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martes, 7 de abril de 2015

Ay, los hospitales...

¿Les había dicho alguna vez lo mucho que odio los hospitales? Pero los odio con la misma pasión que el hijo de Ray González odia a los barberos. A mi joven... muy joven edad de 37 primaveras, la animosidad es evidente, más ahora que he tenido que venir más a menudo. Y antes que empiecen a lucirse, no es para el examen recurrente de la próstata, joyas. Sino por otras situaciones familiares que ameritan visitarlos.

Pero volviendo al punto inicial - mientras degusto una bolsa de aire con papas, y me tomo una Pepsi imaginándome que es una Coca Cola - he enumerado las 10 razones por las cuales odio los hospitales con la misma intensidad que Chicky Starr odia las pensiones alimentarias:

1- Siempre está lleno. Esta isla es un infección de oídos con playas, marrayo parta.

2- En las máquinas de dulces nunca hay M & M's. Y si pasa el milagro y hay, son de maní. Carajo, ¿no los venden en el mismo sitio?

3- Me toca siempre ir al turno de las enfermeras feas. Hello, para feo, yo...

4- No hay señal. O sea, ¿cómo voy a jugar Preguntados?

5- Los guardias sacando a uno cuando hay más de un acompañante.  ¿Y si no me quiero ir? Tranquilos, tranquilos, no tiene que venir con sus compañeros, total, yo ni quería estar dentro... 

6- Wendys, Popeye, Krispy Kreme... al otro lado de la avenida. ¿Por qué me hiciste gordito, Señor?

7- Univisión en la sala de espera. 24/7. Si yo quisiera ver el maratón de La Rosa de Guadalupe o Como Dice el Dicho, lo veo en Hulu. ¡No mamen!

8- Los stickers para los visitantes. La pega les dura 3 minutos y luego no hay quien los pegue para atrás. Consejo: no traten con una grapadora... mientras tengan la camisa puesta.

9- Las camillas. Yo admito ser un jíbaro camillístico, no sé ni ponerle freno, ni subirle el espaldar, ni las barandas... 

10- La espera. La espera que desespera. Y uno poner la mejor cara para uno ser el apoyo de los demás. Pero fíjense, esta última no es algo malo. Es lo que nos toca. Es lo correcto. Es lo que nos enseñó Jesús, con Su Palabra y Su ejemplo.

¿Saben? Sólo son 9 cosas, no es tan malo. Peor sería esperar en un supermercado. ¿Les había dicho lo mucho que odio los supermercados?...


sábado, 14 de marzo de 2015

37



Treinta y siete años. La vida pasa muy rápido. Escribiendo estas palabras, reflexiono en lo vivido hasta hoy y, siendo muy objetivo, yo he vivido de todo. Y en mayor o menor medida, he tenido y he hecho de todo. Ha sido una vida en la que ha habido sus fracasos y sus decepciones, como todas. Pero han sido tantas y tantas las bendiciones y las alegrías que mi ánimo hoy es de celebrar la vida que Dios me ha dado y la que me ha tocado vivir. 

Celebrar los logros y las metas alcanzadas. Celebrar a la gente que he conocido y que estando o no aún conmigo me han hecho la persona que soy. Celebrar que aún estoy en pie de lucha. Celebrar lo que viene. Porque si algo he aprendido en esta vida es que lo mejor está por venir (sin alusiones políticas, plis, jajajajaja). 

Y aprender es lo principal que hacemos en esta vida. Aprendemos de nuestros errores. Y de las cosas que hacemos bien también, porque lo bueno no se cambia... Y de gente mucho más sabia que yo, he adquirido varios consejos que me han ayudado y me siguen ayudando día a día a intentar vivir la felicidad para la cual Dios me creó. Y son 37, ¡qué casualidad! Quizás les ayuden a ustedes también:


1- Sueña.

2- Ten metas.

3- Eres lo que haces, no lo que dices.

4- Mantén tu palabra.

5- Si te ofreciste a ayudar, no te quites hasta que el trabajo se haya hecho.

6- Sé amable. Todos tenemos nuestras propias luchas.





7- Aprende a escuchar, no solo a esperar tu turno de hablar.

8- De vez en cuando, trágate las cosas.

9- No obstante, la gente te respeta tanto como tú te hagas respetar. No te dejes manipular. Si alguien no te acepta, apártate.

10- Aprende a decir no.

11- Si no entiendes, pregunta antes que sea demasiado tarde.

12- No pierdas la tabla. Especialmente en el trabajo.

13- Si tienes que pelear, da primero y da duro.






14- Todo lo que ocurre es para bien.

15- De todos puedes aprender algo. De todos.

16- Enfrenta a los abusadores. Con que lo hagas una vez, bastará.

17- Pero cuidado con tú abusar: el que puedas no quiere decir que debas. 

18- Nunca alardees. Siempre habrá alguien mejor que tú en todo.

19- Si hiciste valer tu punto, no digas nada más.





20- Da crédito.

21- Admite que te equivocaste.

22- Nunca es tarde para una disculpa.

23- Perdona tus errores. Tienes derecho a fallar.

24- Sé paciente.

