Mostrando las entradas con la etiqueta lucha. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta lucha. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de noviembre de 2025

Mano, estoy tratando…


Mano, estoy tratando, de verdad que estoy tratando… 


Este último año ha sido un constante ejercicio de adaptación. Todo lo que pensaba que no iba a cambiar… cambió. Desde la hora de despertarme hasta la hora de cerrar por fin los ojos a (tratar de) descansar. Hace un año, perdí a la persona que hacia de esta casa mi hogar. Y con su pérdida, perdí mucho más. Porque esta casa cada vez está más vacía. 


Quedamos abuelo y yo. Nos quedamos solos ese primero de noviembre. Pasando los días lo más tranquilos posible. Pero estoy seguro que, como yo, se acuerda de tiempos más felices… y más acompañados. Pero al menos nos tenemos el uno al otro al final del día. Y lo cuidaré hasta que no pueda más. Al menos eso trato. Estoy tratando, de verdad. 


La casa no se ve igual, ni su fachada, ni sus muebles, ni sus paredes donde antes había muchas fotos. Fotos que están guardadas porque, ¿para qué acordarse? 


Un año más tarde, aquí estamos en la sala, abuelo recostado en el sofá, y yo escribiendo y desahogándome. Porque, aunque no soy tan relevante o tan visible como antes, sigo estando aquí, y sigo luchando. Porque así me enseñaron, y así seguiré. Porque queda gente por la que luchar. Empezando por mí.


Voy a seguir trabajando, seguir cuidando a abuelo, hasta empecé a estudiar de nuevo… Tengo que seguir haciendo todo lo posible por mantenerme y mantener a los míos a flote… porque eso me enseñó mi mamá. Mi mamá, que no dio ni pidió tregua y sacó a sus hijos adelante. Y lo menos que yo puedo hacer para honrarla es luchar. Porque dicen que “no hay mal que dure 100 años…”


Hoy, como todos los demás días, tocará vivir lo mejor posible, dentro de todo, con la esperanza de un mejor futuro. Porque, en este cuadrilátero llamado vida, uno honra a su maestro poniendo todo en la línea. 


¡Te amo, mamá, y te extraño mucho!

martes, 16 de julio de 2019

Me alegro

Yo no soy un escritor prolífico. No tengo ese talento, y lo admito. Necesito tener algo sobre lo cual escribir, y que eso sea importante para mí. Cuando se trata de Puerto Rico, es más que suficiente para motivarme a escribir, porque hay pocas cosas más valiosas para mí que esta tierra. Y mi tierra, en estos momentos, grita por un cambio. Un cambio que es “para ayer.” Y todo cambio comienza con una crisis. 

De las primeras cosas que aprendí en la universidad es que el cambio es vital para toda sociedad. La mantiene dinámica, funcional, la hace evolucionar. También aprendí que el cambio, el verdadero cambio, es difícil, doloroso, antipático. Y nuestra naturaleza lo resiente. Buscamos la comodidad y el comfort del “status quo” como puerto seguro. Hasta que se presenta una crisis, un momento en que nuestra estabilidad y seguridad se ve amenazada. Y llega el momento de tomar decisiones, de tomar acción. Y la oportunidad de cambiar. Y eso es la crisis, una oportunidad. La oportunidad de hacer algo diferente, para alcanzar algo diferente a su vez. Y crecer. Progresar. 

En estos días, Puerto Rico ha vivido momentos históricos de profunda crisis gubernamental. Funcionarios públicos arrestados por corrupción. Un “chat” de la aplicación móvil Telegram, donde participaban el gobernador Rosselló y sus más cercanos colaboradores, que ha expuesto las verdaderas caras de estas personas y cómo desprecian a este pueblo con sus gestiones públicas y sus expresiones. Todo esto ha detonado un movimiento civil que ha exigido, mediante la palabra y el activismo, la renuncia del Primer Mandatario. Sin contar, la indignación por las burlas infantiles de este grupo en contra de correligionarios y rivales por igual. Todo el mundo fuera de su círculo era “fair game.” La confianza en el gobernador ha sido -en mi opinión- irremediablemente lacerada. Y por eso, es también mi opinión que Rosselló debe dejar el cargo por el bien de todos.

No nos llamemos a engaño, estas situaciones no son exclusivas del gobernante Partido Nuevo Progresista, sino que el principal opositor Partido Popular Democrático opera de manera similar (aunque digan lo contrario) para asegurar su pedazo del pastel colonial que representa Puerto Rico. En Puerta de Tierra no hay un convento de hermanitos de la caridad. El PNP y el PPD se han encargado de administrar la colonia bajo el pretexto ideológico de la búsqueda de la estadidad y la defensa y desarrollo del Estado Libre Asociado, respectivamente. Llevan más de 70 años gobernando y ninguna de las 2 cosas se ha dado (porque el ELA no hay quien lo defienda ni lo reviva). La cosa es que esta vez le toca el turno al PNP, como hace un tiempo le tocó al PPD con el exgobernador Acevedo Vilá, acusado federalmente. 

