, Carlos Arroyo...

El orgullo patrio salió a flote con el triunfo de Barea, así como cuando Puerto Rico venció al Dream Team (con 24 puntos de Arroyo, ¿se acuerdan?). Y este pueblo se une como pocas veces. Porque a veces aliviar un poco el dolor es casi tan bueno como sanarlo...

Pero, como la moneda tiene 2 caras, siempre está la opinión portadora del virus del acomplejado. La que minimiza cualquier viso o asomo de triunfo de un boricua. La que te inspira a decir: "Te hubieses quedado en la cama y no salir de ella..." De gente que, a falta de logros personales, ataca a la gente exitosa. Y eso hablando de Barea. Si hablamos de lo que dijeron de Arroyo...

¿Y de los que se montaron en la guagua a "coger pon" con Barea? Usted los conoce: los saluda frente a su casa cada 4 años... Y los artistas apagados, ¡que loco! Bueno, en serio, ¿qué mal le hace a nuestro país un héroe ocasional?

¡Que se monte Zuleyka cuantas veces quiera en las carrozas! ¡Que nuestros políticos roben la cámara que deseen! ¡Que la gente se mate criticando sin dar alternativas! Le doy la bienvenida a todo aquello que nos una... Porque subimos todos juntos en el escalafón, o juntos nos hundiremos... ¿Coquí?

martes, 21 de junio de 2011

¿Todos para uno y uno para todos?

Hoy aprendí, de la peor forma, lo que es sentir vergüenza ajena. Y es una sensación que no le deseo a nadie. Sentirte culpable, responsable por acciones de otros, además de las propias.

Yo soy trabajador social y tengo la mala costumbre de preocuparme demasiado por los demás. Y la llamo mala porque debe serlo: no mucha gente la tiene o la quiere. En fin, llega un cliente tarde, a punto de cerrar, con un pedido de última hora. Se le explica que debía venir al día siguiente porque la persona que "podía" ayudarlo trabajaba temprano.

Me detengo un momento para analizar algo: si sólo una persona en la oficina puede hacer algo en particular, ¿cuán efectivos somos en realidad? Y si a veces estamos cansados de atender público, ¿por qué no aprender de todo para atenderlo en menos tiempo? Estoy siendo realista: hay días buenos y días malos. Pero qué malo es ir a buscar ayuda a un sitio lleno de gente y nadie te "pueda" ayudar.

Así que, al final, terminé haciéndolo yo. Perdí mi pon a casa, salí tarde y un poco decepcionado de que a veces renunciemos a aprender algo nuevo. O a ayudar a otros con lo que sabemos. Lo que es lo mismo... ¿Podemos decidir cuándo servir? Fuera de lo que dice la ley, ¿es prohibido dar sólo un poco más?

En conclusión, mañana no iba a trabajar... Pero, mientras escribo, le pongo la alarma al reloj porque mañana hay trabajo. Recuerden: aquellos que hoy pelean en el evento estelar, empezaron abriendo carteleras... Próximo paso: la mitad de cartelera...