25- No aparentes. Se nota.

26- No te quejes, hay gente en peores situaciones que tú. Solo ve a un hospital, una cárcel, un hospitalillo...





27- Cuando no estés bien, actúa como si lo estuvieses. Las cosas positivas ocurren a la gente positiva.

28- Simplifica la vida. Hay gente experta en complicársela.

29- Ríe un poco más cada día.

30- Aprende al menos un buen chiste. (Ahí me salvé, me sé muchos, jajajajaja)

31- Sonríele a los extraños.

32- Estar viejo no lo determina a qué hora te acuestas.

33- No siempre serás el más fuerte o el más rápido. Pero si puedes ser el más duro.


34- Sé creativo y hasta comete locuras de vez en cuando.

35- Gestiona los cambios.

36- No dejes de escribir. Ya sea poesía, música, cuentos, o un blog como éste. Siempre alguien leerá, se identificará, lo hará parte de su vida. Así seas tú mismo.

37- Nunca es tarde para encontrar el sentido de la vida. Que lo conseguido no hipoteque tu porvenir. Esto no se ha acabado. Falta mucho camino por recorrer, mucha vida por vivir...

Gracias, Señor, por la vida que me tocó. Gracias por lo bueno y lo no tan bueno. Por el hombre en el que me he convertido. Gracias por la bendición... y por la crisis. ¡Por, al menos, 37 años más! 

¡Salud!




miércoles, 31 de diciembre de 2014

El roto en el techo


Vean esta foto. Ese es el techo de cinc del cuarto de la lavadora en casa. Notarán la pelota de roto que tiene. Se preguntarán: ¿qué compañía le habrá hecho ese "sun roof" al techo? ¿Cuanto le habrán cobrado?  ¿Y por qué no lo han terminado? Si usted se ha hecho alguna de esas preguntas, no sea payaso... Eso fue el proverbial y tradicional "cuarto de dinamita", que algún gracioso tiró ahí porque no tenía algo mejor que hacer y tenía ganas de JODER LA PITA. Si, hermano, si usted hizo esto es tremendo ca... Si, ¡que contento me pone esta foto! (y por "contento", quiero decir encoj...).

Dicho esto, les confieso que el mal rato del ruido que hizo eso al explotar es suficiente para querer guindar a la joya que lo hizo. Porque eso pudo haber estallado habiendo gente ahí y salir heridos. Ya el espacio del otro no es sagrado, ya no se respeta, y tiramos los petardos y si estás en medio, "such is life". Así estamos viviendo. Ya no podemos convivir. Ya no cabemos todos a la vez en esta isla. No hay tolerancia. Tolerancia, ese control propio ante las diferencias. La aceptación de la individualidad de cada uno. Sin importar si estamos de acuerdo o no. Y en momentos como estos es que la tolerancia es lo único que queda. No hay de otra. Porque este año no hemos mostrado ninguna, con solo ver el periódico nos daremos cuenta. Masacres  por doquier, familias enteras destruidas, peleas terminadas en desgracias... Y en este caso, no nos importa los daños que podamos causarle al prójimo con nuestros actos. Hacemos fiesta con lo que no nos cuesta y que el otro arree. Y que se atreva a decirme algo.. Y no me malinterpreten, no es que la gente no enfrenten las consecuencias de sus actos. Ojalá supera quien lo hizo, y que pague por ello. Pero hacerlo pagar no es lo que me toca, eso se lo dejo en las manos a Dios. A mi me toca actuar de manera diferente. En mi casa, en la calle, en mi trabajo, ejercer la tolerancia como quisiera que la mostrarán conmigo. ¿Qué no es fácil? Claro que no, Porque mira que hay gente difícil, yo mismo soy una de ellas. Y pues, la gente es como es, y el día que no aguante a alguien, es mejor comportarse como adulto y dejarlo que muera loco o loca. Todos tendrán su justo pago de acuerdo a como vivieron su vida. No puedo contribuir negativamente a una sociedad que ya es demasiado violenta. Yo puedo defender mis derechos y mis cosas en contra quien quiera hacerme daño. Pero reaccionar con agresión y violencia por cualquier cosa, eso sí que no se puede.

Este ha sido un año bien difícil para todos, de una u otra manera. Hemos perdido muchas cosas, muchas personas. Hay desesperanza en las calles. Cada vez se hace más duro el levantarse de la cama a dar lo mejor de uno. Y con todo y eso, ¿encima vamos a pasarnos la vida peleando, matándonos unos a los otros? ¿Haciendo el mal? En esta pequeña isla vivimos todavía mucha gente. Y nos guste o no, todos estamos montados en el mismo barco. Y tenemos que aprender a convivir y a tolerarnos. Porque nos estamos hundiendo.

A quien hizo eso, espero que lo hayas disfrutado, y deseo de todo corazón que no te pase a ti. Porque si eres capaz de causar daño por juego, no mereces ni mi enojo ni mi atención. Dios te bendiga y para ti y todo el que lea estas palabras, feliz año nuevo. Que suene la campaña... 

martes, 22 de octubre de 2013

#F**kOffTempo

Escribo estas palabras en las primeras horas del jueves siguiente al día en el que Tempo volvió a Puerto Rico. ¿Tempo? Si, el mártir del género urbano. La víctima de sacrificio. Un héroe para un montón de estúpidos que le creen las excusas que da.