Hay personas que han subestimado esta situación, aduciendo que “todos hacemos lo mismo”, “todos tenemos un chat donde decimos las mismas cosas”, “los traperos hablan peor y los apoyan”, etc. Tienen algo de razón, yo soy una persona que gusta de la tecnología y de probar las más nuevas aplicaciones. Y éstas me han ayudado en mi vida privada y laboral. Tampoco puedo negar que vacilo por esos chats y comparto cosas chistosas en ellos. Pero eso soy yo, que no soy gobernador ni nadie famoso e influyente. Yo no manejo ni diseño política pública. Como agente de rentas internas, solo hago cumplir las leyes fiscales de Puerto Rico. Y soy uno más. Pero el gobernador Rosselló y el grupo de fraternos que lo acompañaban en ese chat manejaban (y aún manejan) una serie de poderes que los ponen en una posición ventajosa sobre el ciudadano de a pie, aquel que hizo fila en la gasolinera y en el supermercado luego del huracán María. Aquellos que vivieron sin luz ni agua por meses largos, que vieron cómo las ayudas jamás llegaban, mientras estos infelices jugaban a la política a cuestas de pueblo. 

Ahora nos encontramos con una ciudad capital de San Juan convertida en un campo de guerra. Daños materiales, heridos, arrestados. Todo muy lamentable... hasta cierto punto. Y es aquí donde voy a exponer mi punto y el por qué llamé este escrito como lo hice. Cuando el pueblo enfrenta al gobierno, es motivado por una situación que es ya insostenible. Está bueno ya de que cuanta persona adquiera poder en este país lo utilice para su lucro y para aplastar al más débil. Todos los días, este gobierno, y el anterior, y el que estaba antes que éste, y los gobiernos de estos últimos 70 años nos dan una bofetada a nuestro orgullo, faltándole el respeto a quienes depositaron su confianza en ellos mediante las urnas. Este pueblo se cansó, y está respondiendo. Con sus palabras y con sus actos (varias veces violentos), en el patio de la casa del gobernador. ¿Y saben qué? Me alegro.

Los grandes cambios, las grandes revoluciones, no se dan en el “País de las maravillas.” Se han dado peleando, resistiendo, derramando sangre. Porque cuando hay guerra -militar o civil-, va a morir gente, van a haber daños y pérdidas, y eso nadie lo puede evitar y todos lo tenemos que entender. ¿Se rompieron algunos cristales y se escribieron algunas paredes? So what!? ¿Una que otra persona cogió un macanazo perdido por defender su punto de vista, el cual lo hace voluntariamente y en plenitud de conciencia? So what!?!? ¿A alguno que otro policía se le ensució su uniforme enfrentando a la multitud, o fue golpeado, o sintió profunda tristeza por la situación? So what!?!?!?!? Son cosas que TIENEN que pasar para que este país salga hacia adelante, para que el gobierno se limpie, para que nos respeten como pueblo, para que la crisis que estamos viviendo valga la pena. 

Usted no tiene que estar de acuerdo conmigo. Lea el entrelíneas antes de descartar mi punto. No estoy deseando el mal para nadie. Soy una persona que cree en el diálogo y la cooperación. Pero esta oportunidad de cambiar las cosas no la podemos dejar pasar. Esta oportunidad de limpiar el país de estas lacras y parásitos políticos es demasiado valiosa. Tienen que caer, tienen que pagar, tienen que responder. No condono los actos violentos pero, ¿realmente es lo peor que puede pasar? ¿Peor que el saqueo institucional que ha infectado al gobierno por años? Las paredes se pueden pintar, las vitrinas y ventanas se pueden reemplazar, no seamos ridículos, que don Ricardo Alegría se mató restaurando San Juan y hasta máquina de presión usaron contra las paredes del Morro. Por eso y más, me alegro que esto esté pasando, aunque suene fuerte. 

Me alegro porque Puerto Rico despertó. Me alegro porque los cogimos en la pifia y se cayeron las máscaras. Me alegro porque este pueblo está peleando. Me alegro, porque hay esperanza. Y de eso se trata: de la esperanza de un Puerto Rico mejor. Me alegro, me alegro... 

(Foto: Agencia EFE)






lunes, 14 de diciembre de 2015

Volvemos a la carga

Se acabaron las vacaciones. Bueno, todavía no, pero casi. Ya vuelvo a trabajar esta semana, luego de unas merecidísimas vacaciones en las que trabajé más que lo que descansé. Y pues, sabemos y podemos inferir que, lamentablemente, no descansé tres ca... Lo bueno fue que no gasté mucho. Probablemente porque no tenía dinero. Pero ese no es el punto. El punto es que volvemos a la carga.

Sinceramente, tengo tantas ganas como ninguna de volver. Y no me malinterpreten, me gusta mi trabajo. Trabajar en la calle es lo que me gusta, el contacto directo con la gente (aunque mi personalidad indique lo contrario). Pero llega un tiempo en el que los problemas del diario vivir, las pruebas, las vicisitudes, se van acumulando y se hace cada vez más difícil levantarse de la cama. Y en esos momentos debemos recordar el propósito en nuestra vida. 

