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martes, 7 de abril de 2015

Ay, los hospitales...

¿Les había dicho alguna vez lo mucho que odio los hospitales? Pero los odio con la misma pasión que el hijo de Ray González odia a los barberos. A mi joven... muy joven edad de 37 primaveras, la animosidad es evidente, más ahora que he tenido que venir más a menudo. Y antes que empiecen a lucirse, no es para el examen recurrente de la próstata, joyas. Sino por otras situaciones familiares que ameritan visitarlos.

Pero volviendo al punto inicial - mientras degusto una bolsa de aire con papas, y me tomo una Pepsi imaginándome que es una Coca Cola - he enumerado las 10 razones por las cuales odio los hospitales con la misma intensidad que Chicky Starr odia las pensiones alimentarias:

1- Siempre está lleno. Esta isla es un infección de oídos con playas, marrayo parta.

2- En las máquinas de dulces nunca hay M & M's. Y si pasa el milagro y hay, son de maní. Carajo, ¿no los venden en el mismo sitio?

3- Me toca siempre ir al turno de las enfermeras feas. Hello, para feo, yo...

4- No hay señal. O sea, ¿cómo voy a jugar Preguntados?

5- Los guardias sacando a uno cuando hay más de un acompañante.  ¿Y si no me quiero ir? Tranquilos, tranquilos, no tiene que venir con sus compañeros, total, yo ni quería estar dentro... 

6- Wendys, Popeye, Krispy Kreme... al otro lado de la avenida. ¿Por qué me hiciste gordito, Señor?

7- Univisión en la sala de espera. 24/7. Si yo quisiera ver el maratón de La Rosa de Guadalupe o Como Dice el Dicho, lo veo en Hulu. ¡No mamen!

8- Los stickers para los visitantes. La pega les dura 3 minutos y luego no hay quien los pegue para atrás. Consejo: no traten con una grapadora... mientras tengan la camisa puesta.

9- Las camillas. Yo admito ser un jíbaro camillístico, no sé ni ponerle freno, ni subirle el espaldar, ni las barandas... 

10- La espera. La espera que desespera. Y uno poner la mejor cara para uno ser el apoyo de los demás. Pero fíjense, esta última no es algo malo. Es lo que nos toca. Es lo correcto. Es lo que nos enseñó Jesús, con Su Palabra y Su ejemplo.

¿Saben? Sólo son 9 cosas, no es tan malo. Peor sería esperar en un supermercado. ¿Les había dicho lo mucho que odio los supermercados?...


miércoles, 10 de abril de 2013

¡Dedúceme ESTA!

Ese tiempo ha llegado. La "dolorosa" nos visita de nuevo, y a esa no se le puede decir que no. Por eso me puse a pensar: ya que el Gobierno nos cobra hasta el último centavo de cualquier deuda que "tengamos" (real o imaginaria), ¿por qué no deducimos más cosas en la dichosa planilla de contribución sobre ingresos? Ya que los intereses de los carros ya no se pueden incluir, vamos a sustituirlo con otras cosas que realmente hemos hecho parte de nuestra vida y que no aportan un comino.

Por supuesto, les tenemos una exquisita selección de todas esas deducciones que le hacen falta a nuestras planillas. Y aprovechen, en una semana hay que entregar esa planilla. (Pero no es que incluyan algo de esto, o sea...):

1- Los "likes" de Facebook que salvan vidas, erradican el hambre, curan enfermedades, se convierten en donativos...

O sea, ¿van en el anejo de servicios profesionales? ¿O en el de donativos? No sé, pero para el tiempo en el que me criaba, las buenas obras se hacían en persona...

2- Las fotos de modelaje en Instagram

Para tirarse esas fotos, ¿hubo gastos de diseñadores, modistas, vestuario? Porque si no hubo nada de eso, ni va en la planilla ni en mis redes sociales. Bájenle dos al guille de Tyra Banks, ¿ok?

3- El reciclaje para la montaña de recibos de IVU Loto

Miren, díganlo de una vez si la IVU Loto es una cogía de pinsuaca o no, o entonces déjennos deducir ese reciclaje de papel inservible en la planilla. El bosque de la Amazona nos lo agradecerá.

4- La sillas de playa para esperar en las filas del Black Friday/repartición de regalos del Día de Reyes/cualquier nuevo Krispy Kreme...

Perdemos nuestra dignidad, nuestro respeto al prójimo, nuestro tiempo... Pero ese breakecito en la planilla no, ¡plis! (Repito, esto es hipotético. No sé por qué creo que lo voy a tener que escribir de nuevo...).

5- La cerveza tax-free de la base que viene los cacheteros amigos de uno a beberse en las actividades de la familia...

A esa gente, ¿se les considera como dependientes? Pienso que así debería ser porque como los borrachos lo único que saben decir es : "Te quiero, cab...". Gracias a Dios que me quieres...

6- Todas las veces que escuchemos y leamos noticias de Maripily o el artista desajustado social de moda...

Lo podríamos anejar en la planilla como gastos universitarios. Como si hiciéramos un minor en periodismo. Porque a esta porquería es lo que se dedica la prensa en estos días. Y todo por vender periódicos y por ratings...

7- Cada vez que Univisión pase una película de Vicente Castro. Y si Jorge Luis Ramos protagoniza, el crédito es doble...

Cada vez que hay una masacre en Puerto Rico, es inminente la adaptación para TV de Castro. ¡Compénsenos, puñ...! Free "Nosotros". Pagamos justos por pecadores...

8- Los arreglos de las bodas, que nos llevamos sin preguntar si van a hacer algo con ellos...

Eso debe aplicar como gastos de mejoras al hogar. Claro, si quieres tener el Corredor Ecológico del Norte en la sala de tu casa, sigue así. O abrir una franquicia de Casa Febus o Decora. También en gastos médicos si es el último arreglo y dos doñas se jartan a pezcosás por él...

9- Los videos caseros de Harlem Shake

Los podemos usar como prueba de que toda esa gente vive en la casa y no las ponemos como dependientes con el único propósito de que nos sobre más dinero... Nadie hace eso en Puerto Rico. Nadie. Bueno, casi nadie...

10- Cada vez que Pitbull diga "Dale" en una canción

(Jeringonza que nadie entiende)... ¡Dale!... (Más jeringonza)... ¡Dale!... $$$$$$$$$ en nuestros bolsillos si dedujéramos eso en la planilla.

Wow, ¿se imaginan si cada cosa innecesaria e inservible en nuestras vidas pudiesen generarnos algo de dinero? Lo malo es que eso no pasa casi nunca. Hacemos parte de nuestra vida cosas tan banales que le quitan espacio a las que realmente valen la pena. La vida pasa y se va y de ella, no hay crédito...