Si, porque el tal David Sánchez Badillo se canta el inocente. Les encanta cantar sobre drogas, armas, crimen, pero a la hora de la verdad son los más ignorantes y fue "alguien que los setió". Si, mijo, si.

Lo lindo es que fueron al aeropuerto a recibirlo. Oscar López Rivera pudriéndose en una cárcel federal y esta sarta de imbéciles fueron a recibir a la joyita esta. No, si este país es hijo del castigo. 

Por mi, la gente puede hacer de su vida un tambor y dejar que se lo toquen como quieran. Ni conozco ni me hace falta conocer al gran Tempo. Pero me molesta que en este país se glorifique la mediocridad, la corrupción, la "buscaera"... A cualquier pellizca zipper lo quieren endiosar y canonizar, como a Tupac Shakur. Ese es otro rebulero más que lo quieren hacer ver como la mano derecha del Apóstol Pablo. 

Me imagino que los noticieros van a empujarme por ojos, boca y nariz las horas de trabajo comunitario de San Tempo, como para alimentar el morbo de este país (como si eso hiciera falta). Igual la bola de imberbes que van a comprarle las taquillas para los conciertos que por ley va a dar. Para eso si no hay crisis, ¿verdad? Ojalá les descubran el pillo de luz y el de agua que tienen puestos en sus casas...

Este pueblo tiene que aprender. De este país cada día se larga la gente productiva y cada vez quedamos menos. Nuestros niños y niñas no tienen a quién mirar como ejemplo. ¿Los padres? En el aeropuerto con camisas de #FreeTempo. Los problemas se suman y la gente enfocada en un tipo que no compone NADA en este país. Gente productiva fuera, Tempo pa' dentro. 

No iba a escribir nada hasta el lunes, pero me revientan este tipo de cosas. Y aquel que se sienta ofendido por lo que digo aquí, más vale que se revise bien, porque no se puede justificar lo injustificable. ¿#FreeTempo? No, mejor sería #F**kOffTempo.

lunes, 14 de octubre de 2013

Lo que importa es el día libre

Si te creías que hoy era libre... te has podido dar tremenda jo...

Hoy no es libre, por enésima vez. El 12 cayó sábado, aceptémoslo. Ya el año que viene no hay break. Además, ¿qué rayos estamos celebrando tanto? 

¿El "descubrimiento" de América? Y toda esa gente que vivía de este lado, ¿cómo llegó? ¿En una gira del Turistólogo? Por favor, no seamos ilusos. El 12 de octubre de 1492 fue el escalamiento más grande de la historia. Vinieron los colonizadores de presenta'os a quitarle la paz a los indígenas, que hasta esnús iban por ahí sin hacerle daño a nadie. 

Los colonizaron, los esclavizaron y casi los exterminaron. ¿Se me quedó algo? Ah, si, los saquearon. Se llevaron todo el oro, bien lambíos. Wow, ¡qué ganas de celebrar tengo! 

Lo que importa es el día libre. Extender el fin de semana. El mismo donde hubo 17 asesinatos. El mismo donde seguimos hablando de un rapero que se quedó en el mismo viaje en ketchup de finales de los 90 y recibimos como un héroe. El mismo donde nos importa más la fiesta de Barbie de Bodine que los verdaderos problemas de nuestro país. La Isla Estrellá. Porque si que hemos hecho un gran trabajo votando por gente inepta que han fastidiado el país, por años y años. Pero los pueblos merecen los líderes que tienen.

Aquí lo que debemos celebrar es que no venga un rayo y nos parta en dos, porque si que hemos hecho unos méritos... Vivimos con el cerebro, con el alma, con los valores, en eterno día libre. Acusamos de hipócrita al otro y nosotros somos los primeros que sacamos a pasear al moralista solo de vez en cuando. Cuando nos acordamos, cuando no conflija con Caso Cerrado. La ética, la moral, los valores, no conocen horario de servicio, son 24/7...

Pero lo que importa es el día libre. Y no son malos. ¿A quién le molesta un lunes libre? Porque estoy seguro que todos los que se quejan de que al Gobierno le dan muchos días libres, están locos por entrar al "honorable" "Estado" "Libre" "Asociado" para jartarse de días libres. Es fácil de la boca pa' fuera. Lo que si es duro es, al momento de meter mano, tirar pa' lante. Donde sea que trabajemos. Dejemos ya las malditas excusas. ¿Tienes que trabajar sábado y domingo? Such is life! Hay gente que no tiene trabajo. Y viven días libres forzados.  Los que sí tenemos: hay que trabajar, y duro.

De verdad que hace falta el día libre. Pero, ¿saben qué? No hay tal día libre. Porque todos los días tienen su lucha. Todos los días, el simple hecho de abrir los ojos es una invitación a tomar una de dos decisiones: o vives o mueres. Vives con todas tus fuerzas o mueres lentamente. Tómate el día... y piénsalo.