No vivimos para trabajar, sino que trabajamos para vivir. La felicidad no está en nada externo, sino en nuestro interior. La vida es bella, aunque sea injusta a veces. Hay que vivir intensamente, porque el tiempo de estar muertos será bien largo. En esta vida, todos tenemos un propósito, y eso es lo que nos mueve.

Vuelvo y les digo, no tengo ningunas ganas de volver. Estaba de lo más bien en mi casa descansando. Pero mi lugar y dónde está mi propósito es en mi trabajo. La bendición está en el trabajo bien hecho. Quien será bendecido será quien es fiel, haya mucho o poco. Y yo sé qué significa "poco". Y estoy aquí de pie, todavía. Y vamos pa' lante, con cansancio, con decepciones, con cargas. Y a llorar pa' maternidad. Hoy vuelvo a la carga. Hoy lucho, mañana veré los frutos de mi lucha. 

lunes, 26 de octubre de 2015

#AbrazaLaCrisis

Ese es el hashtag con el que cierro los status de la página de Facebook de este blog, así como los tuits y textos en Twitter e Instagram, respectivamente. es una invitación corta y precisa: "abraza la crisis." Si la analizamos así como está, es una total contradicción. ¿Quién demonios quiere "abrazar" algo tan negativo, tan drenante, tan angustioso, tan incierto? Yo busco abrazar lo positivo, lo que añade a mi vida, lo que suma, no lo que resta. Lo abrazo para hacerlo parte de mí, para ser mejor persona, para crecer...

Me dices por un lado que tenga una actitud positiva, que me rodee de personas que me hagan mejor, que no me rinda, etc. ¿Pero me aconsejas que "abrace la crisis"? O sea, que acoga en mi diario vivir todo eso que lo único que causa en mí es tristeza, tensión, frustración, carencia, vacío... Es un mensaje absolutamente contradictorio.

Parece, pero no lo es. Porque así mismo como digo #AbrazaLaCrisis, también digo:

La crisis es OPORTUNIDAD.

Oportunidad que se presenta para quienes ven a la crisis de frente y no la ven como el final del camino, sino solo como un pequeño desvío que debe ser sobrepasado. Porque la crisis siempre ha existido, desde que el hombre es hombre, y ha sido detonante de los grandes cambios antropológicos, sociales, biológicos de la historia. En nuestras sociedades, tan dinámicas y cambiantes como los seres humanos que las componen, son las crisis las que nos mueven a adaptarnos, a sobrevivir, a seguir adelante. Las migraciones, las guerras, las hambrunas, las sequías, entre otros, nos mantienen en guardia y alertas. Se presentan y demandan acción de nuestra parte. 

Por lo menos en Puerto Rico, la cosa está mala, no sé en otros países en los que me leen (porque me leen en los 5 continentes, graciosos). A todos y cada uno de nosotros nos ha tocado la crisis económica, social, laboral, moral, etc. O un divorcio, un despido, una enfermedad, un crimen, algún brazo de esa omnipresente crisis nos ha alcanzado. Y aprieta duro, ¿saben? Y nos deja sin aire. Y duele. Y te preguntas: ¿por qué a mí? Si yo soy una buena persona, ¿tan malo he sido? Aclarando, el que pases por una crisis no tiene NADA que ver con que seas o no una "buena persona." Tiene que ver, según mi experiencia, con una sola razón: la vida es bella, pero a la vez es injusta. Suena fuerte, ¿verdad? Pues si, nadie es invulnerable al dolor ni al sufrimiento. Nadie es inmune a la crisis.

La vida, a través de las personas y situaciones, te va a fallar, te va a decepcionar, te va a quitar la paz y la estabilidad. Y no hay break, no hay forma de escapar de eso. Y cada persona lo toma de diferente manera. Unas campean el temporal. Otras... bueno, digamos que enganchan los guantes antes de tiempo. Estas últimas no vieron la oportunidad, solo la crisis...

Ese divorcio puede ser la oportunidad de un nuevo amor, y de arreglar las diferencias con tu antigua pareja en un escenario que no envuelva la convivencia diaria. Esa pérdida de empleo sacará a relucir talentos empresariales que quizás poseas. Esa colgá en la escuela podría ser la alarma que te avise que esa no es tu vocación profesional. Él hambre, la sequía, la necesidad, alimentan la imaginación y la iniciativa del ser humano, no sólo para auto-preservarse, sino para servir a quien no puede valerse por sí mismo. 

Para aquél que permanece aquí, o se va a nuevos destinos; para quién echa pa'lante o quien ya no puede más; para quien es exitoso o quien está viviendo cheque a cheque; para quienes están celebrando una nueva vida o están de duelo... Para todos ellos, va un abrazo de quién es hijo, hermano, padre, amigo, asalariado, trabajando en algo para lo cuál no estudió pero sabe que existe una razón para todo. Les digo, estas palabras son tanto para ustedes como para mí, que me levanto todos los días a dar la batalla por mis sueños igual que ustedes. 