(imagen: http://es.wikipedia.org)

martes, 15 de enero de 2013

Nuestros hijos, las bolas de ping-pong...

Puerto Rico no es un sitio seguro para criar un niño...

Esa -junto con alegatos de maltrato- fue la razón esbozada por el sirio Rasim Hallum en un tribunal del estado de California (USA) para obtener la custodia de su hijo Kamal frente a su ex-esposa Maha Abdel Rahim, profesora universitaria de origen árabe radicada en Puerto Rico.

Desde hace 6 días, Maha está recluida en la cárcel luego que un tribunal de California expidiera una orden de arresto en su contra por no entregar al niño a su padre en el tiempo acordado. La mujer alega que el niño le expresó que su padre lo maltrataba.

Expuesto el trasfondo de la situación, quisiera decir lo siguiente: volviendo a la aseveración del principio: excusa barata.

La criminalidad en Puerto Rico es un problema grave. Las calles se han convertido en campos de batalla. Todos somos tarjeta. Nadie está exento... ¿Y en qué mundo vive el papá de Kamal? ¿En su país no hay violencia? Me pregunto porque por alguna razón se mudó a este hemisferio. ¿No lee noticias, no ve noticieros, Sr. Hallum? Estados Unidos no está libre de estallidos de violencia extrema (tiroteo en la escuela elemental Sandy Hook, en Newtown, Conneticut; tiroteo en sala de cine en Aurora, Colorado; ambos el año pasado). California no es el paraíso del Edén tampoco. El mundo se ha vuelto violento, en todos lados.

Por otro lado, está Maha, la madre. Encerrada mientras el Departamento de la Familia se canta de manos atadas cuando esta mujer alega que a su hijo lo maltratan en casa de su papá. En mi opinión, mientras ese niño esté en Puerto Rico, el Departamento de la Familia tiene que procurar su bienestar así como el bienestar de todo menor. ¿Y el Gobierno? Bien, gracias. O por lo menos eso es lo que aparenta, en un caso tan notorio. En estos casos tú demuestras tener tu oído en tierra y saber lo que necesita tu gente y sacas la cara por ellos. Han dejado mucho que desear.

Si, porque hasta ahora no he escuchado ni leído a NADIE (sinceramente digo a nadie) preocupándose por el BIENESTAR DEL NIÑO KAMAL. Hemos hablado mucho de lo cruel que ha sido Hallum al quitarle ese hijo a su madre y llevárselo tan lejos. Nos hemos indignado por el injusto encarcelamiento de Maha y cómo este sistema ha arrastrado los pies manejando este caso. Todo eso es muy válido y no podemos hacernos de la vista larga. Pero, ¿y el niño? ¿Han intervenido con él? ¿Lo han entrevistado para validar el alegado maltrato, para saber cómo se siente? ¿Saben su sentir sobre ver cómo sus padres pelean por su custodia? ¿Ha tenido alguna red de apoyo durante este tiempo de conflicto? Dudo mucho que para alguna de estas preguntas haya un SI.

Yo entiendo que Maha violó los términos de la custodia. Entiendo que el Sr. Hallum es el padre custodio y está en su derecho de ir a corte. Pudiese entender que, en consideración a la jurisdicción de otro tribunal, no haya fianza. Lo que yo jamás entenderé es como nosotros, los que nos llamamos adultos (y me incluyo) casi nunca tomamos decisiones, o llevamos a cabo acciones en materia de relaciones conyugales o relaciones paterno y materno- filiales, pensando en las personas más afectadas y vulnerables: nuestros hijos. No lo entiendo. Los tratamos como bolas de ping-pong, de lado a lado.

Pero nada, sigamos preocupados por la trapo 'e bola, el Pollito Pío, si Calle 13 estaba en la toma de posesión, si Ricky Rosselló sufre de falta de atención, si Pedro Julio se besó o no con el novio, si Joe Joe le tocó las nalgas a Maripily, si Bodine se llevó al viejo, y todas esas estupideces. Mientras nuestros hijos sigan pagando por nuestros errores, lo de #TodosSomosFulano o el #BoicotALaComay nos lo vamos a tener que poner de enema. Bola de hipócritas.

lunes, 7 de enero de 2013

Trapo

Ok. Para comenzar me gustaría definir, con la ayuda de un diccionario, la palabra "trapo":

"Pedazo de tela viejo y roto."

En esencia, un pedazo de tela inservible. En Puerto Rico usamos esa palabra para describir, además, algo insignificante. Sin valor. Y, con ese contexto de la palabra, quiero desarrollar este escrito.

Ayer, en una de las actividades del Gobierno con motivo del Día de Reyes en el municipio de Caguas, se entregaron regalos a los niños presentes. Una dama, a preguntas de una reportera, expresó más o menos que había hecho el viaje a Caguas por una "trapo 'e bola." (pelota, balón).


Ok.

Repasemos los datos: los regalos de Reyes de tus hijos (la última vez que verifiqué) son TU responsabilidad. Si el Gobierno decide todos los años repartir regalos el 6 de enero, uno hace la fila tranquilito y SE CALLA LA MALDITA BOCA. Si no te gusta el REGALO (énfasis en "gratis"), haces lo que hace todo el mundo: trabajas, ahorras, y compras el regalo que te salga del forro. Sencillo, no es física nuclear.

Expresiones como esa yo se las dejo pasar a un niño o una niña. A esa edad, no conocemos el valor del dinero ni el trabajo que da ganárselo. Pero una persona adulta que quién sabe si tiene empleo o hace el mínimo esfuerzo para conseguirlo y vive del Gobierno que tanto critica: esa no tiene excusas. Y hago la aclaración: yo he solicitado y recibido ayudas del Gobierno en momentos de necesidad. Eso no es pecado. Lo que me molesta es que "no das un tajo" ni en defensa propia, vienes a hacer una fila de horas con tu hijo enfermo (según tú no puede caminar mucho) y, al recibir tu regalo, sales con la pachotá de que es una trapo de bola.

Esta es mi opinión, y la expreso con todo el respeto posible. Si eres del mismo pensamiento de la dama de la que le hablo en esta entrada, déjame decirte que deberías tener vergüenza en esa cara; probablemente estás criando unos hijos sin valores que cuando sean adultos serán tan buenos para nada como tú; y por último, se te considerará una lacra para la sociedad hasta nuevo aviso.

Seamos agradecidos. Cuando lo seamos, no nos fijaremos tanto en lo que nos falta, sino en lo que tenemos. Porque mucha gente, para hacer la diferencia en la construcción de un Puerto Rico, de un mundo mejor, lo único que necesitan es un trapo 'e bola. Para prueba, el siguiente video cortesía de Noticreo:








lunes, 24 de diciembre de 2012

Sin crisis no hay Navidad...

Yo me imagino cómo fueron esos días. José con su María, embarazada a punto de parir, de camino a Belén. Y digo "me imagino" porque llevarla sobre un burro -no importa qué linda sea la canción- debió hacer el camino mucho más largo. Sumémosle los dolores característicos de las últimas etapas del embarazo y no estaba fácil.

Y para completar, tras de que tenías que zumbarte al cuerpo ese maratón para un dichoso censo, no consiguieron posada para pasar la noche. Ni siquiera por estar María casi pariéndose. Y pensar que aquí lo cogen de excusa para colarse en las filas de Krispy Kreme o del Viernes Negro...

Estar en los zapatos de José esa noche estaba cañón. No solamente era su amada esposa: ese niño no era cualquiera. Era el Hijo de Dios. Claro, como Dios SIEMPRE provee, alguien les prestó un pesebre para pasar esa noche. No era por supuesto el sitio más limpio, estaba lleno de animales, pero ya había sitio para que Jesús naciera. Y quienes fueron a adorarle fueron testigos de cómo Dios se manifiesta aún en la más crítica de las situaciones.

Este año ha sido eso mismo: una constante crisis, que probablemente dure más de estos 366 días. En el seno familiar, en las escuelas, en el trabajo, en la calle, en todos los ámbitos de la sociedad... La crisis es más que unos bonos degradados: es el no haber aprendido a convivir, el no aceptar nuestra responsabilidad en esta desintegración social que vivimos, el haber olvidado los valores que nos fueron inculcados y no transmitirlos. Si, valores. Nunca dejan de hacer falta.

Este camino "a Belén" ha estado lleno de violencia, de odio, de divisiones, de codicia, de materialismo... Y se ha hecho demasiado largo. Ya es hora de pasar de la crisis a la Navidad. Es hora que Jesús nazca y esté con nosotros. Es hora de permitir que se aloje en nuestros corazones, en nuestros hogares, en nuestro pueblo, y compartir con Él esta aventura llamada vida. Y que la recorramos con Él. Porque eso es la Navidad: una nueva vida, una nueva esperanza. Y aunque sin crisis no hay Navidad, el verdadero camino comienza cuando Jesús nace en nuestro Belén.

Feliz Navidad.

(Imagen: fondospantallagratis.es )

viernes, 21 de diciembre de 2012

Nuestros niños y niñas merecen VIVIR

Hemos levantado el puño de la ira contra los más débiles. Los hemos torturado de las maneras más despiadadas. Los hemos masacrado a fuerza de plomo, los hemos descartado como basura, como objetos...

Ya los niños y niñas no son el futuro. Son las víctimas de un presente sin horizonte. Son el chivo expiatorio para todas nuestras carencias, problemas, vicios... Los hemos traido al mundo como bultos donde descargamos la violencia intrínseca de una sociedad que raya en lo anárquica y suicida. Una sociedad donde los adultos nos olvidamos que, alguna vez, fuimos niños.

Y, si ahora hemos llegado a esta edad, es porque recibimos un mundo donde las condiciones -lejos de ser perfectas- fueron suficientemente buenas para crecer. Ese derecho básico, ¿no lo merecen nuestros pequeños y pequeñas? ¿Donde puedan ir a la escuela, al cine, o acompañarnos a cualquier sitio sin temer por sus vidas? ¿Sin tener que ir armados a clase? ¿Donde no sean un pedazo de carne puesto en el congelador?...