La crisis es oportunidad, es la oportunidad de subir a este cuadrilátero llamado vida y pelear por mi lugar en este mundo, por mi bendición, por sobrevivir y mantenerme... y lucir fabuloso en el proceso. 

Hermana crisis, es tiempo de caminar. 


sábado, 14 de marzo de 2015

37



Treinta y siete años. La vida pasa muy rápido. Escribiendo estas palabras, reflexiono en lo vivido hasta hoy y, siendo muy objetivo, yo he vivido de todo. Y en mayor o menor medida, he tenido y he hecho de todo. Ha sido una vida en la que ha habido sus fracasos y sus decepciones, como todas. Pero han sido tantas y tantas las bendiciones y las alegrías que mi ánimo hoy es de celebrar la vida que Dios me ha dado y la que me ha tocado vivir. 

Celebrar los logros y las metas alcanzadas. Celebrar a la gente que he conocido y que estando o no aún conmigo me han hecho la persona que soy. Celebrar que aún estoy en pie de lucha. Celebrar lo que viene. Porque si algo he aprendido en esta vida es que lo mejor está por venir (sin alusiones políticas, plis, jajajajaja). 

Y aprender es lo principal que hacemos en esta vida. Aprendemos de nuestros errores. Y de las cosas que hacemos bien también, porque lo bueno no se cambia... Y de gente mucho más sabia que yo, he adquirido varios consejos que me han ayudado y me siguen ayudando día a día a intentar vivir la felicidad para la cual Dios me creó. Y son 37, ¡qué casualidad! Quizás les ayuden a ustedes también:


1- Sueña.

2- Ten metas.

3- Eres lo que haces, no lo que dices.

4- Mantén tu palabra.

5- Si te ofreciste a ayudar, no te quites hasta que el trabajo se haya hecho.

6- Sé amable. Todos tenemos nuestras propias luchas.





7- Aprende a escuchar, no solo a esperar tu turno de hablar.

8- De vez en cuando, trágate las cosas.

9- No obstante, la gente te respeta tanto como tú te hagas respetar. No te dejes manipular. Si alguien no te acepta, apártate.

10- Aprende a decir no.

11- Si no entiendes, pregunta antes que sea demasiado tarde.

12- No pierdas la tabla. Especialmente en el trabajo.

13- Si tienes que pelear, da primero y da duro.






14- Todo lo que ocurre es para bien.

15- De todos puedes aprender algo. De todos.

16- Enfrenta a los abusadores. Con que lo hagas una vez, bastará.

17- Pero cuidado con tú abusar: el que puedas no quiere decir que debas. 

18- Nunca alardees. Siempre habrá alguien mejor que tú en todo.

19- Si hiciste valer tu punto, no digas nada más.





20- Da crédito.

21- Admite que te equivocaste.

22- Nunca es tarde para una disculpa.

23- Perdona tus errores. Tienes derecho a fallar.

24- Sé paciente.

25- No aparentes. Se nota.

26- No te quejes, hay gente en peores situaciones que tú. Solo ve a un hospital, una cárcel, un hospitalillo...





27- Cuando no estés bien, actúa como si lo estuvieses. Las cosas positivas ocurren a la gente positiva.

28- Simplifica la vida. Hay gente experta en complicársela.

29- Ríe un poco más cada día.

30- Aprende al menos un buen chiste. (Ahí me salvé, me sé muchos, jajajajaja)

31- Sonríele a los extraños.

32- Estar viejo no lo determina a qué hora te acuestas.

33- No siempre serás el más fuerte o el más rápido. Pero si puedes ser el más duro.


34- Sé creativo y hasta comete locuras de vez en cuando.

35- Gestiona los cambios.

36- No dejes de escribir. Ya sea poesía, música, cuentos, o un blog como éste. Siempre alguien leerá, se identificará, lo hará parte de su vida. Así seas tú mismo.

37- Nunca es tarde para encontrar el sentido de la vida. Que lo conseguido no hipoteque tu porvenir. Esto no se ha acabado. Falta mucho camino por recorrer, mucha vida por vivir...

Gracias, Señor, por la vida que me tocó. Gracias por lo bueno y lo no tan bueno. Por el hombre en el que me he convertido. Gracias por la bendición... y por la crisis. ¡Por, al menos, 37 años más! 

¡Salud!




lunes, 2 de febrero de 2015

Pasando la página

En mi humilde opinión, uno de los mayores inventos del ser humano es el papel. Y su importancia recae en su función de recoger en sus fibras las letras que cuentan la historia. La de todos los pueblos que han pasado por este planeta, y la historia propia de cada uno de nosotros. Como vehículo de comunicación, de educación, de cultura, no conoce igual. Como instrumento para plasmar nuestras ideas, sueños, pensamientos, es infinitamente superior a cualquier red social. Porque permanece. Porque se convierte en un legado para los que vienen después. Porque como tesoro es invaluable. 