Por años, nos hemos preocupado y hasta preparado para el inminente "fin del mundo." Y, de la mano, le hemos ido terminando el mundo a nuestra niñez. Egoístamente. Sin escrúpulos. Y aún así, ¿qué es lo único que recibimos de ellos? Amor sincero. Besos. Abrazos. Alegría verdadera. Sinceridad. Energía positiva.
Ellos y ellas son nuestro mayor tesoro, la semilla que dará fruto abundante. De ellos aprendemos la mejor forma de vivir: con corazón puro.

Nuestros niños y niñas merecen un mundo que les dé la oportunidad de construir y recorrer su propio camino. Un mundo que les permita crecer sin prisa. Un mundo que no los agreda, sino que los reciba como parte de él y los deje libres para vivir una vida plena. Si, nuestros niños merecen VIVIR. Entendámoslo de una buena vez.




(Imagen: edupni.com)

jueves, 29 de noviembre de 2012

Habemus donas



¿Qué es lo mejor que uno puede hacer a las 5:00 am? (hablo de lo mejor, no lo más divertido): D-O-R-M-I-R. Y más cuando hay que levantarse a las 5:45. Peeeeeero estamos a finales de noviembre y, sinceramente, dormir puede esperar. ¿Por qué yo escogería mi cama súper cómoda cuando podría estar haciendo fila... desde el mediodía anterior... frente a una tienda de efectos electrónicos o juguetes? ¿O mejor aún (con "mejor" significando "más ridículo"), estar a las 5 am en una fila para comerme una contrayá dona?

Al parecer a la gente en este país, el dinero le crece en plantíos. Tienen un "palo de chavos" en el patio de la casa y cosechan a diario. Mano, porque en Navidad nos da guille de Héctor el Father (que en paz descanse) y vamos tortosos a las tiendas a dejar el bono y lo que no es el bono en cosas que no necesitas o que acabaste de comprar hace 2 meses. ¿Para qué necesito un LCD de 70 pulgadas si tengo uno de 60? ¿Para ver a la Dra. Polo? ¿Para ver Pico y Espuelas? Y el carro con las gomas con un festival de alambres saliéndoles. Y el gabinete más desierto que una Junta de Inscripción Permanente en año no electoral. Y la cuenta de banco más vacía que un bolsa de papitas Lays.

¿Qué me enseña esto de nuestras prioridades como sociedad? Aparentemente las cosas que valen para nosotros se miden en dólares y centavos. O en cuánto impresionamos a los demás con lo que compramos. Para nosotros, las cajas vacías al frente de la casa son como trofeos que nos encanta mostrar. Pero las cosas están malas...

Imagínense si están malas que hay gente dispuesta a meterse a una fila al amanecer de Dios para ganarse una dotación anual de donas. Una asfixiaera criminal. Y no van solos. A cuanto menor de edad se pueden llevar se llevan a pasar peligros. Y si son mujeres embarazadas, mejor porque las dejan pasar primero.

Nada en contra de las donas: si alguien disfruta tan exquisito manjar es este servidor. Pero mi tiempo de descanso, de compartir con mi familia es SAGRADO. No es para dedicárselo a San Sears o San Walmart. Ni menos a la Casa Protegida Jennifer González, Krispy Kreme. Mi tiempo es para producir y para disfrutar. Producir con mi esfuerzo y trabajo. Disfrutar con el fruto de los mismos. ¿Alguien piensa igual que yo? Revisando mi timeline de Twitter, encontré algunos ejemplos:







¿Qué tú me dices? ¿24 horas en una fila?¿Por donas gratis? Y si, concuerdo con Jay Fonseca: esa diligencia bien dirigida ayudaría a nuestro país a salir adelante. Y no es tanto cuestión de criticar al que lo haga. Es que si nadie cuestiona nada, nos hundimos todos. Nos hundimos entre muchas cosas materiales que acumulamos y que dejan sin espacio a nuestros sueños. Nos hundimos en filas interminables que no nos llevan a ningún lado y que nos quitan lo más valioso: el tiempo vivido siendo felices. Mientras el sentido común sea opcional para nosotros, el término "Viernes Negro" será más lo segundo que lo primero. Y las donas no sabrán tan dulces ná.


viernes, 9 de noviembre de 2012

Nadie es indispensable

Yo he visto cosas en esta vida: cosas increíbles, cosas inverosímiles... y las elecciones esta semana. Ni una prueba casera de embarazo nos ha tenido tanto en tensión como el conteo de votos este pasado martes. O sea, ¿en serio? ¿Tanto tiempo? Para eso que cuenten los partidos, que ya a las 3:35 pm tenían 800,000 votos contados.

Bueno, pero lo que me motiva a escribir esta entrada es la que - en mi humilde opinión - es la mayor lección aprendida por todos nosotros luego de este ejercicio electoral: humildad, o en otras palabras, nadie es indispensable.

El mayor problema de algunos políticos de carrera en Puerto Rico - y, en ese sentido, de mucha gente - es que están demasiado confiados en su finquita que se enajenan de la realidad mencionada en el párrafo anterior. No evolucionan, no se adaptan, se convierten en versiones obsoletas de sí mismos. Entonces viene el "New Kid on the Block" y lo echa a un lado.