Y es un invento tan inteligente, porque cada hoja de papel posee 2 lados igual de útiles. En blanco, para dejarlo todo en ellos. Para que lo que comenzamos en un lado, lo sigamos en el otro. No hay pausa: terminamos con una página, y ya nos espera la próxima. Recordemos los exámenes en la escuela... Donde pasábamos cada página de ellos buscando esos ejercicios y preguntas más faciles para tener por dónde empezar. 

Nuestra vida es una historia escrita día a día, con la tinta de nuestras experiencias. No todos los días traen la misma cantidad de páginas. Hay días sencillos, donde prendemos el "cruise control" y fluimos como peces en el río. En esos días, no hay mucho que escribir y pasamos la página sin problemas. Pero están esos días que... uff, nos pasa de todo, nos golpean, nos marcan. Son esos días que nos hacen dudar si nuestra historia es digna de ser vivida y de ser contada. Los problemas, las pruebas, las decepciones, las traiciones, los fracasos... Llenamos nuestras páginas de momentos y vivencias difíciles y duras. Y el espacio se acaba. Y seguimos leyendo lo malo que nos pasó, lo doloroso que nos hizo caer, eso tan triste que no se nos va de la mente ni del corazón. Cuando nos despidieron del trabajo, cuando dijimos adiós para siempre, cuando entregamos nuestras valiosas posesiones por no tener con qué pagarlas, cuando vemos nuestras relaciones desquebrajarse, nuestras metas sin cumplirse... Sé que a ti también te ha pasado, que te identificas con esto que estás leyendo. Porque todo esto es parte de la vida. El perder, el equivocarse, el renunciar, el posponer, eso es parte de ser humanos. Y está bien, está bien el sentirse mal, es hasta necesario y saludable. Todos esos tropiezos nos enseñan a pisar más firmes. Nos ayudan a conocer el camino. Nos preparan para lo que viene. Un recorrido que, probablemente, no esté cubierto de rosas. Y que todavía no ha terminado.

A esta hoja de papel no le cabe una letra más. ¿Qué queda por hacer? Es sencillo, aunque muchas veces sea más fácil decirlo que hacerlo: hay que pasar la página. No borrarla, solo pasarla. Lo vivido se queda, lo aprendido se lleva, lo sufrido se supera. Cada día nos ofrece una hoja nueva de papel para escribir nuevos y mejores capítulos en el libro de nuestra vida. No todos esos capítulos serán felices. Serán una mezcla de momentos donde todo es bello y momentos donde "no nos huelen ni las azucenas." Donde se nos presentarán puertas para abrir, decisiones que tomar, caminos que tomar, gente para que nos acompañen. Y todo eso quedará escrito en nuestra historia y es lo que le daremos a leer a los demás. ¿Y a quién no le gusta leer un buen libro?

A ti que me lees: quizás ya sea momento de pasar la página. No quedarnos estancados en lo que ya no cambiaremos. Si se puede cambiar, perfecto. Si no, está bien. Todo estará bien. Hay todavía mucho por vivir. Porque, en este cuadrilátero que llamamos vida, no podemos permitirnos el quedarnos tendidos en la lona. Las luchas se pelean y se ganan de pie. ¡No dejemos nunca de escribir!



jueves, 28 de febrero de 2013

No peleo solo

Hay mucha gente (demasiada, diría yo) muy belicosa en este planeta. Mucha energía negativa acumulada que no se canaliza positivamente. Que liberamos de la peor manera con cualquiera por ahí (me incluyo, y es algo que no me enorgullece).

Sin embargo - a pesar que explotamos por cualquier estupidez - al momento de la prueba, de separar la paja del grano, "los niños de los hombres", esas fuerzas se esfuman. Desaparecen. Y vemos ese problema más grande de lo que es. Y no, no menosprecio la situación de nadie, porque nuestras luchas las conocemos cada uno. Pero en perspectiva, siendo bien racionales, Dios es más grande que cualquier problema (¿qué más racional que eso?). Él nos hizo a Su imagen y semejanza. Nuestros genes espirituales provienen del Creador del cielo y la tierra. Por eso a los creyentes se les conoce como RAZA de VENCEDORES. La VICTORIA es nuestra, porque nuestra fuerza no viene de nosotros, sino de Quién nos creó.

Entonces, ¿por qué nos derrotamos mental y espiritualmente sin ni siquiera comenzar a pelear? Como diríamos en la calle, estamos "montao's" cuando Dios pelea por nosotros. La ventaja es absoluta y definitiva a nuestro favor en el instante que nuestro Padre toma el control.

Por eso y más, preparemos nuestros puños, nuestras piernas, nuestras mentes y nuestros espíritus para la batalla. Nuestros enemigos caerán derrotados uno a uno. Nuestros problemas ya no lo serán. Superaremos toda prueba con excelentes calificaciones. Y todo con la fuerza del León de Judá.

"Bendito el Señor, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la pelea"... Salmo 143


viernes, 3 de agosto de 2012

En pie de lucha

En este cuadrilátero llamado vida, no puedes pedir tiempo. No te dan tregua, ni la puedes dar. El reloj corre, y hay que aprovechar cada segundo desde ese primer campanazo. 

La introducción...

  
"Haciendo su recorrido hacia el ring, el retador..."

Asomamos nuestra cara hacia afuera de la casa y sabemos de antemano que nos encontraremos con un tumulto de gente metida en carros en un descomunal tapón. Muchos, con demasiadas presiones sobre sus hombros. Con tristeza. Con miedo. Otros, con esperanza. Quizás, sólo con eso. Todo eso está presente en nuestras mentes. Pero aún así, nos encaminamos a la lucha diaria... Orando que no se vacíe una goma.

Suena la campana... 

"Ding, ding"

Ponchamos en el trabajo, entramos al salón de clases, a la oficina del gobierno, al salón de terapias... Y la lucha comienza. 

Toma de arbitro...

La rutina, los problemas, el cansancio, vienen de frente hacia nosotros y medimos fuerzas con ellos, tratando de sacar ventaja y dominar. Hasta otras personas se convierten en nuestros rivales, hasta con una mala actitud.  Empiezan los candados, las llaves y contrallaves. Un trabajo a última hora, una asignación, un cliente difícil, un compañero o compañera de trabajo aún más difícil, son esa "picada de ojos" que nos quita el foco momentáneamente.

Monkey flip y un par de patadas voladoras...


Algunas veces hay gente que nos quiere hacer lucir mal y humillarnos. Estas dos movidas son ejemplo de eso. El abusador de la escuela, el o la recepcionista amargado, el lambón del jefe que no quiere que lo hagan lucir mal, el maestro o maestra que cree saberlo todo... Hay que sacudirse y seguir luchando. 

Pelea fuera del ring...


Y muchas veces, para resolver los problemas, tenemos que "matarnos en la raya" (Héctor el Father voice) (Cuando digo matarnos, no es literalmente). Las circunstancias no serán siempre las mejores. Hay que estar preparado para pelear, por mi educación, por mi desarrollo profesional, por mi felicidad. Por los medios que sean necesarios.

La llave final...



Quizás la apliques tú, o la recibas. Eso es inmaterial. Porque, al fin y al cabo, es sólo una batalla. Son las únicas 24 horas que tenemos en nuestras manos y, en ellas, aprendemos de cada triunfo y cada fracaso. El día no depende tanto de metas individuales, sino de construir una experiencia de vida plena y satisfactoria. Hoy aprendo y crezco porque vivo. Si mañana despierto de nuevo, habrá tiempo para reagruparse e ir por ese toque de espaldas, por los tres segundos. Ganando o perdiendo, soy una mejor persona hoy. ¡Pero no se equivoquen! Hoy es el tiempo de ganar. Éxito, y nos vemos en las luchas. 

"¡Uno, dos, tres! El vencedor es..." 




miércoles, 5 de octubre de 2011

"Un suicidio" el suicidio...

He querido escribir esto desde hace un tiempo: hablaba con alguien a quien amo mucho y me contó que vio en las noticias que una mujer residente de la urbanización Valle Arriba Heights, en el municipio de Carolina, lamentablemente se suicidó. Más lamentable fue que ese mismo día, otras 2 personas tomaron la misma decisión.

¿Y por qué traigo esto a colación? Porque tengo la impresión que, como sociedad, nos hemos olvidado de que esa es una realidad que viven muchas personas y familias en Puerto Rico. Todos y todas... TODOS Y TODAS estamos propensos a tomar una decisión así. En unos tiempos donde de todos lados recibimos ataques, presiones, desiluciones, malas noticias... tenemos que estar alertas a las señales de peligro y riesgo. No sólo en los demás, sino también en nosotros. Porque decimos: "No me imagino haciéndolo"... Y ahí está el problema: creemos que no nos puede tocar.

Empezamos a escuchar a la gente decir que "quieren desaparecer", que les "apesta la vida", que "no puede más"... ¿Y qué hacemos muchas veces? No hacemos caso. No le damos ninguna importancia, catalogándolos de "changuerías". No nos prende la bombillita de alerta de que puede ser una idea seria, que pueden buscar hacer realidad. Debemos recordar siempre: esos podríamos ser tú o yo.

Hace unos años, se llevó a cabo en Puerto Rico una campaña en contra del suicidio llamada "No te quites". En la misma participaron muchas figuras públicas y de la sociedad civil en un esfuerzo para inyectar esperanza en nuestra sociedad, golpeada por un aumento en el número de casos suicidas. Por TV, marchas, publicidad, entre otros medios, se exhortaba a las personas a no tomar la drástica decisión de quitarse la vida. En lo personal, me gustó la campaña. Pero sabía que no era suficiente. Todos necesitamos en quien apoyarnos, a quien abrirle el corazón, con quien llorar... Si Dios creó algo valioso, es al prójimo. Somos los ojos de Dios para buscar al caído. Convivimos para sostenernos y ayudarnos. Para ser redes de apoyo. Porque no podemos depender del gobierno, la policía, la escuela, la iglesia... Empieza por nosotros el avivar la esperanza de una vida llena de posibilidades. La vida es y seguirá siendo dura, dinámica, con muchas oportunidades de adaptación. Y no hay mayor satisfacción en esta vida que salir vencedor ante cualquier obstáculo. Ver al problema a los ojos y decirle: "Si me tocas, rompemos el coliseo!" (voz del Invader #1).