Eso mismo pasa con nosotros. Nos dormimos "en los 3 segundos" en nuestras relaciones, nuestros empleos, nuestras familias... Y, de momento, somos un "cero a la izquierda". Nos suplantan, nos despiden, nos echan a un lado.

En esos precisos momentos nos cae la agüita bien fría de la humildad. Ahí vemos y reconocemos que - así como la vida es dinámica y llena de cambios - nosotros debemos reinventarnos todos los días. Buscar aprender algo nuevo, hacer algo diferente que exija el uso de mis talentos, mantener viva la llama que nos quema por dentro. Es una tarea diaria, porque sólo vivimos un día a la vez.

La humildad no significa humillación. La verdadera humildad no es mala. La humildad nos debe permitir apuntar a las estrellas... mientras tenemos los pies bien puestos sobre la tierra. Es una oportunidad que tenemos que darnos todos una que otra vez. No importa si perdimos una elección o nuestro empleo.

Perdiendo ganamos: experiencia, sabiduría, paz, tranquilidad, auto-conocimiento... Y mucho tiempo libre para reflexionar en el camino recorrido.

El momento de la dura lección es ahora. El momento de crecer y evolucionar es DESDE ahora. Ya el viento secará mis lágrimas al caminar...

(Imagen cortesía http://www.desmotivar.com) 


martes, 9 de octubre de 2012

¡Hoy descubro!

¡Hoy descubro mi valor! Lo destapo, y libero cuán especial soy, manifestando mis talentos al servicio de mi prójimo...

¡Hoy descubro mi lugar en este mundo! Hoy hallo el camino que tengo que recorrer para alcanzar mis más grandes metas... ¡Llego porque llego!

¡Hoy descubro mi misión! Hoy conoceré la razón por la que vivo, mi función en el rompecabezas de mi gente, de mi pueblo, de la sociedad en que crezco. No pasaré desapercibido, y me comprometo a tomar responsabilidad...

¡Hoy descubro el dolor y la angustia de mis hermanos! Hoy alcanzo a ver a mi gente luchando con sus circunstancias, y me pongo en sus zapatos. Y antes de aconsejar, de apuntar... escucho, escucho... y acompaño.

¡Hoy descubro mi rostro! Me quito la máscara y le muestro al mundo el rostro del amor, de la amistad, de la compasión, del respeto. El rostro del Padre que espera al hijo que se fue y necesita regresar.

¡Hoy, y es precisamente hoy! ¡Hoy descubro mi ser ante el mundo! Hoy seré reconocido, no por ser alguien famoso ni célebre, sino porque decido mostrarle a todos de qué estoy hecho...



lunes, 17 de septiembre de 2012

El retiro no es "cáscara de coco"

Eran las 4 de la tarde y nuestro jefe nos dijo que era su último día con nosotros. Que le habían certificado sus años de trabajo y ya era momento de irse. Luego de más de 30 años de servicio público. Yo tengo 34 de edad. No son cáscara de coco. Es una vida entera.

Pero pasa muy rápido. Y más cuando estás trabajando. Llega el lunes y ya esperamos con ansias el viernes. Queremos acelerar el tiempo y no nos damos cuenta que al tiempo nada ni nadie lo detiene.

Hubo un momento en el cual la tristeza se hizo presente, y no era para menos. Cuando te despides de un lugar que se convirtió en tu segundo hogar, y de un grupo de personas que eran tu segunda familia, prácticamente es como un sentimiento de duelo. No importa si pasaste infinidad de malos ratos o decepciones. Las experiencias, las alegrías, las amistades, haber dado el máximo de nuestras capacidades... Todo eso duele al momento de irse.

Al momento de darle un abrazo a mi jefe, le dije: "Felicidades. Disfrute su retiro. Descanse mucho. Gracias." Porque no es momento de llorar ni de sentir tristeza. Es momento de reflexionar en lo vivido y ser agradecido por todas las bendiciones recibidas y por la oportunidad de servir al prójimo.

Por mi parte, cuando un ser querido parte, la mejor forma de honrarlo es viviendo sus mayores valores y cualidades. Que su paso por mi vida no haya sido en vano. Así como mi paso por la vida de otros tampoco puede ser en vano. Ningún día puede pasar en vano. En un dos por tres, pasan 30, 35, 40 años y me llegará el momento de decir adiós. En este cuadrilátero llamado vida, llega el momento en que los golpes son demasiados y hay que enganchar las botas. Ojalá ese momento sea de alegría y satisfacción por haber dado "una buena función."

lunes, 3 de septiembre de 2012

Las lágrimas de nuestros (Idol)os

En cualquier variante de estos concursos "Idol", los productores van a echar mano del morbo para ganar ratings. Al parecer, a la gente se le olvida eso. Cualquier conflicto, cualquier lágrima derramada, cualquier defecto de algún participante va a ser explotado exponencialmente para mover a las masas a identificarse con los participantes y votar por ellos y/o ir a las galas y conciertos que hagan. Pero el pueblo se indignó en la última eliminatoria de "Idol Kids Puerto Rico" porque las niñas estuvieron expuestas a un ambiente hostil y de mucha presión. Ok, de nuevo, estás en el programa de más audiencia en Puerto Rico, sola en un escenario frente a gente con una vida de experiencia en la música y que te están juzgando. ¿Quién no siente presión?