Esto es el perfecto "reality check": no soy un motivador, ni un "life coach"... Soy un ser humano como tú, que a veces despierta que no le huelen "ni las azucenas". No siempre tengo palabras de aliento para los demás, mucho menos para mí. Pero he aprendido que el simple hecho de abrir los ojos cada día es razón más que suficiente para darme la oportunidad de ser feliz, de progresar, de vivir plenamente. Quitarme, borrar mi vida, no creo que sea la forma de dejar este mundo. Me iré al encuentro con el Señor con las botas puestas, luego de dar mi mejor batalla. No hay otra opción. De campana a campana, la vida me exige mis mejores golpes. Y los problemas... ¡pa'l saco!

martes, 9 de agosto de 2011

A otro nivel...

Este blog lo enseño con orgullo, no porque sea sobresaliente, sino porque es una experiencia que desarrolla disciplina y retrospección. Se lo enseñaba a un compañera de trabajo y me preguntó: ¿Por qué le pusiste "The Mid-Card Crisis"? Le expliqué que tomé la expresión "the mid-life crisis" ("crisis de la mitad de vida") y jugué con las palabras, mezclándola con un término usado en la industria de la lucha libre profesional.

El "mid-card" es la parte de la cartelera donde están los luchadores ni mediocres ni estelares. En un tiempo suben a los eventos estelares, o bajan a las luchas de relleno... Del mid-card se sale de dos formas: con mucho trabajo o con mucha "pala", "padrinos", como quieran llamarlo.

¿No se les parece a nuestro diario vivir? Todos queremos sobresalir, ser los mejores en lo que hacemos. Muchos se fajan trabajando, estudiando su campo, ganando experiencia. Otros... bueno, se agarran del primer "break" que aparece... Y este blog está dedicado a eso: a acompañar a los que se esfuerzan por mostrar la mejor cara del ser humano al mundo, desde su propia realidad. A aquellos que luchan por lo que creen. Sin dar ni pedir tregua. A los que no se conforman... Y se los digo porque, por experiencia, sé que si quieres algo que realmente valga la pena tienes que conseguirlo tú mismo. Lo regalado no luce... ¡La vida te llama a estar a otro nivel!

Lo comparto como una opinión. No pretendo que todos estén de acuerdo. Pero si persigo el despertar un poco de esperanza en quien lo lea y que se convierta en la mecha que encienda un nuevo modo de pensar, de hacer. Es muy personal, y así como lo comparto, espero que ustedes, mis amigos, compartan sus opiniones. Así esta experiencia será duradera y satisfactoria.

Estar a mitad de cartelera no es malo en lo absoluto: luchas más y adquieres más experiencia y astucia. Porque, la vida entre las cuerdas de este cuadrilátero llamado vida no es fácil. Pero hay que estar listo cuando llamen tu nombre y suene la campana...

martes, 2 de agosto de 2011

¡Dame la C! ¡Dame la O! ¡Dame la N! ¡Dame la F! ¡Dame la I! ¡Dame laA! ¿Qué dice? ¡CONFÍA!

"Confiar: Esperar con firmeza y seguridad" (Diccionario VOX Ilustrado de la Lengua Española, 14a. edición).

La simple acción de abrir un periódico de este país es equivalente a un acto de masoquismo. Desde la primera hasta la última página es un muy buen intento de amargarte la existencia... buen intento en el sentido de lo efectivo que resulta. Si no matan a 3 mozalbetes en la autopista, unos padres irresponsables asesinan con su negligencia o su maltrato físico a su indefensa criatura. Si no es que saquean las escuelas de este país, nuestros funcionarios electos forman un circo de insultos e improperios contra el adversario político, culpándolo del desastre que han provocado juntos por tantos años. Si no es que nos recuerdan que cada vez somos más pobres, vemos en los medios de comunicación cuanto payaso o payasa se presta para ridiculizarse frente a nuestros ojos y nuestras pantallas de TV. También.

Yo no sé ustedes, pero a mí me entra el espíritu de Bruce Lee para entrarle a patadas a dos o tres...

Lo importante es aceptar que este mundo sigue su curso prescindiendo de la esperanza. Es una resignación global, generalizada, como si no hay nada que hacer. Si, las cosas están malas, la calle no está fácil... Lo sé, y a veces me cuesta encontrarle sentido. Y con esas cargas llegamos a casa y tratamos de lidiar con la convivencia en el hogar... Hay que pagar las cuentas, los niños tienen problemas en la escuela, la pareja no se entiende, si estamos enfermos hay que bregar con la condición y el montón de medicamentos, y seguimos y seguimos...

Y tú te puedes estar reventando, pero el mundo sigue su curso. Entonces uno analiza qué opciones tiene: que se fastidie todo y dejo que me lleve la corriente; me vuelvo un rebelde y lucho contra mi entorno; o lucho CONFIANDO en que esta vida puede ser mejor con la actitud y las acciones correctas.

Yo CONFÍO que nuestros niños (con nuestra buena crianza) serán grandes líderes de nuestro país. Yo CONFÍO que, si transmitimos valores con la palabra y la acción, nuestra juventud y sociedad vivirán una vida más sana. Yo CONFÍO en que hay mucha gente buena que quiere servirle al país y que le podemos dar la oportunidad con nuestro voto. No a los partidos; a las personas. Yo CONFÍO que el amor que me unió a mi pareja la primera vez nos ayudará a comunicarnos y a llegar al entendimiento. Yo CONFÍO que, aunque el dinero no llegue en igual cantidad que antes, sabré establecer prioridades. Yo CONFÍO que la enfermedad no tiene poder sobre mi alma. Ataca al cuerpo, pero mi alma está en manos de mi Creador...

En este mundo hay que esperar con firmeza, aunque duela, aunque nuestra naturaleza humana nos diga lo contrario. Así como el mundo sigue su curso, así debo seguir confiando... En este mundo hay que esperar con seguridad, de que mi Creador vela mis pasos aún en la oscuridad y no dejará que me pierda. Confío en que tiene mi bendición esperando a que la reclame.

Este mundo no da ni pide tregua. Esta vida es dura, como un maratón que hay que terminar... Aunque sea caminando. Esta vida es como una pelea callejera, donde todo es válido. Y yo voy armado hasta los dientes, confiando en mi victoria. Porque en este cuadrilátero llamado vida, no hay "time-outs" ni se tira la toalla. Hay que pelear "de campana a campana".

“Por eso mismo estoy sufriendo ahora. Pero no me avergüenzo de lo que me pasa, porque yo sé bien en quién he puesto mi confianza”. 2 Timoteo 1:12a

viernes, 29 de julio de 2011

Rendirse no es una opción... ¡Jamás!

"Resilencia: capacidad de, no sólo enfrentar la adversidad y superarla, sino de salir fortalecido/a de ella... #NoHayOpción"

Así decía uno de mis tweets/status en Twitter y Facebook hace dos noches... La escuché en un anuncio de televisión y tuve que compartirla, porque me pareció una definición exacta y sencilla de una gran virtud en cualquier ser humano. Y le llamo gran virtud porque tiene 2 grandes condiciones: no sólo entras en batalla con algún reto, obstáculo y/o adversidad, sino que te preparas y fortaleces para lo siguiente.

Sería muy fácil tomar el camino de la conformidad, de la resignación... De que "no puedo", "es imposible". Probablemente, te ahorrarías la humillación de una derrota segura. Dejar el deporte que disfrutas tanto jugar porque eres un "come banco" (los reconozco, soy uno de ellos)... Aplicarte en otras clases en la escuela y descuidar esa que te da problemas porque "nunca di pie con bolas en ella, déjame pasarla raspando"... Renunciar a un puesto más alto en tu lugar de trabajo porque crees que "nadie toma en cuenta tu trabajo" y que "sólo el que tiene palas, progresa"... Y como último ejemplo, dejar de luchar con la enfermedad porque "de algo me tengo que morir" o "a nadie le haré falta"...

Esto es fácil, señoras y señores: hay que saber escoger las batallas que debemos pelear... Y esas son: ¡todas! Practicar y practicar hasta dominar las más básicas destrezas de ese deporte. Estudiar y estudiar, con conciencia y el compromiso de demostrar conocimiento cuando sea necesario. Aprender y aprender nuestras tareas y las de otros puestos en nuestra área de trabajo para tener mayores oportunidades de crecimiento. Y luchar y luchar contra lo que aflije nuestro cuerpo, siguiendo nuestro tratamiento al pie de la letra, sin darle espacio a la enfermedad...

¿Que las ganas de luchar se acaban? Si, hay días que simplemente no están... Pero el camino es continuo, hay que seguir caminándolo, aunque sea más lentamente... Se dice que de los cobardes nunca se ha escrito nada. Y yo no seré quién cambie eso, ¿ok? Escribo esto porque este mundo ha perdido la esperanza. Y la resilencia va de la mano de la esperanza. ¿Cómo yo seguiré luchando si no espero por algo mejor? Crío a mis hijos con valores para que ellos sean personas de provecho; trabajo duro para tener mis cosas; cumplo como ciudadano con todas mis responsabilidades... Porque espero que ese esfuerzo me dé la oportunidad de una vida mejor. No color de rosa: mejor. Y por no ser color de rosa, el momento nos pide la voluntad de dejarnos moldear por los retos diarios y transformarnos en testimonio de éxito, de vivir como campeón. Porque, en este cuadrilátero llamado vida, hay que conducirse como campeón... aún luchando a mitad de cartelera.