Ni los padres, ni la producción del programa, protegieron a estas niñas de ese mal rato. Hasta las que clasificaron quedaron destruidas con toda la tensión. Y aquí no se trata de que todas tenían que ganar. Es que, a veces, queremos vivir la vida a través de nuestros hijos. Lograr lo que no pudimos por medio de ellos. Y ellos y ellas pagan por nuestras frustraciones. Vemos tantos casos de niños artistas que pierden sus vidas en el camino por tratar de vivir demasiado rápido, por tratar de acaparar demasiado. La responsabilidad primordial de un niño -estudiar- ya no es prioridad. Se le quita la niñez a estas personas y tienen que crecer muy rápido. Y no he hablado de las canciones que cantaron estas niñas.

Es que ya en la televisión no hay originalidad. Lo único que falta es "Perro Idol", o "Gallina de Palo Idol". Esta sociedad tiene una dichosa obsesión con meterse en la vida de los demás. Y los canales de televisión se reparten con la cuchara grande exponiendo al ser humano en su punto más bajo. Nada es ya lo suficientemente íntimo. Y nuestros niños no están exentos. Niñas llorando = ratings.

Somos hipócritas como sociedad. Porque ponemos el grito en el cielo con estos programas. Pero es que el crecimiento y desarrollo de nuestra niñez está en nuestras manos, no de la escuela, ni de la iglesia ni del gobierno. Mucho menos de la TV. Pretendemos que adquieran valores, disciplina, autoestima, respeto de afuera, en vez de nosotros. Nuestros niños y niñas han quedado expuestos a todos esas presiones y situaciones incómodas EXCLUSIVAMENTE por nuestra culpa. ¡Qué fácil es echarle la culpa a la televisión, la escuela, la iglesia, el gobierno! ¿Quiénes los trajo al mundo? Entonces, ¿quién es responsable por ellos? Eso pensé.

Idol Kids: Talento infantil entre lágrimas- Primerahora.com



viernes, 3 de agosto de 2012

En pie de lucha

En este cuadrilátero llamado vida, no puedes pedir tiempo. No te dan tregua, ni la puedes dar. El reloj corre, y hay que aprovechar cada segundo desde ese primer campanazo. 

La introducción...

  
"Haciendo su recorrido hacia el ring, el retador..."

Asomamos nuestra cara hacia afuera de la casa y sabemos de antemano que nos encontraremos con un tumulto de gente metida en carros en un descomunal tapón. Muchos, con demasiadas presiones sobre sus hombros. Con tristeza. Con miedo. Otros, con esperanza. Quizás, sólo con eso. Todo eso está presente en nuestras mentes. Pero aún así, nos encaminamos a la lucha diaria... Orando que no se vacíe una goma.

Suena la campana... 

"Ding, ding"

Ponchamos en el trabajo, entramos al salón de clases, a la oficina del gobierno, al salón de terapias... Y la lucha comienza. 

Toma de arbitro...

La rutina, los problemas, el cansancio, vienen de frente hacia nosotros y medimos fuerzas con ellos, tratando de sacar ventaja y dominar. Hasta otras personas se convierten en nuestros rivales, hasta con una mala actitud.  Empiezan los candados, las llaves y contrallaves. Un trabajo a última hora, una asignación, un cliente difícil, un compañero o compañera de trabajo aún más difícil, son esa "picada de ojos" que nos quita el foco momentáneamente.

Monkey flip y un par de patadas voladoras...


Algunas veces hay gente que nos quiere hacer lucir mal y humillarnos. Estas dos movidas son ejemplo de eso. El abusador de la escuela, el o la recepcionista amargado, el lambón del jefe que no quiere que lo hagan lucir mal, el maestro o maestra que cree saberlo todo... Hay que sacudirse y seguir luchando. 

Pelea fuera del ring...


Y muchas veces, para resolver los problemas, tenemos que "matarnos en la raya" (Héctor el Father voice) (Cuando digo matarnos, no es literalmente). Las circunstancias no serán siempre las mejores. Hay que estar preparado para pelear, por mi educación, por mi desarrollo profesional, por mi felicidad. Por los medios que sean necesarios.

La llave final...



Quizás la apliques tú, o la recibas. Eso es inmaterial. Porque, al fin y al cabo, es sólo una batalla. Son las únicas 24 horas que tenemos en nuestras manos y, en ellas, aprendemos de cada triunfo y cada fracaso. El día no depende tanto de metas individuales, sino de construir una experiencia de vida plena y satisfactoria. Hoy aprendo y crezco porque vivo. Si mañana despierto de nuevo, habrá tiempo para reagruparse e ir por ese toque de espaldas, por los tres segundos. Ganando o perdiendo, soy una mejor persona hoy. ¡Pero no se equivoquen! Hoy es el tiempo de ganar. Éxito, y nos vemos en las luchas. 

"¡Uno, dos, tres! El vencedor es..."